Jueves, 23 Febrero 2017

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Laura Inés Castro Cortes

Laura Inés Castro Cortes

Abogada y Contadora en ejercicio. Especialista Alta Gerencia Universidad de los Andes. Exgerente  Tolima 7 días y Ondas de Ibagué.
 
Los términos del Acuerdo Final contenidos en un documento que consta de 297 páginas. En las campañas adelantadas para el plebiscito  del SI y el NO se le dice a la gente que vote a conciencia y que sea una decisión informada. Ya se caricaturizó si la pregunta fuera: ¿usted leyó los acuerdos de la Habana?, de seguro ganaría el NO.

Mucho pedir teniendo en cuenta los bajos índices de lecturabilidad que muestra el país, cuando recientes cifras  muestran que el 67% de la población colombiana no tiene el gusto ni el hábito por la lectura.

Como quien  dice,  desafío de lectura para los colombianos porque  sin excepción alguna estamos obligados a leer este documento. El   entendimiento de dichos textos en algunos de sus apartes, el  lenguaje y tecnicismos utilizados, requieren que su socialización se haga dentro de los parámetros de una calificada pedagogía. Complicado el asunto, cuando quedan tan solo 30 días corridos de lecturas y comprensión.
 
Esta jornada electoral es sui generis, porque no elegirá a una persona como tal, sino que hará prevalecer el derecho constitucional de la paz, comenzando lo que puede ser el camino hacia una Colombia que elimine un obstáculo mayor  y por fin los gobiernos  se concentren en sus verdaderos y graves  problemas  del país, como la corrupción, la desigualdad y la injusticia.
 
Preocupan los del NO, los que se abstendrán y aquellos que aún están indecisos, porque les asiste mayor obligación del  ejercicio de lectura de todas y cada una de las páginas que contienen los acuerdos, para que de una vez por todas, despejen sus dudas y no sea a través de otros que estén haciendo el entendimiento y discernimiento  de semejante decisión.

Buen comienzo hizo un diario de circulación  nacional que en su edición dominical insertó un suplemento de 32 páginas con el texto completo del “Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. Es una lástima que el tamaño de la fuente sea tan pequeño, cosa que dificulta y no invita a su lectura, especialmente para la población  de mayor edad.

La socialización y pedagogía del Acuerdo Final es una responsabilidad de todos, independiente de la intención que se tenga. Por esos los medios de comunicación,  las entidades financieras y donde quiera que exista una pantalla de información, durante el mes de septiembre aprovecharla para que a través de ese espacio se dé a conocer  el contenido o los textos del Acuerdo Final.
Ojalá se tenga alguna  estrategia de publicidad y mercadeo y  a todos  los hogares del país, llegue  éste documento y se pueda hacer el ejercicio recomendado para obtener el hábito de la lectura, como por ejemplo: leer diariamente, leer en voz alta y con la mayor concentración.

Así las cosas, si comenzamos  desde ya a leer diariamente 10 páginas del documento, al 30 de septiembre  ya tendremos agotados la totalidad de los textos y de seguro, tomaremos una decisión consciente, seria e informada.
En los inicios de los años 90 Ibagué recibió la buena noticia que desde Bogotá y Bucaramanga, se cristalizarían dos sendos proyectos de prensa regional, el primero como semanario y el segundo como diario.  Es así como a finales del 92 comenzaron a circular,  Tolima 7 días de la Casa Editorial El Tiempo  con cobertura regional y sin participación económica de empresarios tolimenses y por el otro lado,   El Nuevo Día con capital del grupo empresarial del  santandereano Alejandro Galvis y con la participación accionaria de algunos importantes inversionistas  de la región, a través de la empresa Editorial Aguas Claras.

Por casi  20 años estuvo en circulación Tolima 7 días, en versión semanario, bisemanario y diario. Lastimosamente las metas,  las  exigencias, y  la escasa  visión de los jefes de áreas de esa casa Editorial, que en su momento recomendaron dejar a la región  sin ese importante medio de comunicación.

Sobrado mérito tiene el  Nuevo Día con 24 años de circulación y  posicionado como el periódico de los tolimenses, con la experiencia de sortear crisis económicas y sin duda alguna contar  con la visión de empresarios tolimenses que no han dudado  en aportar a su  consolidación.

Lastimosamente por estos días se escuchan voces de sus propios empleados,  que dan cuenta de los despidos masivos, el recorte de jornadas y horarios, para no incurrir en gastos de horas extras y al parecer del ultimátum que ha recibido por parte de sus directivas, el  gerente del periódico  para enderezar la tendencia que tiene en crisis económica a éste  medio de comunicación.
Ahora bien, puede ocurrir que con el clima laboral deteriorado por los despidos que al parecer continuaran, los empleados que aún laboran  en la empresa, se vuelven voz a voz de algo que está por pasar, y como no tienen la certeza de qué es, auguran lo peor.
 
