Domingo, 22 Enero 2017

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Laura Inés Castro Cortes

Laura Inés Castro Cortes

Abogada y Contadora en ejercicio. Especialista Alta Gerencia Universidad de los Andes. Exgerente  Tolima 7 días y Ondas de Ibagué.
 
Para muchos puede ser una  afirmación odiosa y pesimista, pero es la cruda verdad. En menos de  30 días Ibagué  se alista para celebrar sus 466 años de fundación  y el balance de lo que han significado estos casi cinco siglos en asuntos de liderazgo y gestión, no deja satisfecho a nadie.

La pregunta obligada ¿Qué ha pasado con nuestros líderes? ¿Acaso son de barro o solo han sido  por un rato o según la coyuntura? Es importante diferenciar entre los de la clase  política y  los del sector comercial, empresarial e industrial.

Analizando los frutos del liderazgo político en toda nuestra historia,  los protagonistas en sus diferentes roles, llámense ministros, senadores, representantes a la cámara, diputados,  concejales, cargos en el alto gobierno,  poco o nada han hecho por mejorar las condiciones de ciudad en sus temas vitales. Pasan por sus cargos sin pena ni gloria. En conclusión la actual situación que vive la ciudad, en buena medida  se debe al raquítico liderazgo de nuestra clase política.

La clase empresarial tuvo su  mejor desempeño en las anteriores generaciones, ya en el  siglo xxi poco o nada queda del relevo generacional, porque la actualidad comercial y empresarial,  conforme los últimos indicadores económicos,  la ciudad no atraviesa por un buen  momento.

La desbandada hacia la capital de la república de líderes políticos, gremiales y empresariales ha tenido su impacto, con muy contadas excepciones algunos siguen vinculados a la región, los demás visitan a Ibagué  como turistas, eso sí con el derecho a criticar y pontificar, en lo que ellos pudieron haber mejorado cuando estaban de locales. Los más encumbrados se atreven a considerar ciudadanos de menor categoría a los que aún siguen  viviendo en Ibagué, alardeando que por fortuna ellos abandonaron  una ciudad sin futuro.

Los ibaguereños no hemos contado con  suerte –si así se puede decir- para  elegir un alcalde con visión de  ciudad, alejado de los actos de corrupción en la contratación, que se concentre en la transformación y abra el camino para convertir  a la  ciudad en un escenario donde el empuje y el emprendimiento salten a la vista. Somos una ciudad intermedia que afronta los problemas de las grandes urbes como: altos índices de  desempleo, inseguridad y complicada movilidad.

Si el alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, se hubiera interesado y puesto como meta laboral solucionar el grave problema de las obras de los escenarios deportivos, muy seguramente en los casi diez meses de gestión al menos uno o dos escenarios se hubieran podido inaugurar para este cumpleaños.
Llover sobre mojado. Nuestro alcalde no ha podido concentrase en lo vital, muy seguramente terminará su mandato haciendo campañas, lo que más sabe y le gusta hacer. Promete mucho y cumple poco. ¿Cierto? 
A tan solo 20 días del plebiscito donde diremos SI o NO al acuerdo de la Habana, los colombianos que anhelamos la  paz  somos espectadores de una evidente polarización respecto de la decisión a tomarse para lograr la implementación de dicho acuerdo.
 
La semana anterior desde Ibagué  don –de origen noble-   Ricardo Ferro un candidato repitente que no logra cuajar políticamente en la ciudad,  en un evento de conformación de los cientos de comités del SI o el NO  que ya se crean en el país,  dijo que los colombianos de “bien” no darían el SI, y  como él si era gente “bien” diría   NO al acuerdo logrado en la Habana con la guerrilla de las FARC.
 
Caramba carece de pensamiento estratégico don Ricardo porque en pleno siglo xxi hacer gala de un concepto considerado arcaico, propio de regímenes impositivos y sociedades decadentes no tiene ninguna presentación, y de ahí el rechazo generalizado que suscito su peregrina insinuación.
 
