Jueves, 23 Febrero 2017

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Laura Inés Castro Cortes

Laura Inés Castro Cortes

Abogada y Contadora en ejercicio. Especialista Alta Gerencia Universidad de los Andes. Exgerente  Tolima 7 días y Ondas de Ibagué.
 
Los integrantes de la Asociación de Invidentes del Tolima “Asinvitol”, debieron quedar  sorprendidos con  los apartes de la intervención del alcalde  Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, que a decir verdad se sintieron  salidas de tono y fuera de contexto, si se mira al público al que se dirigía y el propósito del encuentro con dicha Asociación.
 
Pareciera como si el primer mandatario de los ibaguereños  tuviera hace rato alguna espinita que sacarse y vea dónde encontró la oportunidad, para pedirles a unos mandatarios, que en aras a la transparencia y a la honestidad hagan pública su orientación sexual y  “salgan del clóset”. Como quien dice esos mandatarios deberán: ¿convocar a una  rueda de prensa, aprovechar algún evento especial para contarlo o hacerlo viral en las redes  sociales al  mejor estilo de los famosos del mundo?
 
Alcalde  a usted no le asiste ningún derecho a hacer esas exigencias, si se está dirigiendo a otros mandatarios hágalo sobre temas comunes de gestión y gobierno, pero no se entrometa en la esfera íntima de las personas, ni deje salir ese homofóbico rabioso que lleva por dentro, pero que ocultó también en campaña, utilizando a la comunidad LGTBI para mostrarse como un candidato tolerante e incluyente. Puras mentiras, como muchas de sus posturas.
 
Un mandatario que enarbola el eslogan de Ibagué con todo el corazón, pero que le está fallando la razón,  no puede estar en comunión con sus gobernados,  y si se tomara el trabajo de ilustrarse o  estudiar lo que significa para una persona de orientación sexual diferente  y en  minoría compartir y socializar su especial condición, jamás haría esta clase de aseveraciones, y una de las razones por las  no salen del clóset es el miedo a personas como usted, que terminan destruyendo la imagen, las relaciones familiares y minando su amor propio.
 
Lo que usted hizo  se llama “matoneo”, claro muy bien disfrazado y dándole argumentos peregrinos para justificar su descorazonada exigencia. ¿Tan molesto  e incómodo lo tiene estos mandatarios? ¿Les está yendo mejor en las encuestas? ¿Tienen mayor favorabilidad y credibilidad? ¿Los ve cómo una amenaza en la próxima contienda electoral? ¿O a lo mejor esos mandatarios no tienen  investigación alguna por maltrato y despidos injustificados,  a sus compañeros de gestión,  contrario a usted que pregona ser aún todo un varón, se le cuenta más de una?
 
Señor alcalde quien le dijo que “salir del clóset” es asunto de honestidad y transparencia, por Dios no confunda a sus gobernados, porque  entrar o salir de un clóset es una decisión personalísima y no puede ser utilizada por nadie para reprochar o reclamar.
 
Condiciona su apoyo a la comunidad LGTBI, porque los que sean visibles   tienen su apoyo  y los  nombra en cargos como efectivamente se han visto en algunas dependencias de la Alcaldía, pero hay de aquellos que sigan en el clóset. ¿Sabe  Alcalde cuántos funcionarios trabajan cerquita a usted, tienen orientación diferente a la suya y no pertenecen a la comunidad LGTBI y muy seguramente,  por ahora no harán pública su orientación sexual? Los debe tener nerviosos.
 
Punto Final.- No  sé por  qué  con el transcurrir de los días, apartes de los discursos de  Jaramillo se asemejan a las  escandolas callejeras del Renegado.
Coimear es un verbo que poco nos suena, pero que en la vida real lo conjugamos  en cualquier momento o circunstancias de la vida. Se define como: dar o recibir sobornos. Ahora díganme quién no ha pecado dándole coima al agente de tránsito, pagándole al funcionario público o al empleado del sector privado, para lograr una licitación o un contrato, al vigilante de un establecimiento para poder ingresar a determinado lugar, entre muchos grandes y pequeños  ejemplos grandes que se pueden enunciar. El que esté libre de culpa que tire la primera piedra.
 
