Domingo, 22 Enero 2017

  • ARROZ DIANA.jpg
Laura Inés Castro Cortes

Laura Inés Castro Cortes

Abogada y Contadora en ejercicio. Especialista Alta Gerencia Universidad de los Andes. Exgerente  Tolima 7 días y Ondas de Ibagué.
 
Sostiene la Corte Constitucional, a través de las muchas sentencias que se ocupan del espacio público: “a los particulares no le es posible exigir el reconocimiento de derechos sobre el espacio público, como quiera que se trata de un bien inalienable, imprescriptible e inembargable”.

Así las cosas debemos entender que la defensa del espacio público,  es  un asunto de preminente atención por parte de la administración municipal. En Ibagué los vendedores ambulantes, los informales y hasta los formales, olvidan que el espacio público es de uso común y prevalece frente al interés particular.

A principios de éste año, escuchamos al Secretario de Gobierno,  Camilo González, mencionar el Plan Maestro de Espacio Público que supuestamente se adelanta  para  lograr la reubicación de los vendedores informales, con base en un censo que permitirá determinar situaciones de  legítima confianza, fallos de tutela y otros temas legales.  Este discurso ya lo hemos escuchado antes y en otras administraciones.

Pero sobre el tema hay que hacer varias reflexiones: Ya no se trata de contrarrestar la invasión del espacio público solo en el  sector centro, este fenómeno se ha extendido por toda la ciudad, pero lamentablemente como lo ha explicado la oficina de espacio público y control Urbano, ese despacho no cuenta con personal operativo suficiente  que les permita recorrer la ciudad, para verificar y sancionar la  invasión del espacio público.

Ibagué desde hace muchos años se ubica dentro de las ciudades con mayor índices de desempleo, la gente se cansa de salir a buscar empleo y prefiere espera una opción que le permita sobrevivir, ejerciendo una actividad de manera informal. Por eso vemos como a la apertura  de una entidad o empresa de servicios u otra actividad que genere alto tráfico de personas, inmediatamente aparecen en sus alrededores, los vendedores ambulantes que se instalan con sus productos y servicios,  sin que hayan sido requeridos por autoridad alguna.
 
 
Por los barrios de la ciudad, los puestos informales de comidas en hornillas improvisadas se convierten en el centro de consumo y alimentación, desatendiendo las normas de higiene,  medio ambiente y  afectando la salud de las personas, con los gases y el humo que se inhalan  por  la cocción de los alimentos.  

Por eso no debemos alegrarnos cuando las cifras  del DANE muestran que el desempleo en la ciudad ha disminuido. Nada de eso. La gente está encontrando en una ciudad que no aplica los mandatos constitucionales sobre el espacio público,  el lugar perfecto para violar la misma constitución, las leyes y los acuerdos, argumentando libertad  al trabajo y  mínimo vital, entre muchos de sus derechos, dejando ver que  en Ibagué el desempleo es directamente proporcional a la invasión del espacio público.

Lástima que en el Concejo de la ciudad, la producción de Acuerdos sea tan pobre, y  no se preparen proyectos que trabajen la raíz de un problema y se planteen efectivas soluciones,  en temas como éste,  que requiere de la  inteligencia colectiva y no resiste  discusiones partidistas.
 
Punto Final 1.-- Buen ejemplo dio almacenes SURTIT0DO,  al recuperar el andén  de su establecimiento comercial. Ojalá otros empresarios hagan lo mismo.

Punto final 2.- Se fue  para siempre Juan Mario Laserna, intelectual y libre pensador. Falta que hará para oxigenar la rancia politiquería que asfixia. 
Específicamente en el tema de un  Centro de Ferias y Exposiciones o Centro de Convenciones para Ibagué. FEXPO S.A. el primero en desinflarse después de muchos años sin despegar, solo dejó líos entre la Alcaldía,  que había entregado un lote en el sector de Picaleña bajo la figura de  comodato, la Cámara de Comercio, cientos de inversionistas frustrados,  y de paso   evidencio  ausencia de liderazgo en la ciudad.

En el 2013 la Cámara de Comercio de Ibagué,  lanza un gigantesco globo, cuando anuncia la compra de un terreno en las inmediaciones  de la  calle 145- variante Picaleña-El salado-, para la construcción del Centro de Convenciones y  Eventos, en una primera fase, con aportes de la entidad cameral, la Gobernación del Tolima y la Alcaldía de Ibagué, cercanos a 600  millones de pesos. Se informó que el aporte del Ministerio de Comercio, Turismo e industria, sería de 680 millones y que su construcción se daría con recursos de regalías. Incluso se advirtió que posiblemente en dos años  y medio ya se estarían inaugurando obras. Pasados tres largos años de esa calurosa bendición en el lote, todo no pasa de ser un globo.