¿Le parece que los millones de colombianos  víctimas del conflicto armado por más  de cinco décadas y que  en estos momentos pregonan SI al acuerdo de la Habana  no son gente de bien, como tampoco lo son los que soñamos con un país diferente?  Ah entonces  quien piense distinto  obtendrá  la calificación como persona que no  es “bien” y por lo tanto perderá el  derecho de estrechar en un futuro su  mano de político férreo que marca pautas y líneas sociales.  Recuerde que la gente de “bien” sólo se junta con los mismos.
 
Complicado descifrar que fue lo que realmente quiso significar el político, quien no conoce las reglas de la pedagogía, será  porque aún no tiene matrícula con un partido político que lo respalde y se pregona independiente. Afirmación a medias  cuando en el evento antes mencionado,  seguramente para darle realce, dejó escuchar  un mensaje de voz a los asistentes  de quien él quisiera fuera su jefe político  Álvaro Uribe por eso,  aunque insista en que no está siguiendo
 
 
lineamiento alguno, ese tipo de argumentos  son una línea autócrata y dictatorial.
 
Esos desafortunados pronunciamientos no pueden ser la equivocación de un político que mantiene aspiraciones  de manejo de ciudad u otro cargo de elección popular, o también  podríamos pensar  que provienen de un político  novato y don Ricardo ya no es un novato en la política.
 
 Los baquianos en política saben que en un tiempo no muy lejano cuando vaya a buscar votos, le enrostraran la metidita de pata con los del SI en el plebiscito, que por cierto serán miles. Para otros el llamado de  don Ricardo exhibe poca tolerancia, rompiendo la coherencia de un discurso institucional con la manifestación de un rasgo de su personalidad.
 
Es una lástima que el inicio de un proceso que desemboque en la tranquilidad para la sociedad y la confianza en todos los aspectos, tenga polarizado a un país que merece la oportunidad de transformarse.  
 
Punto aparte: Los tales comités del SI o el NO son la oportunidad perfecta así sea por unos poquitos días, para  los que están buscando figuración o vigencia en el medio. Que pereza.
El próximo 2 de octubre responderé afirmativo a la pregunta del plebiscito, que pretende convalidar el acuerdo firmado en la Habana con la guerrilla de las Farc. Las  reflexiones sobre mi decisión.

Pensar que en este país no habrá un muerto más por cuenta del conflicto armado que ha vivido Colombia, con más de  6 millones de víctimas.

Todo colombiano(a) habilitado para votar, tendrá en sus manos una oportunidad para decidir y  trazar   un esperanzador país en lo social, económico, ambiental, político y cultural.

 Por el respeto y  consideración que nos merecen las generaciones venideras, para que vivan en un país totalmente diferente al que hemos tenido que soportar  durante los últimos 50 años, marcado por el terror y la violencia.

 No  será la paz salida del sombrero de un mago, medio siglo de terror y sangre no se borra de un plumazo. Este nuevo proceso   puede durar varios años, pero otro será el escenario  porque el enemigo del estado estará desarmado y con aparente voluntad de abandonar el monte y reinsertarse a la sociedad.

Porque el conflicto armado en el país se volvió cortina de humo para opacar los verdaderos y grandes malos que nos agobian como la corrupción, la desigualdad  social, la crisis de la salud, la educación y la justicia.

Tendrá que darse el ajuste gradual al presupuesto nacional, donde ya no será necesario destinar 26 billones para la seguridad y la defensa, obligando al recorte de los ítems del desarrollo humano  y social de los colombianos.

Las casi 700 hectáreas de tierras, podrán ser devueltas a los campesinos que fueron despojados de ellas a raíz del  conflicto armado.

La vida de los casi 4 millones de colombianos que han sufrido desplazamiento tomará otro rumbo.

Los delitos de desplazamiento forzado, mutilaciones por minas, secuestro, tortura, reclutamiento de menores, despojo de tierras, tendrán que reducirse a  su mínima expresión.

