Miércoles, 18 Enero 2017

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Agustín Angarita

Agustín Angarita

Médico, catedrático y analísta político.
El secuestro, abuso sexual y asesinato de la niña Yuliana Samboní ha generado sentimientos de indignación y dolor y puesto en el debate público el endurecimiento de penas, la cadena perpetua, la pena de muerte y/o la castración para los abusadores sexuales de menores. No obstante, el tema merece un análisis más depurado y profundo que el simple desfogue de sentimientos vengativos y reclamadores de justicia.


1.Realidad en cifras.
 
En Forensis, publicación donde se consignan los análisis anuales hechos por Medicina Legal, los datos denunciados sobre abuso sexual de menores son aterradores. Son un promedio de 50 menores diarios abusados en el país. Sin embargo, la falta de denuncia es muy alta, debido al temor a la estigmatización o las amenazas de los abusadores. Solo hasta octubre de este año, se han registrado 17.711 casos de agresión sexual. De estos, 15.237 corresponden a agresiones a menores, especialmente niñas y adolescentes. 2.014 casos ocurrieron en menores de 4 años; 4.153 en niños y niñas entre 5 y 10 años y 7.012 casos en menores entre 10 y 14 años.
 
En el 2015 se registraron 19.181 casos. Los principales agresores están dentro del círculo familiar: padres, padrastros, tíos, conocidos cercanos y amigos. Así mismo, fueron asesinados 917 menores de 17 años. Hasta octubre del 2016 han sido asesinados 586 niños.
 
Una sociedad que abusa o permite el abuso de casi 20 mil menores cada año tiene que ser una sociedad enferma a la que hay que tratar de manera urgente. Una sociedad que no respeta ni cuida a sus niños, niñas y adolescentes está carcomida desde sus cimientos. Una sociedad que no le cree a los niños por defender adultos violadores está moralmente deformada.

 
2.Aumento de penas contra este delito.


Cuando se presenta abuso sexual de menores que recibe despliegue informativo no faltan los políticos que para cautivar votos y granjearse reconocimientos electorales de ciudadanos indignados proponen el endurecimiento de las penas, la pena de muerte, la cadena perpetua o la castración de los abusadores de menores. Sin embargo, desde la década de los 80 se han sextuplicado la duración de las penas contra los abusadores de menores sin que el delito haya disminuido. Al contrario, va en aumento. A esto se suma la impunidad penal de alrededor del 90% por inoperancia de la justicia y el hacinamiento carcelario. De que sirven mayores y drásticas penas si la justicia no opera ni el delito se controla. Esto no quiere decir que los criminales que se detengan no deban ser castigados duramente. Claro que sí. Lo que se plantea es que aumentar las penas por sí solas no son el camino para controlar este flagelo contra menores.


3.Realidad en las Instituciones educativas.


En las Instituciones educativas son pan de cada día los problemas con niños, niñas y adolescentes que son considerados desadaptados. Son personas que desde edades muy tempranas sienten placer matoneando a sus compañeros, haciendo sufrir animales, agrediendo a sus condiscípulos e infringiendo las normas escolares de convivencia. Son mentirosos y manipuladores. Hacen trampa, gustan de apropiarse o esconder las cosas ajenas y son violentos con sus compañeros. Su rendimiento académico, por lo general, es deficiente, pero su mala conducta e indisciplina los destaca. Su lenguaje es soez, altanero y desafiante. Les gustan los deportes de contacto y se destacan por su agresividad. Es paradójico cómo reaccionan sus padres al ser informados de las malas andanzas de sus hijos. “El colegio fue quien le enseño a decir groserías, porque en la casa nunca es grosero, es amable, gentil y hacendoso”. “En el colegio se la montan”. “Por ser muy inteligente se aburre en clase y por eso molesta a sus compañeros.” “Sus apreciaciones como coordinador son sesgadas y no entiende la educación democrática que se le da en casa.” “Nosotros -los padres- hemos enseñado en casa valores y principios desde pequeños, pero en esta institución los dejan hacer lo que les da la gana…”
Hay algunos docentes que ya solo quieren pensionarse y no matarse la cabeza con estos chicos. Por lo tanto, dejan hacer y endosan responsabilidades y acusan a los gobiernos porque les sustrajeron la autoridad.


4.Padres negligentes.


