Miércoles, 18 Enero 2017

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César Picón

César Picón

Ingeniero industrial con altos estudios en Gerencia política y gobierno, Magíster en Gerencia del Desarrollo. Ex secretario general del Partido Liberal. Columnista de opinión.
La noticia política de la semana fue la elección de Néstor Humberto Martínez como nuevo Fiscal General de la Nación. Como era de esperarse la designación fue polémica. Sus detractores le enrostraron supuestos impedimentos éticos por los fuertes vínculos comerciales de su empresa de abogados con la elite económica del país, y por su ascendencia política que, según ellos, podría conllevar a una gestión sesgada y selectiva del ente acusador.

Más allá de los cuestionamientos que se le hagan al nuevo Fiscal, lo que debe interesarnos a todos es que sea capaz de elevar el nivel de investigación y acción penal, para que efectivamente quienes infrinjan la ley sean sancionados ejemplarmente.

El Fiscal heredó sendas deudas con el Tolima que debe pagar. El Hospital Federico Lleras Acosta fue vergonzosamente saqueado durante muchos años y todavía no hay nadie en la cárcel. Se perdieron casi 5 mil millones del controvertido programa “Banco de los Tolimenses”, y todavía no hay sanciones de fondo, ni siquiera las investigaciones han señalado con claridad a los responsables a pesar de que buena parte de la plata sigue sin recuperarse. Aunque con los Juegos Nacionales ya se han visto algunos avances, habrá que llegar al fondo del asunto para garantizar las sanciones respectivas y el resarcimiento de los perjuicios causados a los deportistas y la ciudadanía ibaguereña. El aeropuerto Perales aparentemente fue utilizado indebidamente para “piques ilegales” poniendo en riesgo la seguridad aeronáutica y múltiples bienes del Estado, más todavía no se conocen avances a nivel judicial. Como estos, muchos casos merecen la atención de la Fiscalía. La ciudadanía necesita creer en sus instituciones y no caería nada bien que con el paso del tiempo los hechos de corrupción administrativa ocurridos en el Tolima quedaran impunes.

Por supuesto que el nuevo Fiscal deberá encargarse de asuntos de alcance nacional. Esperamos su aporte decidido al proceso de paz, especialmente en el ámbito de la jurisdicción especial. También que actúe con independencia para garantizar el equilibrio de poderes y se abstenga de inclinar la balanza a favor de determinada candidatura presidencial. No obstante, también aspiramos a que ejerza con rigor en las regiones para que como el mismo dijo “tiemblen los corruptos”.
 
Que tal esto: parece que la soberbia presión por la renuncia de José Herman Muñoz pronto logrará su dimisión. ¿Será que ahora si el Gobierno Departamental se pondrá la mano en el corazón por la Universidad del Tolima para ayudarla a salir de la grave crisis?
 
 
Cesar Picón
Twitter @cesarpicon
Que el Gobernador del Tolima haya aparecido con la imagen más desfavorable de todo el país no debería alegrar a nadie. El hecho que apenas la mitad de la población tenga una opinión positiva del mandatario seccional indica que buena parte de los tolimenses no están viendo reflejadas sus aspiraciones dentro de las prioridades fijadas por el Gobierno departamental. Quizá las promesas empiezan a incumplirse o a lo mejor lo que es importante para la gente no lo es tanto para el mandatario.

La indiferencia asumida por Barreto ante la nueva crisis del Hospital Federico Lleras -el centro de salud más valorado por los tolimenses-, seguramente no le ha caído nada bien a una ciudadanía que vio como el anterior Gobernador no dudo en aprobar el giro de cerca de 30 mil millones para solventar la crisis del año 2014.

Es probable que tenga mucho que ver el poco apoyo que hasta el momento ha recibido la Universidad del Tolima por parte de la Gobernación, sobre todo ahora que atraviesa dificultades de orden mayor. La comunidad educativa no olvida que en el Gobierno de las “Soluciones para la gente”, se quebrantó lo mandado por la ley 30 de 1992 que obliga a girar a la Universidad recursos no inferiores a los girados el año inmediatamente anterior. Mientras en el Gobierno de Delgado Peñón se giraron más de 67 mil millones en trasferencias y convenios para fortalecer el Alma Mater, el actual Gobierno muestra como gran logro un giro de 3 mil millones.