Con un país en reconciliación  y en proceso de terminar un conflicto interno, la economía, la industria  y las finanzas  mostraran su impacto positivo en el  crecimiento del PIB.

Poco a poco el medio  ambiente tendrá su recompensa por la reducción de cultivos ilícitos causantes principales de la deforestación y el agotamiento de las fuentes hídricas.

Tendrá que acabarse el reclutamiento a menores de edad

La marca Colombia cobrará mayor valor en asuntos internacionales de cualquier índole.

 Los colombianos aplicaremos los términos de reconciliación, tolerancia y perdón dando ejemplo ante el mundo entero.

 Los responsables de crímenes de lesa humanidad recibirán las sanciones de la justicia transicional, pero siempre estarán en deuda con la justicia natural y divina.

 Es claro que este voto no es para persona alguna, es por la recuperación de un derecho constitucional, que no puede tiene color político y no será  la paz del Presidente de la República actual, porque 30 años atrás otros mandatarios la buscaron.

 Tener la opción de negarle el voto a un guerrillero para que  no pueda llegar al  Senado o a la Cámara.

 Si las FARC le hacen conejo al acuerdo, algo que no se puede descartar, volveremos a empezar  y avanzar en un proceso que ya comenzó y no tiene reversa.
 
Los términos del Acuerdo Final contenidos en un documento que consta de 297 páginas. En las campañas adelantadas para el plebiscito  del SI y el NO se le dice a la gente que vote a conciencia y que sea una decisión informada. Ya se caricaturizó si la pregunta fuera: ¿usted leyó los acuerdos de la Habana?, de seguro ganaría el NO.

Mucho pedir teniendo en cuenta los bajos índices de lecturabilidad que muestra el país, cuando recientes cifras  muestran que el 67% de la población colombiana no tiene el gusto ni el hábito por la lectura.

Como quien  dice,  desafío de lectura para los colombianos porque  sin excepción alguna estamos obligados a leer este documento. El   entendimiento de dichos textos en algunos de sus apartes, el  lenguaje y tecnicismos utilizados, requieren que su socialización se haga dentro de los parámetros de una calificada pedagogía. Complicado el asunto, cuando quedan tan solo 30 días corridos de lecturas y comprensión.
 
Esta jornada electoral es sui generis, porque no elegirá a una persona como tal, sino que hará prevalecer el derecho constitucional de la paz, comenzando lo que puede ser el camino hacia una Colombia que elimine un obstáculo mayor  y por fin los gobiernos  se concentren en sus verdaderos y graves  problemas  del país, como la corrupción, la desigualdad y la injusticia.
 
Preocupan los del NO, los que se abstendrán y aquellos que aún están indecisos, porque les asiste mayor obligación del  ejercicio de lectura de todas y cada una de las páginas que contienen los acuerdos, para que de una vez por todas, despejen sus dudas y no sea a través de otros que estén haciendo el entendimiento y discernimiento  de semejante decisión.

Buen comienzo hizo un diario de circulación  nacional que en su edición dominical insertó un suplemento de 32 páginas con el texto completo del “Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. Es una lástima que el tamaño de la fuente sea tan pequeño, cosa que dificulta y no invita a su lectura, especialmente para la población  de mayor edad.

La socialización y pedagogía del Acuerdo Final es una responsabilidad de todos, independiente de la intención que se tenga. Por esos los medios de comunicación,  las entidades financieras y donde quiera que exista una pantalla de información, durante el mes de septiembre aprovecharla para que a través de ese espacio se dé a conocer  el contenido o los textos del Acuerdo Final.
Ojalá se tenga alguna  estrategia de publicidad y mercadeo y  a todos  los hogares del país, llegue  éste documento y se pueda hacer el ejercicio recomendado para obtener el hábito de la lectura, como por ejemplo: leer diariamente, leer en voz alta y con la mayor concentración.