Existen padres que amenazan y agreden a los docentes, sin tela de juicio, solo empujados por las quejas de sus hijos que presumen justas. Si cuando reclaman se les recomienda llevar a un Psicólogo o a un Psiquiatra a su hij@, ponen el grito en el cielo, porque reclaman que su muchach@ no está loc@ ni demente. Muchos padres están convencidos que el colegio es una correccional donde corrigen lo que dejaron de hacer en sus hogares. Estos muchachos desadaptados y no corregidos a tiempo por padres tolerantes y negligentes, pueden crecer como delincuentes y psicópatas en potencia…

Cada vez son más las parejas que creen que ser buenos padres es hacerles las tareas a sus hijos, allanarles y facilitarles el camino, colmarlos de regalos, comodidades y evitar toda posible necesidad. Esta actitud negligente de los progenitores y la falta de necesidad en la que crecen sus hij@s, como lo dijimos en otro escrito, los vuelve insensibles, irresponsables, respondones, irrespetuosos, groseros y violentos. La laxitud de sus padres, revestida de amor, va forjando el camino de la violencia intrafamiliar, la irresponsabilidad, la drogadicción, los crímenes sexuales y la delincuencia.

No todo padre es negligente, pero si muchos. No tienen tiempo para compartir con sus hijos. Piensan que lo indispensable es entregar dinero para sufragar sus gastos. No dialogan con sus hijos y ellos son socializados, para exorcizar soledades, por las amorosas abuelas, los parches en la calle, la televisión, la internet, el celular o las pandillas del barrio. Muy pronto aprenden a consumir alcohol, drogas sicoactivas y tener sexo.

Los funcionarios del estado están más interesados en aprovechar su cuarto de hora, en cuanto a contratación se refiere, que en prestar atención a este problema. Los programas estatales son puntuales, de bajo impacto, de alto costo y poco significativos…


5.Sociedad que acepta el patriarcado y el machismo.


Ya habíamos explicado en un libro reciente, que la manera de conocer en Occidente, en la que se basa la escuela y la formación humana, es la cosificación de las personas. Se aprende a ver todo lo que existe fuera del individuo, como objetos a manipular, a controlar, a buscarle utilidad y beneficio. Mediante esta forma de conocer se aprende que la naturaleza es todo lo que nos rodea y que hay que sacarle provecho. ¿Por qué pensar en cuidarla? Los seres que existen en esa naturaleza, vivos y no vivos, son mirados como objetos para utilizar, manejar y controlar. Las mujeres y los niños, al ser parte de la naturaleza, serán para obtener beneficios y manipularlos. Esto niega la validez de las personas al cosificarlas, y además, engendra alienación y violencia.

La sexualidad, que la sociedad aprende a disociar del respeto y del amor, se convierte en un objetivo. Ellas, alienadas por la sociedad de consumo, la acumulación y la ganancia, venden su cuerpo y sus caricias como rentables prepagos, e interiorizan que TENER es mejor que SER. Anhelan ser símbolos sexuales. Son más importantes los lujos que las virtudes, la apariencia que la esencia. Ellos quieren ser metrosexuales, asumen que el éxito es acumular dinero para rodearse de lujos, mujeres dispuestas y excesos frenéticos. Diomedes Díaz fue una muestra de sexo, mujeres, drogas, alcohol, irresponsabilidades y mucho talento.

El mercado capitalista se mueve por el sexo. Para vender cualquier cosa necesitan modelos (machos y hembras) hermosos, ligeros de ropa y en poses sugestivas. Cada día se lee menos y la deserción escolar crece. La carrera de modelaje tiene más pedido que las profesiones liberales de tradición. La cirugía plástica produce montañas de dinero porque los seres humanos inconformes quieren ser bellos a como dé lugar. No importan costos ni peligrosos riesgos.

El mundo del espectáculo no escapa a esta avidez por el sexo. Colombia es potencia latinoamericana en producción de cine porno. Mucha música carrilera, salsa catre, reggaetón y otras son ejemplos de la discriminación social, exclusión, cosificación de la mujer y del manejo ramplón de letras donde se hace referencia explícita al sexo. El escándalo del vídeo de Maluma y sus cuatro babys se refiere a esto. Claro que a él le importan más los 200 millones de reproducciones de su vídeo, que las descaradas incitaciones sexuales de sus contenidos.

¿Si el sexo es lo que mueve los mercados, cómo se quiere que en una economía capitalista como la nuestra, los crímenes sexuales no sean comunes si hemos abonado diariamente el terreno para ello?


6. Mojigatería de nuestra sociedad.

Esta es una sociedad mojigata, gazmoña, pacata. Vive de apariencias. Simula escandalizarse. Finge humildad y se ruboriza en falso. Son muchos los que van a cultos religiosos como mampara para esconder sus acciones deshonestas y tramposas; para ocultar su corrupción y embrollos morales. Fingen ser piadosos para ganar adeptos y atajos para sus fechorías.