Su actitud hacia el proceso de paz también podría estar pasándole cuenta de cobro. Si las últimas encuestas han dejado algo claro, es que el grueso de los ciudadanos, independientemente de su ideología política, están decididos a apoyar el fin de la guerra. La intransigente oposición a las zonas de concentración guerrilleras y el doble discurso que le pone una vela a Uribe y otra a Santos, tal vez no le guste mucho a sus gobernados.

Quizá ustedes encuentren otras explicaciones para la pésima favorabilidad. No obstante, debemos entender que, si al Gobernador le va mal, a todo el Tolima le va igual. Por eso, ante la evidente desconexión del Gobierno con lo que anhelan sus ciudadanos, resulta preciso llamar la atención del mandatario y todo el equipo que lo acompaña, para que haciendo un mayor esfuerzo por menguar los sectarismos políticos e interpretar lo verdaderamente valioso para la gente, puedan volver a encontrarse con la ruta apropiada para el desarrollo de nuestro departamento.
 
Cesar Picón
 
Twitter @cesarpicon
“Cada loro en su estaca”, sentenció el Gobernador del Tolima cuando a principios de este año el Alcalde de Ibagué le solicitó atención especial a la crisis de la Universidad del Tolima y el Hospital Federico Lleras. Paradójicamente, esa frase se le volvió la semana pasada, cuando desde el alto Gobierno le respondieron que las decisiones de mayor orden público son competencia exclusiva del Presidente de la Republica, esto ante su airada reacción a la ubicación de zonas de concentración guerrilleras en dos municipios del departamento.
 
Hasta ahora hemos visto a un mandatario seccional que pareciera que poco le gusta compartir en lo que a gerencia pública se refiere. En las visitas oficiales que realizó desde el inicio de su mandato, se le ha visto excluir selectivamente a aquellos alcaldes que no lo acompañaron en su campaña política. Posteriormente, pretendió iniciar una serie de inversiones en la capital sin si quiera haber mostrado intenciones de concertar con la administración municipal. Afortunadamente, el Gobierno está en ciernes y todavía hay mucho camino por recorrer, tal vez, sería mejor que contemplara empezar a compartir estaca.
 
Guillermo Alfonso Jaramillo ya le abrió la puerta a esa posibilidad, en un generoso comunicado invitó al Gobernador a priorizar las inversiones del departamento para cofinanciar proyectos estratégicos para la ciudad. Aunque se necesita la pavimentación de muchas calles, seguramente tendría mayor impacto en la población atender necesidades latentes como renovar las obsoletas redes de acueducto y alcantarillado,  construir las avenidas e intersecciones viales para mejorar la movilidad, habilitar las más de doscientas aulas requeridas para la implementación de la jornada única, mejorar las múltiples vías en mal estado que comunican a Ibagué con los principales corregimientos y, por supuesto, la terminación de los escenarios deportivos de los juegos nacionales.
 
El trabajo colaborativo no debe perderse de vista en la gestión pública moderna. Caminando solo tal vez se avance más rápido, pero acompañado se llegará más lejos. En estos tiempos que todos anhelamos la paz, la invitación respetuosa para el señor Gobernador es a despojarse de cualquier prevención, interés particular o diferencia ideológica, para que haciendo honor a los valores democráticos acepte la invitación a trabajar en equipo por nuestra capital musical, por supuesto privilegiando la carta de navegación construida colectivamente entre la administración, el Honorable Concejo, y especialmente gran parte de la ciudadanía ibaguereña.
 
 
Cesar Picón
 
Twitter @cesarpicon
Hoy es un día como ningún otro en Colombia, ni más ni menos, es el “último día de la guerra”. Por fin, después de décadas de violencia y muerte, se anuncia el cese del fuego bilateral y definitivo, un paso irreversible hacia la paz que permite soñar con que muy pronto se empezará a reescribir la historia de nuestra patria, esta vez en un contexto en el que muchos de nosotros y nuestros inmediatos antepasados no pudimos vivir: ausente del más feroz y despiadado conflicto armado. Por supuesto, también es un día de júbilo para el Tolima, aquí no solo nació la guerrilla de las Farc, también se acentuaron con desmesurado rigor todos los efectos derivados de la guerra, tuvimos que poner buena parte de los muertos y sufrir el desplazamiento como pocas regiones del país.