Así las cosas, si comenzamos  desde ya a leer diariamente 10 páginas del documento, al 30 de septiembre  ya tendremos agotados la totalidad de los textos y de seguro, tomaremos una decisión consciente, seria e informada.
En los inicios de los años 90 Ibagué recibió la buena noticia que desde Bogotá y Bucaramanga, se cristalizarían dos sendos proyectos de prensa regional, el primero como semanario y el segundo como diario.  Es así como a finales del 92 comenzaron a circular,  Tolima 7 días de la Casa Editorial El Tiempo  con cobertura regional y sin participación económica de empresarios tolimenses y por el otro lado,   El Nuevo Día con capital del grupo empresarial del  santandereano Alejandro Galvis y con la participación accionaria de algunos importantes inversionistas  de la región, a través de la empresa Editorial Aguas Claras.

Por casi  20 años estuvo en circulación Tolima 7 días, en versión semanario, bisemanario y diario. Lastimosamente las metas,  las  exigencias, y  la escasa  visión de los jefes de áreas de esa casa Editorial, que en su momento recomendaron dejar a la región  sin ese importante medio de comunicación.

Sobrado mérito tiene el  Nuevo Día con 24 años de circulación y  posicionado como el periódico de los tolimenses, con la experiencia de sortear crisis económicas y sin duda alguna contar  con la visión de empresarios tolimenses que no han dudado  en aportar a su  consolidación.

Lastimosamente por estos días se escuchan voces de sus propios empleados,  que dan cuenta de los despidos masivos, el recorte de jornadas y horarios, para no incurrir en gastos de horas extras y al parecer del ultimátum que ha recibido por parte de sus directivas, el  gerente del periódico  para enderezar la tendencia que tiene en crisis económica a éste  medio de comunicación.
Ahora bien, puede ocurrir que con el clima laboral deteriorado por los despidos que al parecer continuaran, los empleados que aún laboran  en la empresa, se vuelven voz a voz de algo que está por pasar, y como no tienen la certeza de qué es, auguran lo peor.
 
 En ese orden de ideas, también podría estar pasando que al  diario llegarían grandes transformaciones para ser competitivos en el tema informativo y comercial, en línea con las novedosas tendencias de la tecnologías en medios de comunicación, y  particularmente en Ibagué, donde se ha dado el posicionamiento y surgimiento en  internet de emisoras,  revistas, portales entre otros, ofreciendo excelentes e inmediatas  opciones de contenido para la región y para el mundo.
Ojalá sea sólo una resistencia al cambio de los que vocean una posible crisis,  porque la verdad sería muy triste perder  un  medio de comunicación que por casi un cuarto de siglo ha registrado el devenir de Ibagué y el Tolima,   que siguen a la espera de los sonados emprendimiento y competitividad, como caminos ciertos para el progreso y el desarrollo.
El principal descalabro de los  xx juegos nacionales 2015, no fue el robo de los dineros asignados  para las obras de los escenarios. El verdadero pecado, fue el haber dejado a miles de jóvenes deportistas, sin un espacio propicio y adecuado  para las prácticas de las diferentes disciplinas deportivas.

Pero a un mal se suma otro mal. El que en estos momentos están viviendo muchos habitantes de la ciudad donde se ubica un parque y éste permite la práctica de un deporte.

A través de esta columna quiero hacer un llamado a la dirección del IMDRI, para que se apersone de la situación que se está presentando en el Parque del Barrio Piedra Pintada Alta, el cual de ser un espacio para la recreación y la lúdica de sus residentes, de un momento a  otro se transformó en un espacio donde más de 13 escuelas de patinaje programan diariamente y a toda hora sus entrenamientos, desconociendo que ese escenario no  cumple los estándares para una pista de patinaje, poniendo en riesgo la integridad de los niños y niñas que practican ese deporte.

Por lo tanto, el parque permanece ocupado por personas ajenas al vecindario, en prácticas de patinaje y de voleibol, haciendo uso del mismo sin elevar consulta o propiciar charla alguna con la Junta de Acción Comunal, para conocer y respetar la programación y manejo de horarios que deben aplicarse, teniendo en cuenta la contaminación visual, auditiva y producción de deshechos que se están presentando. Amén  de la destrucción total de los recién sembrados jardines en los alrededores del lugar y de todas sus zonas verdes.