En el 2014 bajo la efímera gestión de  Silverio Gómez,  cuando se enunciaba el tema, éste sostenía ante los medios de comunicación,  que un Centro de Convenciones en Ibagué no era lo más aconsejable  y traía como ejemplo las negativas experiencias de otras ciudades con similares características a la nuestra, porque estos centros  en el mediano y corto plazo no garantizaban   sostenibilidad administrativa, económica y  financiera.

Pero lo que se publicitó Silverio Gómez  fue la supuesta firma de un Convenio con FINDETER, para la financiación del desarrollo territorial del Tolima, incluso se habló de que la entidad tendría sus oficinas en la Cámara de Comercio de Ibagué. Inicialmente se mencionaron dos proyectos: Las  construcciones  de un moderno  Centro de Ferias y del primer centro de abastos en el centro del país. Como quien dice, también Silverio Gómez aportó  sus  globos.
 
Ahora en la gestión del alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, se anuncia que a través de una APP, se promovería la construcción del Centro de Ferias y Eventos, y se habla de que podría ser por los lados del barrio El salado. ¿Será otro globo para la popularidad?

Trabajo de gestión y liderazgo el que tiene la Cámara de Comercio de Ibagué, porque debe explicarle a los ibaguereños qué ha pasado y qué pasará con el lote de cinco  hectáreas  de la calle 145,  que le costó a la Cámara de Comercio 400 millones,  informar si hubo gestión respecto de los  aportes de $680 millones de pesos  anunciados por el Ministerio de Comercio, Turismo e Industria, así como los aportes de la Gobernación  y la Alcaldía. Ah y si fue cierto el convenio  que firmó Silverio Gómez con FINDETER.

Sé que en estos momentos la Cámara de Comercio  contrató los servicios de una consultoría, liderada por un idóneo  y experto profesional en materia de planeación y temas afines, para que  en el corto plazo y teniendo como base los hechos, la información y la documentación que históricamente se  tienen,  emita concepto técnico y financiero, respecto de la ubicación,  viabilidad y sostenibilidad de un gran centro que convenciones, exposiciones,  ferias y grandes eventos y encuentros.  No olvidar que  tanto análisis genera parálisis.

De todo lo anterior preocupa, que no se trabaja de manera concertada con la Administraciones departamental y municipal,  y cada quien va por su lado.

Por eso, no estaría de más que el gobernador Oscar Barreto que siempre ha vivido en Ibagué, ilustre al señor Alcalde de las globos  ya lanzados respeto del tema  y se comience a trabajar en serio con todas las entidades responsables e interesadas, para conjurar  esta crisis de liderazgo que está impactando  desde hace rato y  de manera negativa  la imagen de la ciudad en el contexto nacional.
Los que alientan el debate de la megamineria,  concentran su discurso en los daños ambientales y  ecológicos que traería esta actividad a la zona cañón del Combeima. Guardadas las proporciones, resulta prioritario revisar la indiscriminada actividad turística que se está implementando sin regulación ni control alguno en esa importante reserva forestal y natural de la que se enorgullece Ibagué.

Existe gran cantidad de información respecto de la creciente contaminación que padece el río Combeima, especialmente por los trayectos donde tiene asentamientos humanos, por la falta de conciencia y cultura ciudadana, para preservar ese importante afluente hídrico que abastece de agua a los Ibaguereños y surte el riego de importantes cultivos.

El indicador más preocupante es la dramática caída del caudal del río Combeima que en 45 años, ha pasado de 9.780 litros  de agua por segundo a 2.500  litros de agua  por segundo, que a pesar de ser suficiente para abastecer la actual demanda de la ciudad,  deja señales  de alarma, porque la tendencia es a la baja.

A propósito de los fenómenos acaecidos por cuenta del calentamiento global, en los últimos 10 años, la prensa local y nacional, alerta sobre los riesgos de sequía en el rio Combeima, sumado a ello las diversas actividades humanas, industriales y comerciales, que terminan por verter deshechos y contaminantes en sus aguas. La incultura de los habitantes del sector, que sin misericordia alguna arrojan basuras sobre las aguas del río.