A muchos les falta verdadera convicción y coherencia en sus creencias religiosas o políticas. Para ejemplo el presunto asesino de Yuliana Samboní, usa escapularios -seguramente bendecidos-  y ponía en su muro de Facebook reflexiones religiosas y morales. Una mujer fue recientemente secuestrada, violada, empalada y murió por las graves secuelas del brutal abuso sexual. Prácticamente solo sus familiares la lloraron.  Pocos se conmovieron. La justicia todavía anda tras las pistas de los agresores…


7.Conclusiones.

Pensar que pena de muerte, cadena perpetua o castración es la solución, es pensar que la fiebre está en las sábanas. La educación es el camino. Pero no es reciclando la urbanidad de Carreño. Ni reduciendo la educación sexual a vídeos. Tampoco con rosarios ni cultos religiosos no sentidos. Es repensar toda la educación desde la biología del amor, desde la biología del respeto. Educación es formación humana y capacitación. La formación humana es educar para que el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes sea como personas capaces de crear con los otros espacios humanos para la convivencia social. Crear con los otros es co crear para vivir feliz en comunidad.

Educar es formar niños y niñas que crezcan en hogares y escuelas en el autorrespeto y en el respeto por los otros. Que sean capaces de decir NO o decir SI desde sí mismos. Desde sus individualidades, identidades, seguridad y confianza en sí mismos. Individuos solidarios, alegres, colaboradores, respetuosos de sí mismos y de los otros, con conciencia social y ambiental para que puedan actuar en comunidad con responsabilidad y libertad.

La educación debe estar centrada en la formación humana no simplemente en mejorar las pruebas SABER o las pruebas PISA. Una educación con formación de calidad es un proceso de transformación en la convivencia en el respeto, en el amor, en el coemocionar coherente con la razón y la estética. Recordemos que el amor se refiere a conductas relacionales a través de las cuales el otro surge como legítimo para la convivencia con uno, y la agresión y la violencia son las conductas relacionales en las que el otro es negado y no aceptado para la convivencia con uno.

El niño, la niña o el adolescente que vive y aprende en el autorrespeto y el respeto por los otros, que vive, se emociona con los otros en la biología del amor y la noviolencia, es un ser humano auténtico, sin aparentar, que reflexiona, que valora su SER y entiende el TENER como una posibilidad para mejorar su SER tanto individual como colectivo. Un ser humano que se respeta y respeta, que reflexiona y reconoce sus errores para corregirlos, que asume responsabilidades personales, sociales y ambientales, es el ser humano que la educación está en mora de contribuir a construir. La biología del respeto necesita maestros, rectores y directivos docentes convencidos de ella, al igual que padres de familia y autoridades. Proteger nuestros niños, niñas y adolescentes, cuidar nuestros hijos, está en nuestras manos. De nadie más…

*Padre de familia, médico y docente universitario





 
Era un hombre culto, amable y un gran conversador. Me encantaba la manera alegre y deferente como trataba a las personas. Como su memoria era envidiable, su charla amena cautivaba. Recuerdo como en la mesa, en horas de comidas, trataba temas que manejaba con profundidad y elegancia, y que alucinaban al escucharlos. Conversando era una catarata de datos, fechas, anécdotas, opiniones e ironías que reflejaban su trabajo como periodista y hombre de mundo y su amor como padre por enseñar. Estudiaba la historia con fruición. Le apasionaba escribir crónicas y creo que entre ellas están sus mejores legados.

Era hijo de periodista. Su hermano Jorge también ejerció el periodismo. Su abuelo Agustín dirigió periódico propio en Honda. Su padre se casó en Nicaragua con una mujer de familia distinguida, naciendo en esas tierras. Cuando tenía 7 años, su padre Roberto retornó con la familia a Colombia instalándose en Cali. Allí estudió. Bajo la égida, en distintos momentos, de distinguidos periodistas como Jorge Zalamea, Alberto Galindo y Pedro León Arboleda abrazó con amor esa profesión y las banderas ideológicas del partido liberal. Trabajó en periódicos en Cali, Cartago, Puerto Tejada, Neiva, Girardot, Honda e Ibagué y fue redactor de varios diarios nacionales. Fundó periódicos propios con talleres editoriales incluidos, tanto en el Valle como en el Tolima.

