Domingo, 22 Enero 2017

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César Picón

César Picón

Ingeniero industrial con altos estudios en Gerencia política y gobierno, Magíster en Gerencia del Desarrollo. Ex secretario general del Partido Liberal. Columnista de opinión.
El sargento Osorio* lleva más de una década sirviendo en el Ejército de Colombia. Estuvo combatiendo las guerrillas en el Putumayo, Caquetá, los Llanos Orientales y otras regiones del país.

Le ha tocado duro: interminables caminatas con 50 latas de atún, 10 kilos de arroz, además un equipo y un fusil al hombro; alcanzó a durar más de medio año incomunicado mientras cumplía misiones, en el monte no hay señal de celular; tuvo que ver morir en combate a varios compañeros y presenciar como otros tantos quedaron mutilados por haber caído en uno de los tantos campos minados.

Nunca antes lo había visto, solo hasta ayer, justo antes de empezar a escribir esta columna. Al saber que era militar le pregunté su opinión respecto a la terminación del conflicto, estaba seguro que me diría que no estaba de acuerdo, pero vaya sorpresa que me llevé.

“El ELN todavía nos complica la vida, pero un grupo armado menos nos va a quitar mucho estrés… van a sembrar menos minas y eso va a reducir el peligro que corremos”. Continúo diciendo que cuando se acabara la guerra ellos -los soldados- iban a poder estudiar para cambiar de profesión o dedicarse a otras labores dentro de la misma institución. Ya les anunciaron una capacitación en operación de maquinaria pesada, que les va a servir para construir puentes y carreteras en la zona rural. Pero él quiere ser artista y ya está ahorrando para pagar su universidad, quiere trabajar en la ONU o cualquier otro importante organismo. Seguramente su aporte será invaluable.

Osorio también contó que sus superiores y casi todos sus compañeros apoyan moralmente la aprobación del Plebiscito, obviamente aclaró que tienen prohibido referirse al tema.

Quienes vivimos en las ciudades poco o nada sabemos del horror que produce la guerra. En cambio, quienes han tenido que vivirla de cerca, ver la muerte, dejarlo todo por irse a recorrer las montañas en busca de guerrilleros, sí que saben lo que significa que algún día podamos terminar la barbarie.

Ahora tengo una razón más para votar “Sí” en el Plebiscito. Voy a hacerlo por Osorio y los demás héroes de Colombia, porque quiero que puedan ver con más frecuencia a sus hijos, porque quiero que sus familias no tengan miedo de que los maten, porque ellos pueden hacer mucho más que disparar un fusil.
 
* Apellido modificado.
 
 Cesar Picón
Twitter @cesarpicon
¿Le preocupa que Colombia se convierta en un país Castro-chavista?
Si usted no piensa votar por los candidatos que propongan las Farc para futuras elecciones, entonces este seguro que no hay de qué preocuparse, ellos no van a llegar a ser mayorías por arte de magia.
 
¿Le estresa saber que los exguerrilleros van a recibir 620 mil pesos durante 2 años?
A mí sí, pero la otra opción que tenemos que es meterlos a la cárcel tiene dos grandes problemas. A los centros penitenciarios del país no les cabe ni un preso más, lo otro es que cada preso cuesta más de 1 millón de pesos al mes, hagan cuentas.
 
¿Le ofende que el partido político que resulte del tránsito de las Farc a la vida civil reciba financiación?
Por si no sabía, todos los partidos legítimamente constituidos en Colombia gozan de las garantías para el ejercicio de la política, entre ellas la financiación. Como los acuerdos establecen que las Farc dejan las armas para hacer política, entonces será necesario que también cuenten con esas garantías. De todas formas, nos sale más caro que sigan delinquiendo y matando por todo el país.
 
¿Considera inaceptable las 5 curules en el Senado y 5 en la Cámara para las Farc?
Seguro hubiéramos preferido que no se les asignara curules a dedo, pero tenga en cuenta que ni son tantas ni tendrán mucho peso en esas corporaciones. En Colombia hay 102 senadores y 166 Representantes a la Cámara; tan solo el Centro Democrático -si se mantienen las actuales cifras- tendría más de 4 veces que las curules de las Farc. 
 