Ahora bien, en los últimos 20 años el sector del Cañón del Combeima desde Juntas y hasta la Vega, se ha convertido en un atractivo turístico especialmente por su gastronomía, que si bien es cierto, es insipiente se considera la primera motivación, seguida del ejercicio de contemplar el paisaje.

En muchos casos, se ve a los visitantes de los restaurantes que están más cerca al río,  que sin ningún  rubor organizan su baño y comelona a la orilla del río, con las sabidas consecuencias ambientales. Preocupa la falta de capacitación e información que tienen muchos de los propietarios de dichos establecimientos de comercio, que no hacen nada para que estas situaciones no se presenten, incluso a veces se observa que ellos mismos las propician. Por Dios, nadie se debe bañar en el río.

Nos rasgamos las vestiduras por la megamineria,  pero el transitar semanal de miles de visitantes que en sus vehículos acuden en busca de alimentos, sumado a ello la escasa cultura ambiental y ecológica, de seguro,   en el largo plazo tendrá  consecuencias catastróficas.

Turismo es otra cosa y se organiza de manera diferente, porque esta actividad conlleva al acompañamiento de las entidades responsables del mismo, llámese Secretaría de Cultura y Turismo, tanto municipal como departamental, Cortolima, Ibal, Sena y todas las demás que puedan contribuir a darle el rotulo de TURISTICO al cañón del Combeima.

Algo se tiene que hacer para mitigar el impacto ambiental que está viviendo este vital sector de la ciudad, porque de seguir así, en 30 años no habrá, ni río y menos espacio para el turismo.

Así las cosas, desde ya se debe ir pensando en hacer un análisis juicioso y volver a su estado natural ese recorrido del rio Combeima, consolidar las reservas forestales, armonizar las diferentes actividades que allí se desarrollan  y garantizar que por siempre, Ibagué tendrá asegurado el suministro de agua para de las futuras generaciones. 
Oscar  Barreto  se hizo elegir gobernador del Tolima con 73.294 votos, superando en 9.719,  a los que eligieron como alcalde de Ibagué a   Guillermo Alfonso Jaramillo  Martínez.  Esta circunstancia ha despertado en Barreto un ánimo de preponderancia electoral  que no puede disimular.

Sumado a lo anterior, las diferencias ideológicas, políticas y de estilo para gobernar de los dos mandatarios, dejan ya un sinnúmero de situaciones desagradables a los ojos de los gobernados, que esperan un trabajo armónico y concertado, dadas las múltiples necesidades de la capital y por supuesto de los otros 46 municipios del departamento.

Conoce la opinión pública que Oscar Barreto, como lo hizo en su anterior administración, se empeña en hacer inversión en Ibagué, especialmente en vías y polideportivos, sabe mejor que nadie, que el retorno de esas obras se traduce en votos.  Sino mirar los resultados.

Hace pocos días en el marco de un evento con los líderes comunales,  Barreto anuncia el proyecto de las  Cámaras video vigilancia 24 horas, donde advirtió que para hacer inversión en la ciudad, no necesitaba  pedirle permiso a nadie, y sacó a relucir su votación en la ciudad.

En los eventos públicos exalta y destaca las virtudes de una secretaria de despacho, a quien pareciera haberle dado el guiño para que se muestre como una opción a la próxima campaña para alcaldía de la ciudad.  Como quien dice, Barreto desde muy temprano consolidando el semillero de candidatos.

Transcurridos exactamente seis meses de mandato,  ninguno de los dos tiene  que mostrar, ni para el departamento, ni para la ciudad. En buena hora bajo la figura que sea, comienzan a darse acercamientos,  entendiendo los intereses superiores de la gobernanza. 

Así las cosas, Jaramillo el viejo zorro de la política, ante la aparente voluntad política y financiera del gobernador Barreto de contribuir a las necesidades de la ciudad, ni corto ni perezoso le envió un documento que contiene en resumen los 7 proyectos bandera de la ciudad: La culminación de las obras del acueducto complementario, la renovación de las redes de acueducto y alcantarillado, la  construcción de 683 aulas para la implementación de la jornada única escolar, el Sistema Estratégico de Transporte, el modelo de Atención en Salud, la culminación de los escenarios deportivos de los pasados juegos nacionales y la mejora  de los carreteables en las vías rurales. Todo lo anterior, en costos, podría estar cercano a los dos billones de pesos.