El  vergonzoso y triste novelón que vivimos los ibaguereños con los resultados que está entregando la Fiscalía General de la Nación respecto de cómo  el coimero mayor Orlando Arciniegas  trianguló y repartió las coimas que exigió y muy seguramente que también le ofrecieron los españoles de la firma Typsa, porque la fama de las empresas españolas ofreciendo coimas para ganar contratos en Suramérica  no es buena  y no es de ayer, pero claro ellos se defienden diciendo que en Colombia la corrupción es más sofisticada que la de ellos. Pueden hasta tener razón.
 
Con la cantada del primer condenado por el delito de lavado de activos, Amaury Elías Blanquicet, ahora si entrará a escena otro coimero; Luís H. Rodríguez quien ha insistido que es inocente, porque si Arciniegas cobró coimas fue a sus espaldas. Se nos hacía extraño que Luís H. Rodríguez saliera tan honrado, porque muchos, sino la mayoría de los alcaldes que ha tenido ésta bella ciudad con gente tan querida, han resultado coimeros en la sombra, y eso solo se explica, mirando cómo llegan de normalitos a la Alcaldía y ver que salen fortalecidos económicamente. ¿Cómo lo hicieron? pues coimeaban. Un empleado jamás se enriquece con el sólo ingreso de su salario. A la final todo se queda en leyendas urbanas, que muchos conocemos.
 
Esperar que antes de finalizar el 2016 todos los presuntos implicados en el robo más indignante de dineros públicos que haya vivido la ciudad, estén identificados y judicializados, es lo menos que esperamos, cuando sobre el asunto hubo tantas alertas tempranas, de las que poco se hizo caso y como siempre los organismos de control llegando cuando ya todo está consumado.
 
Ahora corresponde al alcalde de la ciudad, Guillermo Alfonso Jaramillo, concentrase en la revisión de los contratos y que los 43 mil millones que aún hay disponibles para la terminación de los escenarios, estén listos  para recomenzar obras. Ha perdido diez meses. Si bien es cierto, la ciudad merece conocer la verdad de lo que pasó con los dineros, ahora es más importante para los deportistas y personas del común,  recuperar los escenarios perdidos.
 
Aterra que todo se vaya dilatando y pase el tiempo sin que haya acción en las obras, y que para las próximas elecciones a la alcaldía de Ibagué 2020-2024, el caballito de batalla de los candidatos sea la terminación de los escenarios deportivos en la ciudad. No tendría nada de raro, si seguimos al paso que vamos.
 
Punto Final.- Ojala Heber Humberto Ángel y Oswaldo Enrique Mestre, colaboren con la justicia y den a  conocer la verdad que estamos esperando.
Honorifica distinción que entrega el Comité Nobel Noruego desde 1901 y que ya ha alcanzado más de personajes en el mundo entero,  en su versión 2016 recayó en el presidente de los colombianos Juan Manuel Santos, por sus ingentes y persistentes esfuerzos políticos y humanitarios para poner fin a 52 años de violencia, que solo han  dejado muerte, desolación, abandono y desplazamiento para miles de sus compatriotas.

Este premio  Nobel le  llegó al país  en un momento crítico, porque tan sólo habían transcurrido  96 horas de un plebiscito que no permitió avanzar en lo acordado  en La Habana con la guerrilla de la Farc,  y con lo que se garantizaba caminar hacia la paz.

En un momento donde todo era confusión, ya no se hablaba del SI o del NO, hubo transformación a   unidad nacional. Los inconformes y abstencionistas salieron a las plazas a pedir la  paz YA. Para rematar  uno de los gerentes de campaña del NO, develó las maquiavélicas estrategias  que surtieron  efectos en las redes sociales, logrando   una campaña barata y   votantes  embejucados negando la refrendación del  acuerdo.

Los que lideraron el NO, ya habían visitado  en Palacio al  primer mandatario,   se estaban conformando las mesas, los comités, los conversatorios y todas las figuras que ponen a pensar, respecto de la celeridad que exige el país  para aprobar  YA  el acuerdo de La Habana. 

Para los  medios de comunicación, los analistas, los políticos y para la  gran mayoría de colombianos, este  premio Nobel  llegó como bálsamo y seguramente influiría  positivamente en los que piden modificaciones al acuerdo y por supuesto en  los negociadores de   las Farc, que en últimas son los que aceptan los cambios a lo inicialmente acordado.