Lo bueno es que llego el momento de sanar las heridas, vencer los odios, reconciliarnos. Debemos procurar pasar esta dolorosa página y empezar el camino hacia la consolidación de la paz, esa construcción colectiva, consciente y generosa, que tanto necesita el país para asegurar la estabilidad de un país en paz.

No obstante, de aquí en adelante no todo será color de rosa. Los mentecatos que aun no entienden que continuar la guerra significa el sufrimiento de muchos colombianos más, seguramente prepararán nuevas andanadas en contra del proceso de paz, alegando las falacias y necedades que, afortunadamente, la mayoría de ciudadanos ya no se creen. Aparecerán otros manifestándose públicamente en favor de la paz, sin estar dispuestos a mover un solo dedo para alcanzarla, creyendo que la responsabilidad de construir el nuevo país recae en todos menos en sí mismos. Quienes están acostumbrados a sustentar su actividad política sobre la base de la confrontación militar, intentarán profundizar la polarización del país, negándose a abrir las puertas de sus territorios para la implementación de los acuerdos pactados en La Habana, e insistiendo en segregar a los colombianos por cuestiones de ideologías políticas o simplemente por pensar diferente.

Ahora es cuando nuestra patria necesita nuevos héroes, dispuestos a hacer los esfuerzos necesarios para asegurar esta transición democrática hacia la paz y conscientes de la responsabilidad que la historia le exige a quienes aspiren a hacerse participes de la construcción de un nuevo país. Sin importar si somos de derecha, izquierda o del centro –incluso, el democrático-, vamos todos por la paz.
 
Que tal esto: pronunciar un discurso de apoyo al proceso y luego rechazar una propuesta para consolidar los acuerdos es una gran incoherencia y constituye un flaco favor al noble propósito de alcanzar la paz de Colombia.
Parece que el eficiente ejercicio de autoridad ambiental que ha venido ejerciendo Jorge Enrique Cardoso en la dirección Cortolima, tiene incomodos a algunos miembros de la señalada “Gavilla”. Terminando el año pasado, una persona que trabaja para un alto funcionario de la Gobernación demandó el proceso electoral en el que resultó reelegido Cardoso, aduciendo que dicha elección no se había realizado conforme a los tiempos establecidos por la Ley y que el acuerdo no fue publicado en el Diario Oficial. Dicha demanda estuvo seguida por otras dos, prácticamente sustentadas en los mismos argumentos. Hasta ahí parecían respetables y desinteresadas actuaciones ciudadanas.

Sin embargo, la semana pasada quedó claro que hay otros intereses detrás de las mismas. En la audiencia celebrada en el Consejo de Estado, los demandantes aparecieron representados por un prestigioso abogado de la ciudad, reconocido por liderar sendas embestidas jurídicas para “tumbar” al Contralor y Personero electos, y que actualmente tiene demandados a la mayoría de concejales de Ibagué. También apareció como apoderado de otro de los demandantes un abogado que al parecer es muy cercano a un ex alcalde de la ciudad. Algo que también llamó la atención, es que la misma Directora Jurídica de la Gobernación, entidad que no tiene parte en el proceso, haya hecho presencia y solicitado el otorgamiento de personería jurídica para vincularse al mismo, petición que fue negada por el Consejo de Estado.

Contrario a lo que pareció un “grito de victoria” por parte de los demandantes -que incluso rayó en el irrespeto a la independencia del Honorable Consejo-, personas que estuvieron presentes afirman que la audiencia no les fue tan favorable como quisieron hacerlo parecer: a los quejosos no les fueron aceptadas varias pruebas testimoniales con las que aspiraban sustentar la demanda, tampoco la solicitud de reformarla para incorporar nuevos elementos, incluso, fue rechazada de plano por el Consejero de Estado la intención de los demandantes de vincular en el proceso el sonado caso del ex subdirector de calidad ambiental de la Corporación que fue sancionado por una supuesta participación indebida en política, algo que, claramente, no guarda relación alguna con la elección demandada sino que más bien corresponde a las competencias de la Procuraduría.