La situación se volvió  inmanejable para los habitantes del barrio, por cuanto el uso del espacio público está afectado con los muchos vehículos que parquean alrededor, los vendedores ambulantes que ya están tomando asiento en el lugar y como pasar por alto las  situaciones de inseguridad que a diario se presentan.
 
Todos sabemos que los parques están destinados para la recreación, la lúdica y el deporte de los habitantes de su entorno o barrio al que pertenecen, en ese orden de ideas los habitantes del barrio Piedra Pintada Alta, sentimos que el parque ya no nos pertenece, porque extraños sin ningún sentido de pertenencia, están haciendo uso indiscriminado de él, generando el deterioro acelerado de las obras que sobre dicho escenario se hicieron como gestión  ante el IMDRI de la anterior Presidenta de la Junta Consuelo Rendón.

Es prioritario que el Imdri, las escuelas de patinaje y voleibol, la policía de tránsito, la Defensoría del pueblo, hagan un alto en el camino y tomen conciencia que la comunidad está siendo seriamente afectada por la forma como se violan las normas del uso de espacio público, se deteriora la calidad de vida de sus residentes y tal como se está presentando,  no es compatible con el uso del suelo del barrio. Así mismo se está deteriorando un escenario al que se le está dando  destinación diferente para el que fue remodelado.

Al señor Alcalde decirle, que es urgente la terminación de las obras del patinodromo en el Parque Deportivo, porque la situación ya se está  tornando calamitosa para el sector,  a pesar de haber dejado sendas comunicaciones en los diferentes despachos de su administración, no hemos obtenido respuesta alguna,  pues cuando agendan una cita ésta no se cumple,  caso funcionarios Imdri.
La semana anterior el concejal Jorge Bolívar sorprendió a los ibaguereños con la peregrina propuesta de la revocatoria del mandato del alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, resumiendo en  diez puntos los  motivos que él tendría para liderarla.

Nos imaginamos que antes de dispararla,  el cabildante debió hacer un análisis sopesando su viabilidad,  se ilustro  de las experiencias que se tienen a lo largo y ancho del territorio nacional, porque  el Artículo 103 de la Constitución Política Colombiana, que define los siete mecanismos de participación del pueblo en ejercicio de su soberanía,  el último de la lista, la revocatoria del mandato   ha sido un total fracaso.

 A este fracaso se le achacan la escasa cultura de participación debido al  desconocimiento de la figura, a los exigentes requisitos de la Ley 34/94, que dicta las normas sobre mecanismos de participación. Pero la verdad es que las revocatorias de mandato adelantadas en Colombia, no pasan porque los mandatarios sometidos a  dicho mecanismo, han sabido mostrar su fortaleza política y como ostentan  el  poder y manejan los recursos, contrarrestan la revocatoria, sensibilizando a la población para que se abstengan de salir a votar y así evitar que  se llegue al mínimo de votantes, otros piden votar por el NO. Los más arriesgados  y folclóricos la ven como una campaña de reelección.

Recordemos que la de Petro en Bogotá la tumbo la Corte Constitucional, porque dijo que “no se podían realizar revocatorias de mandato dentro del último año de gobierno de los funcionarios de elección popular”.

Dentro de los diez puntos  que motivan al concejal Bolívar para liderar la revocatoria, podríamos denominar algunos como subjetivos. Por ejemplo, el de la bogotanización, despido  injustificado, irrespeto al personal,  el egoísmo y finalmente el presunto delito en el tema de la escritura de servidumbre.  Los seis temas restantes están dentro de su Plan de Desarrollo, que como todos sabemos no despega aún.