Pero lo que ya se está viendo es que  este premio nobel no garantizará,  será  la celeridad para incluir las modificaciones propuestas por el  senador Álvaro Uribe Vélez  líder del NO, contenidas en  10 puntos lo que equivaldría a  meses de análisis y discusiones. Ahora están por verse las modificaciones propuestas por el expresidente Andrés Pastrana, que también llevarán su tiempo analizarlas. Sin contar las  demás que vayan apareciendo.

Como quien dice, con el correr de los días podremos comprobar que este premio no tendrá efecto ninguno sobre los protagonistas que piden los cambios a los textos de lo acordado en la Habana y a lo mejor tampoco en los negociadores de las Farc.

A la final sólo  servirá para el orgullo y satisfacción de  Juan Manuel Santos que guardará celosamente la medalla y el  Diploma y una  vez deje la presidencia se dedicará a dar conferencias por todo el mundo, contando cómo  intentar la paz y ganar un nobel. Ya sabemos que el dinero del premio lo donará a las víctimas del conflicto.

Aclaro que no están en discusión los merecimientos personales y profesionales del Presidente de la República, pero  no logro entender porque otorgar un premio sin que se haya al menos aprobado el acuerdo,  porque la paz está lejos.  Paradójico un nobel de paz, sin paz.
 
Punto final.- El científico e inmunólogo tolimense Manuel Elkin Patarroyo completa 30 años buscando la efectividad del cien por ciento de su vacuna contra  la malaria SPF-66 y por lo tanto su dedicación y esfuerzo ya deberían ser compensados con el nobel de medicina.
 
Y  sorprendida con los resultados de la  jornada electoral  del plebiscito por la paz que dejó  al SI por debajo del NO. Esto no lo se lo imaginaba nadie. Con muchas personas amigas o cercanas que estaban con el NO afirmaban: “ustedes los del SI pasan sobrados”.  Y mire, colgados de la brocha por 70 mil  votos, una abstención del 62.59%, 86 mil  votos no marcados,  170 mil nulos, no  ayudó el clima. En fin, todo estaba dispuesto o  señalado para que el plebiscito no pasara la prueba.

El viernes  anterior a la salida de una emisora en la ciudad,  me topé con  la Senadora  del Centro Democrático Paloma Valencia, y en nuestro pequeño saludo propiciado por uno de sus acompañantes, le aclare que yo era del SI. Ella me miro entre incomoda y disgustada  y dijo: allá usted. Debo ser sincera, la contundencia y seguridad de la señora me dejaron pensativa. Era el presagio de algo. Pues claro del estancamiento del proceso de paz.

Los del SI  somos soñadores,  pero no despistados y con  la   capacidad de reconocer los errores cometidos y que fueron aprovechados por los apostadores del NO. Caramba, el Presidente  Juan Manuel Santos  con formación y espíritu de periodista-empresario, sabe mejor que nade cómo se vende un producto masivo, y ese era el tratamiento que debió darle a la campaña por el SI.  ¿Cómo pretender  que a  una guerra de 52 años, le bastarían  tan sólo 45 días de pedagogía? Imposible resultó que los colombianos se informaran a conciencia y tomaran la decisión de su voto.  Aquí cabe perfectamente el precepto bíblico: “ante la duda abstente”.

En un caso de alta gerencia la elección del domingo anterior, podría traer reflexiones en el estilo del liderazgo, en este caso el del Presidente de la República en la planeación, la delegación y  la ejecución de la estrategia central para que el SI no fuera superado por el NO.

Se evidencio que no hubo trabajo en equipo, se vieron esfuerzos aislados. Tampoco puede pasarse por alto la arrogancia del primer mandatario que jamás contemplo la posibilidad de que el NO se impusiera sobre el SI, por eso cabe citar la  frase del filósofo británico  Bertrand Russell: Nada más cercano a la equivocación que la certeza.

¿Y ahora qué sigue? Pues el Presidente de los Colombianos, la oposición y la Guerrilla de las FARC, hablan a los colombianos, dando parte de tranquilidad, porque desde ya comenzarán a dialogar para enderezar lo que corresponda.