A buen entendedor pocas palabras.  Barreto debe estar desconcertado con esa contrapropuesta, pues al parecer,  él pensaba en inversiones que no superarán los  7 mil  millones anuales, es decir 28 mil durante su gestión. Ahora bien, la plata para esos proyectos no se tiene ni en la gobernación, ni en la alcaldía, y  la terminación de muchos de ellos no se daría para el 2020.

Es propicia la oportunidad para que se tome en serio la iniciativa de tener, como en otros departamentos, la oficina de asuntos de la capital, que funciona en las gobernaciones y donde se adelantan proyectos concretos.

Finalmente, entenderíamos que  Jaramillo le está diciendo a Barreto, cómo usted quisiera ser el alcalde y vocifera no necesitar permiso para invertir, mejor hagamos equipo y comencemos a gestionar recursos, para dejarle a la Ibagué  obras que hablen bien de nuestros mandatos.

Punto final.- ¿quiénes serán los mediadores para recomponer las relaciones entre los  hermanos Jaramillo Martínez  y Henry Escobar?
Así nos sentimos los ibaguereños después de una semana de noticias, por parte de la Fiscalía General de la Nación.  Subestimamos a los distinguidos(as),  asesores(as),  contratistas y funcionarios, que como grandes estrategas, al parecer,  se apropiaron por lo menos del 30% del valor de las obras de los escenarios para los juegos nacionales, es decir de  40 mil millones de pesos.

Para rematar llega la señora directora de Coldeportes,  Clara Luz Roldán, anunciando que nos olvidemos de esos majestuosos e imponentes espacios deportivos, cuyo descalabro financiero comenzó con los sobrecostos de los diseños y prosiguió en  su corta ejecución, porque  fueron una ilusión, y que  apenas  se tienen  43 mil millones para terminar unos sencillitos  y básicos escenarios.

Resalta la  funcionaria que las principales  causas de esta calamitosa situación se debieron a la improvisación, mala planeación, desidia y corrupción. Y entonces,  ¿no le deja nada a su antecesor  Andrés Botero? A quien  le falto gerencia y diligencia en un proyecto de tal magnitud,  porque desde un principio teniendo en cuenta que los recursos del orden nacional llegaban al 80%., desde su algo cargo, debió improvisar menos y planear más,   para que la desidia y la corrupción no se enquistaran, tal y como tristemente se está comprobando. A él le cabe su cuota de responsabilidad.

Por ejemplo,  desde un principio la auditoria estudio de  “corte de cuentas” con la universidad Nacional debió imponerse y contratarse, así como  los contratos a través de Findeter, ¿por qué vienen a proponerse tardíamente?

La decisión de la Directora de Coldeportes,  es ejecutiva  pero ofensiva para los ibaguereños. ¿Cómo así que tras de robados, también  humillados? Especialmente a los cientos de jóvenes deportistas que ven   truncados sus sueños de alcanzar mayor competitividad y prestigio en sus diferentes disciplinas, porque ahora tienen que conformarse con  escenarios de mínima categoría, que incluso estarían  por debajo de los que se demolieron,  castigando a los que nada tienen que ver con esta cadena de desaciertos y corrupción.  Trasladémonos con el caso a otra ciudad, ¿se aguantarían esa peregrina decisión de chambonear escenarios? No creo.

Las alternativas propuestas por la directora de Coldeportes no son las únicas, deben existir muchas, incluso donde se involucre a toda la ciudadanía, pero alcanzarlas, solo será posible si como región y ciudad estamos unidos, que en estos momentos es pedir mucho. No se puede permitir la construcción de unos escenarios de quinta categoría, que afectan deportiva, cultural y turísticamente la imagen del Tolima.

Así las cosas,  también  los ibaguereños con el liderazgo de las fuerzas vivas de la ciudad, podemos dirigirnos al Presidente de la República, para que  el gobierno nacional asuma la cuota de responsabilidad que le corresponda  en esta situación, y se respeten los diseños originales e iniciales de nuestros escenarios, que le pida a la Fiscalía mayor celeridad para que los responsables del desfalco, con apoyo de los demás entes de control,  entreguen en dineros  y sumarlos a la terminación de los escenarios,  originalmente propuestos.
 