¿Le preocupa la tal ideología de género que quedó en los acuerdos?
Tranquilo. En ninguna de las 297 páginas habla de eso. El hecho que en los acuerdos prevalezca el enfoque diferencial y el respeto por la diversidad, significa que vivimos en un país que respeta las libertades de todos sus ciudadanos, eso no va a cambiar nada en la educación de nuestros hijos ni va a promover el homosexualismo.
 
¿Le han dicho que lo de La Habana solo es un acuerdo para darle beneficios a la guerrilla?
Usted debe saber que los colombianos vamos a ganar mucho: más de 7 mil hombres van a dejar las armas lo que nos va a garantizar tranquilidad a todos; los campesinos colombianos tendrán los beneficios que siempre se les negaron; se van a retirar las minas “quiebrapatas” y a combatir el narcotráfico con la información que brinde las Farc; y, las victimas conocerán la verdad, tendrán reparación y la garantía de no repetición.
 
Tal vez no sea el ideal, pero si es el mejor acuerdo posible. Yo digo si a la paz.
 
 
Cesar Picón  
@cesarpicon
Apenas vieron que era en serio y que múltiples actores sociales y políticos de la ciudad se unieron a la causa, los enemigos de la Consulta Popular empezaron su cruzada para tratar de desprestigiar la más grande iniciativa que haya podido gestarse en Ibagué.

Los argumentos que han presentado son tan inverosímiles como sospechosos, esto último porque no se entiende como quienes en algún momento se mostraron como férreos defensores del medio ambiente y que incluso cuando fungían de candidatos a cargos de elección popular alzaban la bandera de rechazo a la minería contaminante, hoy se declaran en contra del mecanismo que pretende proteger el agua y la sostenibilidad ambiental de la ciudad. Francamente esas actitudes dejan mucho que pensar.

¿Estarán haciéndole el juego a gobernantes pro mineros en búsqueda de hacer méritos para hacerse acreedores a la famosa mermelada?, ¿Habrán sido cooptados por la "compra de legitimidad y apoyo" que a veces practican las empresas extractivas?, ¿Será que no resisten que sean otros actores quienes movilicen a la ciudadanía en torno a un propósito común como la defensa del agua?, ¿Estarán buscando recuperar la popularidad que otrora tuvieron, a expensas de instigar contra los líderes de la Consulta Popular?; la verdad es que cualquiera de las anteriores podría ser la respuesta correcta. Los "cuentos chinos" que han querido difundir carecen de toda lógica y, por supuesto, van en contra vía de lo que la ciudadanía moderna está reclamando: líderes serios y coherentes, que no les de miedo desafiar el establecimiento para defender el interés colectivo; sobre todo cuando se trata de defender, ni más ni menos, el agua y demás recursos naturales que nos pertenecen a todos los ibaguereños.

Apoyar la Consulta Popular para blindar a Ibagué de la minería contaminante exige invitar a votar por el NO, lo demás son excusas que utilizan los opositores para camuflar sus verdaderos intereses.

En la Consulta vamos a refrendar todo lo que nos une como ibaguereños, por eso no debemos dejarnos distraer. Como en la famosa novela de Cervantes “Don Quijote de la Mancha”, hoy podemos decir que "si los perros ladran, es señal que cabalgamos"; si varios líderes reconocidos están atacando la Consulta, significa que estamos haciendo las cosas bien y que vamos en el camino correcto para lograr una victoria contundente. Los detractores verán como en elecciones futuras les explican a sus electores la posición contraria que asumieron en esta iniciativa popular.

La lucha ciudadana debe mantenerse incólume a pesar de los embates que algunos quieran lanzar. Sabemos que esta causa es justa y merecedora de todo sacrificio, incluso el de tener que enfrentarnos con quienes pretenden perturbar y confundir al pueblo ibaguereño.

No está de más invitar a los críticos a reflexionar. Todavía están a tiempo de unirse a esta gesta ciudadana. Si deciden no hacerlo y continuar su oposición a la Consulta, entonces quedan invitados a controvertir de frente y con argumentos. Que refuten de manera clara y objetiva las razones contundentes que tenemos para promocionar la Consulta, pero que no apelen a cuestiones fachosas para evadir el debate que el actual momento político merece.
 