Todo parece indicar que hay fuerzas políticas y, porque no pensarlo, empresariales, interesadas en apartar a Cardoso como representante de la máxima autoridad ambiental del departamento. Al respecto quedan varias preguntas: ¿Quién estará pagando los honorarios del reconocido abogado apoderado, según dicen bastante onerosos?, ¿Tendrá algo que ver las posiciones asumidas por Cardoso frente a la minería a gran escala en el Tolima?, ¿Habrá algún interés indebido por parte de funcionarios de la Gobernación en este proceso?, ojalá más temprano que tarde salga a flote la verdad.

La autonomía del Consejo de Estado no debería verse comprometida por declaraciones precipitadas en los medios de comunicación locales, como las que se dieron inmediatamente terminada la audiencia. Por ahora habrá que esperar los resultados de los alegatos. Esperemos que la justicia obre en este caso que reviste una vital importancia para mantener encausada la importante gestión que se ha venido desarrollando en esa entidad.
Muchos están sorprendidos por la acérrima critica que el doctor Ricardo Ferro ha emprendido en contra del Alcalde de Ibagué, Guillermo Alfonso Jaramillo. El asombro no radica en su oposición al Gobierno -esa podría ser una alternativa legitima para cualquier político que pretenda continuar vigente en el debate-, más bien es la forma deslucida como semana tras semana apela a cuestiones triviales para tratar de ridiculizar o fustigar al mandatario y su gestión. Hasta el momento no ha hecho ninguna propuesta de construcción de ciudad ni ha tocado temas de fondo para los ibaguereños, todo se ha quedado en parodias y diatribas.

No obstante, parece no haberse percatado que su estrategia no está funcionando de forma eficiente. Por un lado, la ciudadanía sigue creyendo y confiando en el trabajo de Jaramillo, eso quedó ratificado en la encuesta publicada hace una semana que lo posicionó como el tercer mandatario con mejor imagen en el país.

Por otra parte, el creciente interés que ha empezado a mostrar la clase política regional por acompañar las políticas diseñadas por el Alcalde y su equipo, parece sugerir que la administración está recorriendo el camino correcto. Los partidos Liberal y Cambio Radical, luego de haber perdido las elecciones con sus respectivos candidatos a la alcaldía, decidieron tomar el camino de la sensatez y amplitud democrática para coadyuvar con los procesos de desarrollo de la ciudad liderados por el Burgomaestre. Posteriormente, el ex candidato multipartidista, Jhon Esper Toledo, expresó públicamente su beneplácito con las acciones de Jaramillo, incluso lanzó algunas propuestas y manifestó su disposición para apoyar las ejecutorias. Recientemente, el Representante a la Cámara por el partido de la U, Carlos Edward Osorio, en una columna de opinión reconoció los aciertos del Plan de Desarrollo Municipal y se declaró abiertamente comprometido para impulsar las políticas del Gobierno.

En el Cabildo ibaguereño las cosas también han marchado a buen ritmo. La mayoría de concejales, incluyendo varios que no acompañaron en la época electoral a Jaramillo, en una clara muestra de liderazgo propositivo por la ciudad, han apoyado iniciativas de gran valía como la convocatoria de la Consulta Popular, la aprobación del Estatuto de Valorización (que servirá para desarrollar importantes proyectos en el mediano plazo), y, por supuesto, el acuerdo del Plan de Desarrollo 2016-2019. 

Todo parece indicar que la crítica infundada del excandidato Ferro no está influyendo en el público, mucho menos le ha servido para movilizar fuerzas a su favor, tal vez, todo lo opuesto a lo que hubiese esperado.

Ojalá esto sirva para reflexionar respecto a la función que están llamados a cumplir los líderes de la región, independientemente que asuman una posición crítica -reitero, legitima- o de apoyo, se espera que siempre sea generosa y constructiva.
 
 
Que tal esto: algunos despistados criticaron a quienes promovieron con entusiasmo la Marcha Carnaval, supuestamente porque pretenden utilizarla como plataforma política, sin embargo, nada dijeron de quienes pretendieron estigmatizarla y mucho menos de los que brillaron por su ausencia dejando claro que no les interesa la defensa del agua, que gran incoherencia.
 
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