Punto Final.- Desconcierta el silencio de los promotores del progreso y del desarrollo de la región, porque  ni siquiera para  dar luces en su manejo o mejor solución se pronuncian.
Conocí al abogado  Orlando Arciniegas cuando colaboraba en las páginas editoriales del periódico Tolima 7 días. Pasaron varios años para que volviéramos a vernos, y fue en un  diplomado de Arbitramento dictado por la Cámara de Comercio. Al que por cierto asistió  poco.   Allí, en algún momento cruzamos palabras, pero recuerdo su   entusiasmo y convicción  al afirmar que los escenarios  de  los Juegos Nacionales  mejorarían totalmente la caída imagen del entonces alcalde Luís H. Rodríguez. Ocurrió todo lo contrario, peor no pudo ser.

Decepciona  y sorprende  que una persona invierta tiempo y dinero en su formación intelectual y académica,  con una supuesta vocación humanista a través del derecho  entendido como “el arte de lo bueno y lo justo”, para que ahora la justicia capture a Orlando Arciniegas sindicándolo de varios delitos, que de probarse, lo dejarían como un vulgar delincuente.

Definitivamente la historia de Ibagué será una antes y otra después de los  juegos, y no precisamente por  las medallas alcanzadas, los records,  o lo que en infraestructura le  quedó a la ciudad. No, será porque por primera vez en su historia, se podrán conocer las piruetas de un abogado y sus secuaces,  que disfrazadas de legalidad les permitió enriquecerse descaradamente.  

Ahora, nadie quiere reconocer  vínculos serios y formales con el abogado Arciniegas Lagos, pero  es por todos sabido que su trayectoria la marcan las asesorías   “chaleco” a lo  más granado y selecto de la clase política regional. ¿Y  por qué digo chaleco?, porque, al parecer él siempre estaba a la medida de las necesidades de sus “contratantes”  y éstos debían taparse los ojos y los oídos para no ver ni  escuchar,  todo lo que en contra del  profesional se rumoraba. No importaba, había que contratarlo para que torciera o enderezara según el caso.

¿Cómo le va a ir a Luís H. Rodríguez? Esa es la pregunta del millón, porque falto al constitucional deber  de vigilar después de delegar. Como difícil esa danza de los millones, sin que  Arciniegas levantara sospechas,  o que a  Luís H. la malicia no le  dijera algo, cuando sus amigos y detractores se lo estaban advirtiendo. Muy raro.
 
Hace pocos días tuve la oportunidad de conversar con Luís H., no pude dejar pasar la ocasión  para preguntarle si él estaba convencido de la honorabilidad y seriedad de Arciniegas en el manejo jurídico de los juegos nacionales, a lo que contestó: Yo le preguntaba a Arciniegas  y siempre me dijo que todo avanzaba bajo completa normalidad. El exmandatario fue reiterativo en afirmar que tiene su conciencia tranquila.   Sólo la justicia nos dará las acertadas respuestas.
 
Punto final: La ciudad tardará mucho en recuperarse de esta vergüenza. Ojalá aquellos(as) que acostumbran a enriquecerse con los dineros públicos, empiecen a temerle a la justicia  y dejen el cinismo con el que salen a pontificar y a criticar, sabiendo que tienen  rabo de paja.
 
Buenos días.
Los colombianos quedamos perplejos ante los crímenes y las atrocidades que se cometían en el sector del Bronx en la capital colombiana, a escasas cuadras donde trabaja el presidente de la república y legislan nuestros congresistas, y que durante décadas estuvo bajo el control de temibles bandas delincuenciales, con la fechada de expendio y consumo de drogas.

En Desarrollo del operativo “Némesis”, se sospecha que para el funcionamiento de ese centro criminal se contó con la complicidad de policías, de personal del CTI y de funcionarios de la administración distrital, que podían ganar a diario 100 mil pesos.

El asalto al infierno como lo ha denominado la prensa, no es una hazaña, por el contrario, se puede catalogar como la gran vergüenza para la capital, ante la inercia,  la pasividad y la falta de liderazgo que exhibieron los últimos alcaldes que gobernaron a Bogotá, por permitir que ese lugar se consolidara como un antro de delincuencia y de criminalidad de semejantes proporciones, que hoy horroriza al país.

Aterrizados ahora si en Ibagué y pensando en el “coletazo” que esa tardía operación de justicia y derechos humanos pueda tener sobre Ibagué, le corresponde al alcalde de la ciudad, en su condición de primera autoridad de policía, darse a la tarea de conocer exactamente donde se ubican las “ollas delincuenciales” sabiendo que bajo la sombrilla del microtráfico de drogas, se están cometiendo graves delitos que atentan contra la seguridad ciudadana. Por lo tanto la fuerza pública no puede tener territorios vedados, por el contrario  hay que mantener control y presencia por  toda la ciudad.
 