Complicado conociendo el talante del máximo líder del NO,  Álvaro Uribe Vélez, que poco le jala a la conciliación, es rencoroso, vengativo y su línea es una sola. Como quien dice en manos de Uribe  a lo que fuera este fallido Acuerdo, solo le queda pasado, nada de futuro. Ojalá me equivoque
 
Punto final.- Que pereza los del NO celebrando resultados como si existieran motivos para ello. El pasar de los días les mostrará su error.
A diario escuchamos y vivimos los hechos de inseguridad que se  están presentando en Ibagué,  lastimosamente para algunos desde su rincón,  escondite o despacho,  la ciudad  es vista como segura y un  agradable vividero que  a muchos encanta.

Por ejemplo en el barrio Piedra Pintada Alta a cualquier hora del día,  ya es común el episodio   del raponazo, el atraco, el apartamentazo. En este sector de la ciudad algunos establecimientos de comercio han sido  víctimas de la delincuencia, en más de una ocasión. Los parrilleros hacen de las suyas robando bolsos y celulares. Si eso decimos de un barrio que cuenta con  presencia policial, ¿que será en los sectores donde la fuerza pública no está presente?

Las calles de la ciudad se están llenando de hombres y mujeres que fueron capturados por diferentes delitos  pero que una vez presentados ante un juez de garantías, por no tener antecedentes y allanarse a cargos, son dejados en libertad. Como es de esperarse  siguen en su quehacer delictivo, burlando la justicia,  sembrando el miedo  y la zozobra  por donde pasan.

Para completar nuestra desdicha, basta con  un viajecito al centro de la ciudad,  para comprobar como  habitantes de la calle  deambulan pidiendo y exigiendo a los transeúntes, haciendo sus necesidades en los andenes y paredes. Espectáculo desagradable, que da la  sensación de estar a merced de una manada de desconocidos que invadieron y ya marcan su territorio.

La calidad de vida en Ibagué por cuenta de la inseguridad  ha mermado,  y  tanto la administración municipal  como la departamental deben  analizar  las verdaderas cifras de los  delitos que se cometen e incentivar la proactividad al interior de las instituciones policiales, para que se mire como una consecuencia de muchas variables que en el corto y mediano plazo, están mostrando que de la Ibagué tranquila de hace unos pocos años, poco queda.

La ciudad necesita  las cámaras de seguridad,  está probado que aportan mucho o todo  a la hora de identificar y judicializar a los delincuentes. Tanto a la Policía del Tolima como a la Metropolitana de Ibagué, les corresponde  marchar al ritmo de este trabajo conjunto en seguridad, aportando estrategias que requieren  inteligencia,  un pie de fuerza concentrado en sus funciones y no  distraído con sus  aparatos celulares,  convencidos que la inseguridad no sólo se controla  aumentando el talento humano,   también se complementa con la calidad e idoneidad de los servidores públicos que salvaguardan la integridad de los ciudadanos.

No se logra tener aún la reacción inmediata por parte de la  policía, siempre llega tarde. De ahí la urgente necesidad de actualizar e innovar en ayudas como: Alarmas, códigos, conexiones directas, botones de pánico y todas las formas existentes para  conjurar esta orfandad  que estamos experimentando.

En el alto gobierno y para gestiones ante los diferentes despachos, muchos departamentos y su capital le muestran al país los  fructíferos resultados de agenda conjunta, que incluso puede ampliarse a otros departamentos y municipios, como lo hacen por ejemplo  Antioquia y  Barranquilla. No nos inventamos nada, todo está inventado.

Por eso la importancia de una verdadera y sincera agenda de seguridad, entre Oscar Barreto Quiroga y Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez,  mandatarios  que son como el agua y el aceite en sus  ideales políticos, en el    liderazgo y en el   amor y el  sentido de pertenencia por la ciudad. Estos asuntos dado el interés  general que pretende un trabajo en equipo,   pueden  ser superados con sabiduría,  inteligencia y desapego político.
 
Punto aparte.- Los del SI tardío al plebiscito por la paz, están más cerca del NO.
 
 
Para muchos puede ser una  afirmación odiosa y pesimista, pero es la cruda verdad. En menos de  30 días Ibagué  se alista para celebrar sus 466 años de fundación  y el balance de lo que han significado estos casi cinco siglos en asuntos de liderazgo y gestión, no deja satisfecho a nadie.