Su bohemia y su sentido ético profesional lo mantuvieron lejos de pretender enriquecerse con el oficio que amaba. Su cabeza era un hervidero permanente de brillantes ideas. Su inteligencia producía proyectos sin cesar y era encantador escucharlo soñar con propuestas de largo aliento para mejorar la calidad de vida y la eficiencia de los gobiernos. En su hogar enseñó y demostró el amor por mi madre y nosotros, sus hijos. Todas las noches al llegar a casa vaciaba ante mi mamá sus bolsillos, casi nunca llenos, para que ella dispusiera de lo necesario, teniendo después que pedirle hasta para pagar su transporte.

Los hombres de su época no fueron enseñados a expresar afecto por sus hijos y menos por los varones. Aunque era un ser humano cálido, sin efusividades me hizo sentir siempre que me quería. Con mi hermana y mi madre era más expresivo. Todas las mañanas, antes de iniciar labores, entraba al ala izquierda de la Catedral de Ibagué y se paraba ante Jesús crucificado y rezaba una oración propia. “Hay que saludar siempre al Señor”, me decía. Pese a las permanentes estrecheces económicas nos enseñó a vivir con dignidad. De él aprendí el verso del poeta Hugo Caicedo dedicado a su hijo, que se convirtió para mí en herencia viva: “alza erguida la frente hacia el futuro, conquista con tu brazo la tierra prisionera y nunca te resignes con un destino oscuro.”

Agustín Angarita Somoza se llamaba. Heredé, no sólo su nombre, sino sus deudas, su amor por la familia y por esta tierra tolimense, la devoción por mi mamá, el cariño por el estudio, la rectitud en el trabajo y la convicción en la emancipación humana. En algunas tardes, lo vi con los ojos encharcados de emoción leyendo poemas de Neruda o de Alfonsina Storni, o silbando la marcha El puente sobre el rio Kwai, desnudando sensibilidades escondidas bajo corazas de hombría.

Su afición por la tertulia y el alcohol lo llevó a una descompensación de su salud que lo entregó de manera casi súbita a la parca un 28 de diciembre de 1976. Ha pasado el tiempo pero su recuerdo sigue vivo en mi alma y aún añoro su consejo y su voz de aliento cuando en las encrucijadas de la vida me siento confundido, solo y acongojado. Papá, estés donde estés, muchas gracias y ¡Te agradeceré siempre todo lo que me diste padre mío!

@agustinangarita
El pasado 10 de agosto liderados por un colectivo autodenominado “Abanderados por la familia” se convocó un plantón en diversas ciudades de Colombia. El eje de la protesta era “rescatar los principios de la familia”. Ya una diputada había protestado contra la ministra y le propuso que se crearan instituciones educativas exclusivas para homosexuales, para proteger a los niños de lo que consideró los horrores de la homosexualidad.

Como el Ministerio de Educación Nacional con su ministra Gina Parody a la cabeza cumplía con la sentencia de la Corte Constitucional T-478 de 2015 que ordenaba “una revisión extensiva e integral de todos los manuales de convivencia en el país para determinar que los mismos sean respetuosos de la orientación sexual y la identidad de género de los estudiantes y para que incorporen nuevas formas y alternativas para incentivar y fortalecer la convivencia escolar y el ejercicio de los derechos humanos, sexuales y reproductivos de los estudiantes, que permitan aprender del error, respetar la diversidad y dirimir conflictos de manera pacífica, así como que contribuyan a dar posibles soluciones a situaciones y conductas internas que atenten contra el ejercicio de sus derechos…” entonces, se propuso por los manifestantes una lucha contra los ambientes escolares libres de discriminación y contra la revisión de los manuales de convivencia. Hubo grandes mentiras y engaños en esta lucha.

Las iglesias, incluida la católica, consideraron que esta revisión integral de los manuales destruye los valores de la familia sembrados en niños y jóvenes y coarta el derecho de los padres a educar a sus hijos. Muchos grupos políticos entendieron que era una oportunidad para atacar al gobierno y sus políticas y se sumaron a la protesta. Alrededor de 5 millones de personas salieron a los plantones…

Ayer, una niña de 7 años, desplazada, caucana, de origen indígena, fue raptada en un barrio humilde de Bogotá y luego violada y asesinada. Su agresor un profesional educado por sus padres en los mejores colegios y universidades de credo religioso. De familia creyente, pudiente e influyente. La muy encopetada familia ha tratado de entorpecer la investigación para proteger al asesino. ¿Será que, porque es pobre, indígena, desplazada, niña y sin abolengos, no han salido millones de personas a llenar las calles para protestar y exigir justicia porque se atenta contra la familia al secuestrar, violar y matar niñas? ¿Será que los abanderados por la familia no le importan estos muertos porque son de clase humilde y son niñas?