Que para alcanzar resultados hay que echar mano de la “inteligencia policial”  como herramienta de planeación, para llevar a cabo operaciones de desarticulación de las bandas del microtráfico, que saben mover sus tentáculos por todo el país y logran impactar negativamente la calidad de vida de los ciudadanos y desestabilizar la gobernanza de un mandatario.

En Ibagué no es secreto que los parques, algunos centros de diversión y entretenimiento y los alrededores de muchos colegios y universidades, en los últimos años, se han convertido en foco de comercialización y distribución de drogas. Por eso conviene que allí hagan presencia policías encubiertos, para que conozcan de primera mano quiénes son los actores en la red delincuencial y desentrañar las diferentes modalidades utilizadas en ese sucio negocio. Podrían darse  sorpresas.

Hace rato en Ibagué, la realidad delincuencial superó  la percepción  de inseguridad, y si el señor alcalde no reconoce que hay mucho por hacer en todos los frentes, será complicado transformar a la ciudad en un lugar seguro y atractivo.

Punto Final: Iván Mantilla no dijo nada que los ibaguereños no supieran, pero si dejo ver que desconoce el valor de la lealtad y el profesionalismo a la hora de abandonar un cargo.
 
Lo que está ocurriendo en Ibagué es para  reflexionar, porque las diferencias entre Oscar Barreto, Gobernador del Tolima  y Guillermo Alfonso  Jaramillo  Alcalde de Ibagué van más allá de lo político e ideológico. Los extremos en los que se han ubicado los mandatarios no ayudan a los propósitos como promotores y coordinadores del desarrollo económico y social, conociendo exactamente el mandato constitucional en las que cada uno se puede desenvolver.


Oscar Barreto desde el momento mismo de su elección dijo “A Ibagué quiero anunciarle que voy a recorrerme las 13 comunas y todos los barrios de la ciudad, pienso trabajar 24 horas para construir y devolverle la esperanza a los ibaguereños, para recorrer un sendero que nos permita ir hacia el desarrollo”. Lo que se entendió como el propósito de agenda conjunta con la administración municipal.


Por su lado al alcalde Jaramillo Martínez hizo lo propio diciendo que como nuevo mandatario, llegaba a transformar a Ibagué en lo administrativo, lo político,  lo social y lo económico. ¿Cómo pedir más?


Transcurridos casi seis meses de gobierno, no se vislumbra que estos dos líderes tengan la intención o la voluntad política de acercamiento alguno, por el contrario día a día aparecen elementos  que alimentan una enconada enemistad y porque al parecer en esta “pelea”, hay un tercer actor quien públicamente se presenta como el enemigo personal del alcalde Jaramillo, con el que supuestamente Barreto Quiroga  mantiene amistosa cercanía política, económica y empresarial.


El trato entre gobernador y alcalde, no es el de opositores o contradictores  políticos, dejan ver que son enemigos,  no se saludan y tampoco se hablan, olvidando lo que son y lo que  representan para el departamento y la ciudad, en una muestra de inmadurez y  de arrogancia.


Es el momento propicio para recordarles a los dos mandatarios que le están faltando al respeto a sus gobernados,  porque en el ejercicio del poder y haciendo anuncios de lado y lado como: Ser territorios de paz,  de convivencia pacífica,  de respeto, de inclusión y  de tolerancia,   ellos no están dando  muestras ni señales de tantas virtudes.
 

Ibagué necesita un alcalde  concentrado, pero lamentablemente los impases en  su gestión y los asuntos externos, lo han desconcentrado de lo vital. Por el otro lado al gobernador tampoco le luce querer hacer ver, que él estará presente las 24 horas  en los  temas de Ibagué, ante las carencias de su titular. ¿Y entonces que va a pasar con los otros 46 municipios, a quienes los aquejan los mismos  problemas de la capital tolimense?


Gobernador y alcalde dejan ver que son adictos al trabajo y tiene competencias en común que, en este momento crítico de ciudad,  mucho pueden aportar a su verdadera transformación, y  sólo  habrá sinergia  si ellos construyen  un punto de encuentro para  alcanzar mejores resultados.


Así como están las cosas, tocará conformar una mesa de reconciliación que los sensibilice  del impacto negativo que pesa  sobre el departamento y la ciudad,  por tener que soportar a sus mandatarios como enemigos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  1. Más Leídas
  2. Últimas
  3. Destacadas
  • cortolima.jpeg