La pregunta obligada ¿Qué ha pasado con nuestros líderes? ¿Acaso son de barro o solo han sido  por un rato o según la coyuntura? Es importante diferenciar entre los de la clase  política y  los del sector comercial, empresarial e industrial.

Analizando los frutos del liderazgo político en toda nuestra historia,  los protagonistas en sus diferentes roles, llámense ministros, senadores, representantes a la cámara, diputados,  concejales, cargos en el alto gobierno,  poco o nada han hecho por mejorar las condiciones de ciudad en sus temas vitales. Pasan por sus cargos sin pena ni gloria. En conclusión la actual situación que vive la ciudad, en buena medida  se debe al raquítico liderazgo de nuestra clase política.

La clase empresarial tuvo su  mejor desempeño en las anteriores generaciones, ya en el  siglo xxi poco o nada queda del relevo generacional, porque la actualidad comercial y empresarial,  conforme los últimos indicadores económicos,  la ciudad no atraviesa por un buen  momento.

La desbandada hacia la capital de la república de líderes políticos, gremiales y empresariales ha tenido su impacto, con muy contadas excepciones algunos siguen vinculados a la región, los demás visitan a Ibagué  como turistas, eso sí con el derecho a criticar y pontificar, en lo que ellos pudieron haber mejorado cuando estaban de locales. Los más encumbrados se atreven a considerar ciudadanos de menor categoría a los que aún siguen  viviendo en Ibagué, alardeando que por fortuna ellos abandonaron  una ciudad sin futuro.

Los ibaguereños no hemos contado con  suerte –si así se puede decir- para  elegir un alcalde con visión de  ciudad, alejado de los actos de corrupción en la contratación, que se concentre en la transformación y abra el camino para convertir  a la  ciudad en un escenario donde el empuje y el emprendimiento salten a la vista. Somos una ciudad intermedia que afronta los problemas de las grandes urbes como: altos índices de  desempleo, inseguridad y complicada movilidad.

Si el alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, se hubiera interesado y puesto como meta laboral solucionar el grave problema de las obras de los escenarios deportivos, muy seguramente en los casi diez meses de gestión al menos uno o dos escenarios se hubieran podido inaugurar para este cumpleaños.
Llover sobre mojado. Nuestro alcalde no ha podido concentrase en lo vital, muy seguramente terminará su mandato haciendo campañas, lo que más sabe y le gusta hacer. Promete mucho y cumple poco. ¿Cierto? 
A tan solo 20 días del plebiscito donde diremos SI o NO al acuerdo de la Habana, los colombianos que anhelamos la  paz  somos espectadores de una evidente polarización respecto de la decisión a tomarse para lograr la implementación de dicho acuerdo.
 
La semana anterior desde Ibagué  don –de origen noble-   Ricardo Ferro un candidato repitente que no logra cuajar políticamente en la ciudad,  en un evento de conformación de los cientos de comités del SI o el NO  que ya se crean en el país,  dijo que los colombianos de “bien” no darían el SI, y  como él si era gente “bien” diría   NO al acuerdo logrado en la Habana con la guerrilla de las FARC.
 
Caramba carece de pensamiento estratégico don Ricardo porque en pleno siglo xxi hacer gala de un concepto considerado arcaico, propio de regímenes impositivos y sociedades decadentes no tiene ninguna presentación, y de ahí el rechazo generalizado que suscito su peregrina insinuación.
 
¿Le parece que los millones de colombianos  víctimas del conflicto armado por más  de cinco décadas y que  en estos momentos pregonan SI al acuerdo de la Habana  no son gente de bien, como tampoco lo son los que soñamos con un país diferente?  Ah entonces  quien piense distinto  obtendrá  la calificación como persona que no  es “bien” y por lo tanto perderá el  derecho de estrechar en un futuro su  mano de político férreo que marca pautas y líneas sociales.  Recuerde que la gente de “bien” sólo se junta con los mismos.
 
Complicado descifrar que fue lo que realmente quiso significar el político, quien no conoce las reglas de la pedagogía, será  porque aún no tiene matrícula con un partido político que lo respalde y se pregona independiente. Afirmación a medias  cuando en el evento antes mencionado,  seguramente para darle realce, dejó escuchar  un mensaje de voz a los asistentes  de quien él quisiera fuera su jefe político  Álvaro Uribe por eso,  aunque insista en que no está siguiendo
 
 
lineamiento alguno, ese tipo de argumentos  son una línea autócrata y dictatorial.
 