La indignación no puede cesar ni tampoco cejar en el empeño de exigir justicia plena. Nuestra sociedad es patriarcal y machista lo que pone en alto riesgo a las mujeres y los niños. Tenemos que reflexionar sobre el tipo de sociedad egoísta y del apego que tenemos y que genera violencia, soledad, drogadicción y corrupción. Defender la familia es trabajar por un país justo, incluyente, solidario y de respeto para todos…

*Médico, padre de familia y profesor universitario.
Vivimos en una sociedad patriarcal. Es decir, en una sociedad donde predomina la cultura de la competencia, del enfrentamiento, del poder como dominación, de la manipulación, el dominio, el control, la jerarquización, la negación del otro y las violencias. El patriarcado cultural se expresa claramente en la apropiación de la verdad. Cada uno de nosotros cree tener la posibilidad racional de acceder por un camino especial a la verdad y desde allí asumimos que podemos doblegar la resistencia mental de los demás con nuestros supuestos argumentos objetivos. La discusión sobre el plebiscito es una demostración clara de esta guerra verbal.

Como cada grupo se ha apropiado de la verdad está convencido que tiene la razón. Por eso los diálogos son de sordos. Ninguno quiere escuchar al otro sino imponer su verdad. Y en todas las discusiones el tono sube y se caldean los ánimos. En ocasiones terminan en violencias. Es paradójico que un debate por la paz encienda odios y rencores degenerando en insultos y vituperios.

Cada ser humano ha construido sus puntos de vista mediados por la cultura, por su experiencia de vida, por su educación, por su entorno. Por lo tanto, cada ser humano tendrá puntos de vista diferentes, pero igualmente válidos. Si entendemos esto, tendremos que aprender a respetar los puntos de vista de los demás que, si bien es cierto no siempre los compartimos o aprobamos, tienen tanta validez como los nuestros. Si de manera desprevenida escuchamos a los demás, podremos darnos cuenta de lo que argumentan y es posible que les demos en ocasiones la razón y nos convenzan. Eso es respetar para que nos respeten. Pero si solo nos interesa que nos escuchen y nunca escuchar, vamos haciendo una amplia calle de honor a la violencia…

No debemos permitir que decidir si queremos o no que un grupo armado se integre a la vida civil y deje de asesinar, secuestrar, extorsionar y hacer daño, nos divida y terminemos más llenos de rabia y odio que antes de esta convocatoria. Entiendo a los que tienen sed de venganza y quieren ver a los cabecillas de las FARC pudriéndose en la cárcel. También entiendo a los que se cansaron de la guerra y quieren que esto pare. Lo que no comprendo es que unos y otros se insulten y se miren con desprecio porque tienen puntos de vista diferentes. Estamos echándole sal a nuestras heridas y así no sanan. Deseo de todo corazón seguir queriendo a mis amigos no importa si votan SI o si se deciden por el NO. Nuestra sociedad tan acostumbrada a la violencia y la guerra necesita que sembremos respeto en nuestras almas para que de verdad germine la paz y la convivencia.

Los fusiles se pueden callar. Pero si nuestros corazones siguen cargados de irrespeto por los demás, va a florecer de nuevo el odio, la envidia, la incomprensión y la violencia. Y para desgracia de todos, la paz, cual paloma, lo que hará es volar muy lejos…
La reciente movilización ciudadana y de medios de comunicación en torno a los manuales de convivencia escolar ha desatado todo tipo de análisis y puntos de vista, tanto nacionales como internacionales, que valen la pena ser destacados. Veamos:

1. El impresionante poder movilizador de las iglesias. En pocos días, sin necesidad de acudir a derroches de dinero, sin pagar buses ni publicidad, lograron grandes concentraciones de ciudadanos en las más importantes ciudades.

2. Se demostró que las bajas tasas de lectura en Colombia son reales. En general la gente no lee, actúa por lo que le dicen y cree ciegamente lo que le predican. Muchos no habían leído los manuales ni conocían las normas contra las que protestaban. La mayoría desconoce que el estado debe garantizar los derechos de todos. Incluyendo los derechos de las minorías, porque los derechos de las mayorías no pueden negar los de los grupos minoritarios como indígenas, negros, discapacitados, o con orientación sexual diferente. Estos desconocimientos e ignorancias favorecen la manipulación y el engaño.