Es importante destacar que en los subjetivos está el secreto, porque ya existen  las investigaciones disciplinas en la Procuraduría General de la Nación, los procesos ante el Ministerio de la protección Social y con el último la respectiva denuncia penal ante la Fiscalía, por los presuntos delitos de fraude procesal y uso de documento público falso. Eso sin contar las investigaciones por responsabilidad fiscal que afronta ya en la Contraloría General de la República por  hallazgos de responsabilidad fiscal cuando se desempeñaba como Secretario de Salud en la Capital de la República y que  superan los 1000 millones de pesos.

Salir a pedir revocatoria en estos momentos, no es lo más acertado.  Por eso  suscito el rechazo generalizado, porque el Alcalde de Ibagué  cuenta con  más del 50% de imagen favorable y a la fecha no tienen ningún hecho comprobado de corrupción. Pero lo que sí logro el concejal Bolívar  fue victimizar  y de alguna manera generar el efecto mártir sobre el mandatario local.

Por su lado el alcalde debe asumir actitudes de líder y hacer enmienda para modificar ese odioso estilo de gobernar, intentando hacer equipo con sus colaboradores y comenzar a empatar las promesas de campaña con su plan de gobierno, porque a decir verdad entre la ciudadanía hay  expectativa y preocupación, por los procesos de todo tipo que está afrontando el mandatario y de pronto el que menos se piense,  lo llegue a dejar  prematuramente  por fuera del cargo. Eso sería sumarle otro mal a la ciudad.
 
 
 
Trimestralmente el país por cuenta de las empresas encuestadoras y sus alianzas con  medios de medios de comunicación, está conociendo la imagen favorable o desfavorable de sus mandatarios, y también comprobando que no siempre alta favorabilidad,  es sinónimo de buena gestión.  

Guillermo Alfonso Jaramillo alcalde de Ibagué, en los tres primeros meses de gobierno supero el 70% de imagen favorable. En mayo la imagen del mandatario alcanzó el 68% y lo dejo como el tercer mejor alcalde del país. Conocida la última encuesta, la imagen favorable es del  52% ubicándolo como el   sexto mejor  alcalde del país. A pesar de que es un honroso lugar, la tendencia de su favorabilidad es a la baja.

Nadie duda que Jaramillo Martínez tiene buenas intenciones, pero es que no disimula sus ansias  políticas y esas son las que lo han hecho perder el foco  en temas principalísimos  como el de la movilidad y la  seguridad. Este alcalde  ha dedicado mucho tiempo a la consulta minera, un tema vital, pero que sin duda alguna lo distrae  de asuntos igualmente  importantes.

A siete meses de gobierno, también es cierto que no hay mucho que mostrar, pero no ayuda que esta administración improvisa, teniendo que asumir sus  consecuencias.

Veamos, La no aprobación de varios de los proyectos presentados ante el Concejo municipal, los bandazos en las medidas respecto del tránsito, del parrillero, manejo asuntos laborales con las embarazadas, manejo del estadio por parte del deportes Tolima,  y del espacio público entre muchos otros. Así mismo la poca efectividad de las estrategias para contrarrestar la inseguridad, podrían percibirse como una mala comunicación y coordinación entre el alcalde y el comandante de la policía.
 
Para colmo de males, ahora no solo será la consulta minera, sino también el SI para el plebiscito, que coparán gran parte del trabajo productivo del burgomaestre,  quien prefiere estar en constante campaña, olvidándose de su  misión de gobernar.

Ojalá el tiempo que anuncia,  compartirá con los ibaguereños a través de la estrategia de visitar todos  los barrios para socializar los  dos temas, le permita comprobar que día a día se está alejando de los compromisos y lo peor de todo que la ciudad no ve planteamientos de solución a problemas que él vehementemente juró solucionar.

Su presencia en las comunas será una excelente oportunidad para justificar,  que la cascada de impuestos que se vienen,  son necesarios para la transformación y el progreso de la ciudad.
Así las cosas, esta última encuesta con un 52% de imagen favorable, deja ver que el alcalde se está acercando a la verdadera percepción de lo que ha sido su gestión en estos siete meses y que la  imagen favorable de los seis primeros meses, equivaldría a un período de prueba extendido que le otorgaron sus gobernados.

 
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