@cesarpicon

 
Los argumentos de quienes recientemente se han pronunciado en contra de la Consulta Popular, solo han dejado claro un profundo desconocimiento de lo que representa para la ciudad y el país, el proceso de defensa territorial que viene gestándose desde hace diez años.

Ibagué tiene el riesgo de convertirse en un territorio minero, bien sea porque en el futuro se decida explotar parte de las más de 40 mil hectáreas que actualmente cuentan con título minero, o porque la eventual explotación de la mina La Colosa requiera terrenos de la ciudad para ubicar la presa de lodos contaminados con cianuro, el deposito de escombros, o parte de su infraestructura de producción. Aunque AngloGold ha dicho que Ibagué no está dentro del área de influencia, las exorbitantes dimensiones de ese proyecto permiten suponer que eso no es tan cierto.

La cuenca del rio del Combeima podría ser ultrajada por culpa del extractivismo, poniendo en riesgo el principal afluente que surte de agua la ciudad. Tan solo en esa zona existen más de 30 títulos que equivalen a siete mil hectáreas susceptibles de explotación minera. Eso sin mencionar el alto número de títulos y hectáreas concedidas en zona de paramo tanto en Ibagué como en los municipios circundantes. Cabe resaltar que cualquier proyecto minero sobre zonas de tan alto valor ambiental tendría efectos irreversibles sobre los ecosistemas, impactos negativos sobre la calidad y disponibilidad de agua y consecuencias lamentables sobre todas las dimensiones del desarrollo. 

Ante semejante panorama, la Consulta Popular tiene el propósito de declarar a Ibagué como la primera capital de Colombia libre de minería contaminante y así protegerla de los terribles daños arriba mencionados. Eso se convierte en un acto de justicia no solo con quienes aquí vivimos, sino también con quienes aún no han nacido.

Lo que está en juego muy superior a un simple y mezquino interés politiquero, es el agua de los ibaguereños, los suelos verdes y fértiles, la cultura y costumbres de nuestras gentes, el derecho de las actuales y futuras generaciones a gozar de un ambiente sano, el bienestar de nuestros niños, campesinos, y de hombres y mujeres que no han pedido que a su territorio llegue el voraz extractivismo. Si eso les parece meritorio, entonces esperemos que quienes hoy critican la Consulta Popular reflexionen sobre la responsabilidad que también a ellos les asiste en defender lo que recibimos de nuestros antepasados. Este es el mejor momento para despojarnos de cualquier prevención y demostrar que podemos unirnos en torno a un propósito común.

El 2 de octubre podemos partir en dos la historia de toda Colombia. Que ningún ibaguereño se quede sin escribirla. Que nadie se quede sin votar por el NO a la minería contaminante.
 
Cesar Picón
Twitter @cesarpicon
Estimado ibaguereño, si todavía no tiene claro lo que ocurrirá el próximo 2 de octubre, este articulo le interesa. Por primera vez en la historia de Colombia, una ciudad capital se atreve a convocar una Consulta Popular con el propósito de prohibir la minería contaminante. Estas son algunas razones para apoyarla:

1. Ibagué tiene más de 42 mil hectáreas con título minero que equivalen al 30% de todo su territorio. Una buena parte de estos títulos están ubicados sobre las cuencas de los principales afluentes que surten de agua la ciudad, especialmente la del Rio Combeima.

2. Extraer un gramo de oro requiere entre 500 y mil litros de agua y genera cerca de 4 toneladas de desechos. Una eventual actividad minera a gran escala en nuestro territorio nos pondría a competir por los cada vez más escasos recursos naturales.

3. Según los expertos, “el drenaje acido de una mina favorece la movilización de elementos tóxicos tales como arsénico, mercurio, plomo, entre otros”.

4. Toda mina de oro requiere la construcción de una presa que almacena lodos con contenido de cianuro, lo que representa una potencial amenaza de drenaje ácido y sobre todo un gran peligro en caso que llegue a fallar. La reciente fractura de una estas presas en Brasil, tuvo como resultado lamentables consecuencias sobre el agua y los suelos circundantes.


5. Una mina es el peor de los negocios para una ciudad. Además del desastre ecológico y social, se reciben miserables recursos de la riqueza generada: por 1 Onza de Oro que se venda en los mercados internacionales a más de 4 millones de pesos, al territorio solo llegan aproximadamente 26 mil pesos por regalías directas.