3.Colombia es un país moderno, culto, tolerante, respetuoso de los derechos humanos, incluyente y que anhela la paz. Pero en el papel. En la práctica, no se respetan las ideas de los demás, se quieren imponer, si es del caso a la brava, los puntos de vista de los que se sienten mayoría. Y la paz que en el fondo se quiere, es la de acabar o invisibilizar a los contradictores y dejar vivos o visibles sólo a los que piensan igual a uno. Es la paz de los cementerios…

4.La mentira, el engaño y las verdades a medias fueron grandes protagonistas en las marchas y concentraciones: la ministra expresó verdades a medias cuando dijo que las cartillas sobre orientación sexual no existían o cuando se refirió a la participación de Colombia Diversa en el proceso. Por las redes sociales circularon cartillas falsas que fueron suplantadas por literatura porno homosexual de Bélgica. Mintieron quienes acusaron al ministerio de educación de querer imponer ideologías de género, que entre otras cosas no existen. El tema de la identidad sexual en la escuela se viene tratando con cartillas publicadas también en anteriores gobiernos y con múltiples procesos de socialización.

5.Los manuales de convivencia deben ser hechos por los padres de familia, los docentes, las directivas académicas y los estudiantes. Se deben actualizar cada año por la comunidad educativa. Las instituciones educativas son autónomas. El ministerio de educación debe vigilar que estos pactos, que estos acuerdos que son los manuales, se realicen respetando los derechos y acatando la ley, en el marco de la autonomía de las instituciones educativas. Hay manuales que se hicieron o se mandaron a hacer en 1994 y desde esa época no se revisan. Y los padres de familia, docentes y estudiantes o por desconocimiento de sus derechos o por indiferencia, no participan en su construcción.

6.El tema de la educación al fin se tomó la tribuna pública. Pero como siempre, para el manejo politiquero no para nada bueno. No ha existido un debate amplio y serio en torno a una educación pertinente y de calidad, menos sobre educación sexual, inclusión, embarazo adolescente, sobre el consumo de sustancias sicoactivas en la escuela o la violencia creciente en el ambiente escolar. 

Muchos de nuestros estudiantes salen mal preparados de su bachillerato y no pueden acceder a un cupo en la educación superior. ¿Por qué los padres de familia que se movilizaron en días pasados gritando que exigen respetar su derecho a educar a sus hijos, nunca van a las escuelas de padres de sus colegios, tampoco participan en las actualizaciones de los manuales de convivencia ni exigen que de verdad se hagan cada año, ni protestan cuando la educación colombiana se raja en las evaluaciones internacionales o cuando las pruebas SABER demuestran la muy baja calidad de nuestra educación? Tampoco salen a las calles a protestar por la violencia creciente en las instituciones educativas. Nunca he visto protestas por la baja calidad en la enseñanza de la física, las matemáticas o las ciencias sociales. Al contrario, algunos dan espectáculos grotescos como los que se presentaron en la final de futbol sala entre dos colegios de Ibagué, donde los padres se trenzaron a puños e improperios por el resultado final del encuentro deportivo de sus hijos.
 
Si la educación realmente importa tanto, ¿por qué es tratada tan mal y no hay movilizaciones masivas de padres, políticos y ciudadanos de a pie para defenderla, fortalecerla y financiarla adecuadamente? Una educación de calidad pasa por la calidad de los maestros. ¿Por qué no hay las grandes protestas ciudadanas y de las iglesias por lo mal pagos que están nuestros maestros, por las pocas oportunidades para cualificarse y los escasos estímulos que se ofrecen?
 
Muchos de los políticos que vimos en las marchas han sido actores principales en la corrupción que se ha saqueado las arcas de la educación pública. Algunos padres de familia, no todos, han hecho negocios turbios con narcotraficantes y corruptos que hoy tienen a la juventud acorralada por la droga y el delito, pero hablan y exigen combatir la drogadicción en la escuela. Muchos padres separados, con hogares paralelos y con hijos abandonados, gritaban en defensa de la familia tradicional pero no de la calidad de la enseñanza. Una senadora, con un hijo homosexual declarado, casada por la iglesia, separada y en unión libre con un ex guerrillero levanta la bandera de la moral y del concepto tradicional de familia. ¡Realmente este es un país de mojigatos! Se deben hablar y discutir sin miedos ni presiones todos los temas de la sociedad.
 