Esos desafortunados pronunciamientos no pueden ser la equivocación de un político que mantiene aspiraciones  de manejo de ciudad u otro cargo de elección popular, o también  podríamos pensar  que provienen de un político  novato y don Ricardo ya no es un novato en la política.
 
 Los baquianos en política saben que en un tiempo no muy lejano cuando vaya a buscar votos, le enrostraran la metidita de pata con los del SI en el plebiscito, que por cierto serán miles. Para otros el llamado de  don Ricardo exhibe poca tolerancia, rompiendo la coherencia de un discurso institucional con la manifestación de un rasgo de su personalidad.
 
Es una lástima que el inicio de un proceso que desemboque en la tranquilidad para la sociedad y la confianza en todos los aspectos, tenga polarizado a un país que merece la oportunidad de transformarse.  
 
Punto aparte: Los tales comités del SI o el NO son la oportunidad perfecta así sea por unos poquitos días, para  los que están buscando figuración o vigencia en el medio. Que pereza.
El próximo 2 de octubre responderé afirmativo a la pregunta del plebiscito, que pretende convalidar el acuerdo firmado en la Habana con la guerrilla de las Farc. Las  reflexiones sobre mi decisión.

Pensar que en este país no habrá un muerto más por cuenta del conflicto armado que ha vivido Colombia, con más de  6 millones de víctimas.

Todo colombiano(a) habilitado para votar, tendrá en sus manos una oportunidad para decidir y  trazar   un esperanzador país en lo social, económico, ambiental, político y cultural.

 Por el respeto y  consideración que nos merecen las generaciones venideras, para que vivan en un país totalmente diferente al que hemos tenido que soportar  durante los últimos 50 años, marcado por el terror y la violencia.

 No  será la paz salida del sombrero de un mago, medio siglo de terror y sangre no se borra de un plumazo. Este nuevo proceso   puede durar varios años, pero otro será el escenario  porque el enemigo del estado estará desarmado y con aparente voluntad de abandonar el monte y reinsertarse a la sociedad.

Porque el conflicto armado en el país se volvió cortina de humo para opacar los verdaderos y grandes malos que nos agobian como la corrupción, la desigualdad  social, la crisis de la salud, la educación y la justicia.

Tendrá que darse el ajuste gradual al presupuesto nacional, donde ya no será necesario destinar 26 billones para la seguridad y la defensa, obligando al recorte de los ítems del desarrollo humano  y social de los colombianos.

Las casi 700 hectáreas de tierras, podrán ser devueltas a los campesinos que fueron despojados de ellas a raíz del  conflicto armado.

La vida de los casi 4 millones de colombianos que han sufrido desplazamiento tomará otro rumbo.

Los delitos de desplazamiento forzado, mutilaciones por minas, secuestro, tortura, reclutamiento de menores, despojo de tierras, tendrán que reducirse a  su mínima expresión.

Con un país en reconciliación  y en proceso de terminar un conflicto interno, la economía, la industria  y las finanzas  mostraran su impacto positivo en el  crecimiento del PIB.

Poco a poco el medio  ambiente tendrá su recompensa por la reducción de cultivos ilícitos causantes principales de la deforestación y el agotamiento de las fuentes hídricas.

Tendrá que acabarse el reclutamiento a menores de edad

La marca Colombia cobrará mayor valor en asuntos internacionales de cualquier índole.

 Los colombianos aplicaremos los términos de reconciliación, tolerancia y perdón dando ejemplo ante el mundo entero.

 Los responsables de crímenes de lesa humanidad recibirán las sanciones de la justicia transicional, pero siempre estarán en deuda con la justicia natural y divina.

 Es claro que este voto no es para persona alguna, es por la recuperación de un derecho constitucional, que no puede tiene color político y no será  la paz del Presidente de la República actual, porque 30 años atrás otros mandatarios la buscaron.

 Tener la opción de negarle el voto a un guerrillero para que  no pueda llegar al  Senado o a la Cámara.

 Si las FARC le hacen conejo al acuerdo, algo que no se puede descartar, volveremos a empezar  y avanzar en un proceso que ya comenzó y no tiene reversa.
 
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