6. Los riesgos trascienden al plano de lo social. Indicadores de pobreza, analfabetismo, necesidades básicas insatisfechas y mortalidad infantil, generalmente son más altos en municipios donde predominan actividades mineras.

7. La locomotora minera en Colombia se ha diseñado para producir riqueza para unos pocos a expensas de la depredación de los recursos naturales que pertenecen a muchos, algo que, por decir lo menos, es odioso e inmoral.

Por todo lo anterior, si quiere proteger el agua y demás recursos naturales, no dude en invitar a su familia y amigos a votar NO en la Consulta Popular del 2 de octubre. Algún día, cuando sus hijos o nietos le pregunten sobre algo que lo haga sentir orgulloso, podrá decirles que usted hizo parte de los valientes ibaguereños que osaron enfrentar y vencer el monstruo de la minería contaminante.
 
Cesar Picón
Twitter: @cesarpicon
El jefe natural del Centro Democrático confirmó anoche su decisión de impulsar el “No” al Plebiscito por la paz. Aunque personalmente considero inconvenientes y hasta inmorales casi todos los argumentos expuestos para respaldar tal decisión, creo que esa posición, clara y abierta, es lo mejor que puede pasarle a nuestra democracia en la actual coyuntura.

El país está completamente polarizado entre los colombianos que preferimos acabar con la guerra aquí y ahora (así sea de forma imperfecta), y los que consideran inaceptables los acuerdos celebrados en el marco del actual proceso de negociaciones entre el Gobierno y las Farc.
Semejante división frente a la forma de buscar la paz de Colombia merece ser dirimida en las urnas. El voto de cada colombiano le imprimirá legitimidad a la decisión que tomen las mayorías. No habrá lugar a dudas sobre lo que la gente considera conveniente, ni quedará espacio para insistir en un camino diferente al que el pueblo mande.

Por otra parte, la competencia entre los del “si” y los recién jugados por el “no”, será buena para aumentar el nivel del debate y, desde luego, la participación ciudadana. De haberse inclinado por la abstención, la oposición habría convertido el Plebiscito en una contienda insípida, sin confrontación de argumentos, poco emocionante. Ahora, tanto simpatizantes como detractores del Proceso de paz se sienten retados y seguramente trabajaran hombro a hombro para alcanzar su propia victoria. Serán dos fuerzas las que invitarán a los colombianos a dejar la apatía y la indiferencia a nivel electoral, lo que indudablemente aumentará el caudal de esta atípica elección.

Sin el “no” de los uribistas nunca sabríamos cuantos colombianos efectivamente estarían en desacuerdo con hacer algunas concesiones para lograr la tan anhelada paz. La oposición ya no tendrá la posibilidad de alegar una decisión impuesta, ahora tendrán que demostrar que ellos interpretan el sentir de las mayorías, algo que sin duda no va a ser tarea fácil. 

Seguramente el “No” será contundentemente derrotado en las urnas. La razón tendrá que imperar a la hora de decidir entre una paz negociada o seguir buscándola a punta de bala. Sin embargo, eso no me impide reconocer la importancia que reviste la participación de la oposición en el histórico debate que libraremos en los próximos meses y que indudablemente marcará el nuevo rumbo de nuestro país.
 
Hoy se cumplen tres años desde que el pueblo de Piedras-Tolima ratificó de manera contundente en las urnas, el deseo de no permitir que su territorio fuera intervenido para desarrollar actividades mineras contaminantes. Sin duda fue una muestra de entereza y carácter de sus dirigentes, del compromiso incólume de sus gentes para defender lo verdaderamente valioso. Definitivamente los piedrunos le dieron un gran ejemplo a todo el país.

Actualmente los ibaguereños nos encontramos a la espera del pronunciamiento de control de constitucionalidad por parte del Honorable Tribunal Administrativo del Tolima, necesario para dar vía libre a nuestra Consulta Popular. Al respecto, no deja de preocupar la dilación de tal decisión: han pasado cinco meses desde que la Administración Municipal radicó la iniciativa y tres meses desde que se filtró por los medios de comunicación una supuesta ponencia que resolvería a favor de la Consulta.