¿No creen que en este debate hay más politiquería, intereses personales y de grupo, de apariencias y vanidades que verdadero interés por una educación con calidad, por la familia y las buenas costumbres? 
La más reciente encuesta contratada por El Tiempo y La W radio a Datexco, muestra como cae en picada la favorabilidad de nuestro alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo. Las cifras son contundentes: en enero de este año la aceptación del alcalde era del 72%. En julio pierde 20 puntos y baja al 52%. También la imagen desfavorable le aumenta rápidamente. En enero era de sólo un 11% y en julio crece 28 puntos y asciende al 39%.

El Centro Nacional de consultoría también mide la imagen positiva de los alcaldes para el noticiero CM&. En abril, para evaluar los primeros cien días la aceptación del alcalde Guillermo Alfonso era del 83% pero en junio descendió a 74%. ¿Por qué en tan sólo 6 meses de gobierno se deteriora tan rápido la imagen favorable del mandatario? Veamos algunos aspectos que a los ciudadanos no les ha gustado del actuar del alcalde de Ibagué.

- Despedir a mujeres embarazadas argumentando que no tenían derecho a quedarse trabajando y luego recibir por parte de la justicia la orden de reintegrarlas. El estado debe ser garante de derechos y él con su proceder parece no entenderlo.

- Nombrar a personas con inhabilidades reconocidas: dos abogados, una secretaria y un gerente. En este último caso se supo por declaración de quien él dijo sería “sus ojos en el IBAL”, que con conocimiento pleno lo nombró, pero puso a otro a posesionarlo para no implicarse…

- Mantener ilusionadas a muchas personas trabajando sin pagarles sueldo durante varios meses, para mostrar esto como un ahorro presupuestal, mientras gasta millones en una nómina paralela de funcionarios de su confianza.

- Traer a trabajar en la ciudad a personas de Bogotá, la costa o Medellín cuando ya en sus manos se le disparó el desempleo y la informalidad.

- La improvisación que se ve por todos lados: 14 proyectos de acuerdo rechazados en el Concejo por falta de documentación, sustentación, soportes y planeación.

- Permanente maltrato verbal y actitudinal con subalternos y líderes comunales y cívicos.

- El trato descortés, grosero, displicente y retador con miembros de la prensa, empresarios, inversionistas, autoridades y profesionales de la ciudad.

- La cascada de impuestos que lesiona el bolsillo de los ibaguereños: reajuste del predial, valorización, plusvalía, sobretasa ambiental…

- Las promesas de campaña incumplidas como el caso de la prohibición del parrillero para los motociclistas…

- La inoperancia frente a la inseguridad y el aumento del delito en el municipio.

- La manera como ordenó a sus funcionarios oponerse a las acciones bien encaminadas del gobernador Dr. Oscar Barreto, con lo que perjudicó barrios y comunas de Ibagué.

- El manejo politiquero, sectario y cargado de odios que le viene dando a su gobierno.

Los escándalos por acciones fuera de la ley como lo demuestra una demanda penal que le acaban de instaurar en la fiscalía.Estas son algunos puntos que explican por qué ha caído su popularidad y crece la desconfianza ciudadana. Nunca antes, en tan poco tiempo un alcalde había generado tan acelerado derrumbe de su imagen y credibilidad…
Hace unas semanas un mandatario local ordenó la declaración de insubsistencia de uno de sus funcionarios. Entre las explicaciones que dio por la salida de su empleado, era que él exigía lealtad a sus subalternos. Que él no toleraba cuando fallaba la lealtad. Pensando el asunto considero que vale la pena examinar este tema de la lealtad.

Lealtad es un término heredado de la edad media. En esa época el Feudalismo era lo que imperaba. El dueño de las tierras y por lo tanto de la riqueza, era el Señor y los pobres o vasallos en una ceremonia especial le juraban lealtad, sumisión, veneración y respeto. Esta ceremonia se denominaba Homenaje. El Señor, gran terrateniente, en la ceremonia entregaba un predio o feudo a quien se asumía como su servidor y le prometía protección y apoyo. El vasallo o siervo se comprometía a su vez, a obedecer todas las decisiones y órdenes del Señor sin derecho a juicios éticos ni morales. Era la lealtad.

Pero el mundo fue evolucionando y el Feudalismo quedó atrás. El descubrimiento de América abrió nuevos mundos, la invención de la imprenta facilitó la difusión del pensamiento, la Reforma separó los asuntos de la iglesia de los del estado, la enciclopedia y la Ilustración crearon nuevas formas de pensar y sentir, las revoluciones norteamericana y francesa transformaron la política con conceptos nuevos como democracia, libertad, razón, autonomía, modernidad y estado.