Aunque no dudo de la transparencia de los Magistrados del H. Tribunal, si me preocupan las maniobras que puedan intentar los aliados de la gran minería para tratar de entorpecer el proceso. ¿Estarán ejerciendo presión los actores políticos que reciben recursos de las multinacionales para financiar sus campañas?, ¿Intentarán embolatar la Consulta so pretexto del llamado al Plebiscito por la Paz?, ¿Intentarán confundir con el “si” y el “no”, el primero para el Plebiscito y el segundo para la Consulta Popular?, o tal vez estarán nuevamente armándose de leguleyadas para recusar Magistrados o insistir en la ilegalidad de la iniciativa.

Cabe resaltar que las multinacionales extractivas son expertas en aprovechar las debilidades de las instituciones económicas y políticas que controlan las decisiones en la materia, para favorecer sus intereses. Anglo Gold Ashanti ya reconoció haber entregado dineros a partidos políticos en las pasadas elecciones y, si eso es lo que hay por encima de la mesa, me queda la duda de lo que hagan por debajo.

Por eso es pertinente enviar un mensaje de urgencia a los Honorables Magistrados. Con profundo respeto y admiración por las ponderadas decisiones que han tomado en otras latitudes, les decimos que muchos ibaguereños necesitamos conocer su decisión para proceder a consolidar en las urnas todo lo construido durante estos largos años. En sus manos está no solo el futuro de la Consulta, también la posibilidad de engrandecer nuestra democracia.
 
Adenda: valga la oportunidad para exaltar el activismo noble y desinteresado del Comité Ambiental y demás miembros del movimiento socio-ambiental, quienes sin conocer aún el futuro de la Consulta Popular han recorrido la ciudad palmo a palmo trasmitiendo el valioso mensaje “Si a la Vida, No a la Mina”.
 
Cesar Picón
 
“No les digo que hagan campaña por el sí o por el no –ya saben muy bien que el sí está en mi corazón y en el de millones de colombianos (…) Pero sí les puedo pedir a todos –sin excepción– que promuevan un debate de altura y con ideas, con argumentos y no medias verdades, con realidades y no con mitos, para que los colombianos, libremente, definan su futuro”. Ese fue el llamado del Presidente de la Republica para los congresistas que ayer iniciaron el nuevo periodo legislativo y que desde luego aplica muy bien al acontecer diario del departamento del Tolima.

En nombre de la oposición al proceso de paz, algunos miembros del Centro Democrático se han dedicado a desinformar irresponsablemente a la sociedad ibaguereña y tolimense, tratando de sembrar temor e incertidumbre frente al devenir del país cuando se firme la paz. El cuento manido de que el Gobierno le esta entregando el país al terrorismo, lo ha acompañado de otras tantas argucias, que en su mayoría faltan a la verdad y en otras la distorsiona.

Esta columna de ninguna manera debe entenderse como una afrenta a la oposición. Siempre he mantenido la idea de que en esta democracia todos cabemos y que el hecho que pensemos y actuemos diferente no nos hace enemigos, mucho menos debe separarnos como hijos de un mismo país. Ellos –los opositores- deben entender que muchos de los que apoyamos el proceso de paz respetamos profundamente su decisión de no hacerlo y su derecho a controvertir, pero lo que no podemos aceptar es el irrespeto que algunos de sus miembros vienen cometiendo con tantos ciudadanos que, al mantener vigente la confianza que tienen en el ex presidente Uribe, terminan creyendo todo cuanto sus representantes en el territorio se les ocurre decir.

El plebiscito cambiará de una u otra forma la historia del país. El futuro de la paz y de Colombia depende de cada ciudadano. Por eso estoy pidiendo un debate serio, argumentado, sin mentiras, y ausente de mitos que solo obedecen al delirio de quienes insisten en oponerse al proceso de paz a cualquier costo. Que el voto de cada tolimense sea el producto de una profunda reflexión sobre los pro y contra de los acuerdos de La Habana, que cada quien saque sus propias conclusiones y decida si es mejor esta “paz imperfecta” que continuar recorriendo el camino incierto de la guerra.  
“La paz es la victoria de todos los colombianos”.
 
 
Cesar Picon
Twitter @cesarpicon
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