Dentro de esta revolución del pensamiento es famoso el texto del filósofo alemán I. Kant, en el que contesta la pregunta ¿Que es la ilustración? Kant explica con claridad que, un ser humano ilustrado, culto y libre es quien hace uso público de su razón y de su propio entendimiento. Es decir, ilustrado es quien es capaz de pensar por cabeza propia, sin depender de vasallajes ni subordinaciones de su pensamiento y expresando públicamente lo que piensa y siente. Este es el sujeto de la democracia. Necesita la democracia ciudadanos ilustrados, libres, no leales, pusilánimes y obedientes.

Si bien es cierto se dijo que el Feudalismo había quedado atrás en la historia, no han desaparecido del todo sus rasgos y todavía se ven manifestaciones feudales y añoranzas señoriales. Aún se encuentran mandatarios con ínfulas de Señores que gritan e insultan tratando a sus funcionarios como peones de finca o como serviles vasallos y siempre exigiendo obediencia ciega y lealtad. Claro que esto lo hacen invocando la moderna democracia. Para ellos el buen trato es mera cortesía, rememorando las cortes señoriales donde la apariencia y los abolengos era lo más importante.

Y todavía algunos se preguntan por qué somos una sociedad atrasada…
El proceso por la paz lo quieren convertir en un enfrentamiento entre el presidente Santos y el senador Uribe. O entre lo que representan cada uno: la burguesía urbana industrial y financiera, y la burguesía terrateniente rural. Pero el asunto no es tan simple. Es cierto que hay gente que opina que la historia es cíclica y que los sucesos a veces se repiten como el caso de los paramilitares, pero los procesos siempre avanzan, pueden tener cierta similitud, pero son diferentes. Sin embargo, hay que estudiarlos y entenderlos.

Como lo planteó el sacerdote Francisco de Roux, lo que está en juego no es el futuro de las FARC, ni del ELN, ni del Presidente Santos sino la verdadera posibilidad de vivir sin matarnos, sin miedos, sin terror y en una convivencia pacífica. Lo que sucede es que como la guerra ha ocurrido a mucha distancia de las ciudades, sus habitantes ven la guerra como algo que ocurre muy lejos y que no los afecta. Salvo cuando algunos han sido secuestrados o boletados en sus fincas. Muchos de ellos quieren seguir la guerra, que se arrecien los bombardeos y ataques contra la insurgencia. Quieren vengar los daños que han sufrido y sólo cesarán sus ataques a la paz cuando vean a todos los supuestos culpables muertos o en la cárcel.

¿Cómo golpean los enemigos de la paz el proceso? Lo primero que hacen es tratar de desinformar a los ciudadanos para desprestigiar el proceso. Dicen que no se oponen al fin de la guerra sólo para mostrar una imagen de defensores de la paz. Pero lo que buscan es ponerles palos a las ruedas del proceso de paz. Invocan a las víctimas, a la justicia, al sentimiento patrio para defender sus ocultos intereses. No les tiembla el pulso para inflamar los odios y los llamados a la venganza y la retaliación. Atacan la paz sembrando terror entre los ciudadanos incautos.

¿Qué defienden los enemigos de la paz? Si se esculca con cuidado encontraremos que detrás de esta supuesta resistencia civil están los que se apropiaron de grandes extensiones de tierra, que desplazaron e hicieron asesinar a miles de campesinos, o los que compraron a precios ínfimos las tierras abandonadas por los campesinos obligados a migrar para salvar sus vidas. A estos nuevos propietarios los quieren hacer aparecer como compradores de buena fe… Es por eso que estos grupos le han declarado la guerra a la restitución de tierras y a la ley de víctimas.

Vivir en paz es un viejo anhelo de millones de colombianos. Sin embargo, unos pequeños grupos, con fácil acceso a medios de comunicación quieren impedir la paz, utilizando el sufrimiento de las víctimas y la sangre de los soldados y policías caídos. Por lo tanto, los que somos ya mayores debemos pensar si la herencia que les queremos dejar a nuestros hijos y nietos es un país en guerra, lleno de odios, envidias, violencias e injusticias. Y los jóvenes si lo que quieren es un país sin oportunidades, sin esperanzas y sin opciones de futuro como el que hoy tenemos. La paz no transformará el país de un día para otro, pero será la llave que abra las puertas de las oportunidades para todos. Para eso se necesita que los indiferentes, los apáticos y los que creemos en la necesidad de la paz nos expresemos y nos hagamos sentir. Ese es el camino…
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