 En ese orden de ideas, también podría estar pasando que al  diario llegarían grandes transformaciones para ser competitivos en el tema informativo y comercial, en línea con las novedosas tendencias de la tecnologías en medios de comunicación, y  particularmente en Ibagué, donde se ha dado el posicionamiento y surgimiento en  internet de emisoras,  revistas, portales entre otros, ofreciendo excelentes e inmediatas  opciones de contenido para la región y para el mundo.
Ojalá sea sólo una resistencia al cambio de los que vocean una posible crisis,  porque la verdad sería muy triste perder  un  medio de comunicación que por casi un cuarto de siglo ha registrado el devenir de Ibagué y el Tolima,   que siguen a la espera de los sonados emprendimiento y competitividad, como caminos ciertos para el progreso y el desarrollo.
El principal descalabro de los  xx juegos nacionales 2015, no fue el robo de los dineros asignados  para las obras de los escenarios. El verdadero pecado, fue el haber dejado a miles de jóvenes deportistas, sin un espacio propicio y adecuado  para las prácticas de las diferentes disciplinas deportivas.

Pero a un mal se suma otro mal. El que en estos momentos están viviendo muchos habitantes de la ciudad donde se ubica un parque y éste permite la práctica de un deporte.

A través de esta columna quiero hacer un llamado a la dirección del IMDRI, para que se apersone de la situación que se está presentando en el Parque del Barrio Piedra Pintada Alta, el cual de ser un espacio para la recreación y la lúdica de sus residentes, de un momento a  otro se transformó en un espacio donde más de 13 escuelas de patinaje programan diariamente y a toda hora sus entrenamientos, desconociendo que ese escenario no  cumple los estándares para una pista de patinaje, poniendo en riesgo la integridad de los niños y niñas que practican ese deporte.

Por lo tanto, el parque permanece ocupado por personas ajenas al vecindario, en prácticas de patinaje y de voleibol, haciendo uso del mismo sin elevar consulta o propiciar charla alguna con la Junta de Acción Comunal, para conocer y respetar la programación y manejo de horarios que deben aplicarse, teniendo en cuenta la contaminación visual, auditiva y producción de deshechos que se están presentando. Amén  de la destrucción total de los recién sembrados jardines en los alrededores del lugar y de todas sus zonas verdes.

La situación se volvió  inmanejable para los habitantes del barrio, por cuanto el uso del espacio público está afectado con los muchos vehículos que parquean alrededor, los vendedores ambulantes que ya están tomando asiento en el lugar y como pasar por alto las  situaciones de inseguridad que a diario se presentan.
 
Todos sabemos que los parques están destinados para la recreación, la lúdica y el deporte de los habitantes de su entorno o barrio al que pertenecen, en ese orden de ideas los habitantes del barrio Piedra Pintada Alta, sentimos que el parque ya no nos pertenece, porque extraños sin ningún sentido de pertenencia, están haciendo uso indiscriminado de él, generando el deterioro acelerado de las obras que sobre dicho escenario se hicieron como gestión  ante el IMDRI de la anterior Presidenta de la Junta Consuelo Rendón.

Es prioritario que el Imdri, las escuelas de patinaje y voleibol, la policía de tránsito, la Defensoría del pueblo, hagan un alto en el camino y tomen conciencia que la comunidad está siendo seriamente afectada por la forma como se violan las normas del uso de espacio público, se deteriora la calidad de vida de sus residentes y tal como se está presentando,  no es compatible con el uso del suelo del barrio. Así mismo se está deteriorando un escenario al que se le está dando  destinación diferente para el que fue remodelado.

Al señor Alcalde decirle, que es urgente la terminación de las obras del patinodromo en el Parque Deportivo, porque la situación ya se está  tornando calamitosa para el sector,  a pesar de haber dejado sendas comunicaciones en los diferentes despachos de su administración, no hemos obtenido respuesta alguna,  pues cuando agendan una cita ésta no se cumple,  caso funcionarios Imdri.
La semana anterior el concejal Jorge Bolívar sorprendió a los ibaguereños con la peregrina propuesta de la revocatoria del mandato del alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, resumiendo en  diez puntos los  motivos que él tendría para liderarla.

Nos imaginamos que antes de dispararla,  el cabildante debió hacer un análisis sopesando su viabilidad,  se ilustro  de las experiencias que se tienen a lo largo y ancho del territorio nacional, porque  el Artículo 103 de la Constitución Política Colombiana, que define los siete mecanismos de participación del pueblo en ejercicio de su soberanía,  el último de la lista, la revocatoria del mandato   ha sido un total fracaso.

 A este fracaso se le achacan la escasa cultura de participación debido al  desconocimiento de la figura, a los exigentes requisitos de la Ley 34/94, que dicta las normas sobre mecanismos de participación. Pero la verdad es que las revocatorias de mandato adelantadas en Colombia, no pasan porque los mandatarios sometidos a  dicho mecanismo, han sabido mostrar su fortaleza política y como ostentan  el  poder y manejan los recursos, contrarrestan la revocatoria, sensibilizando a la población para que se abstengan de salir a votar y así evitar que  se llegue al mínimo de votantes, otros piden votar por el NO. Los más arriesgados  y folclóricos la ven como una campaña de reelección.

Recordemos que la de Petro en Bogotá la tumbo la Corte Constitucional, porque dijo que “no se podían realizar revocatorias de mandato dentro del último año de gobierno de los funcionarios de elección popular”.

Dentro de los diez puntos  que motivan al concejal Bolívar para liderar la revocatoria, podríamos denominar algunos como subjetivos. Por ejemplo, el de la bogotanización, despido  injustificado, irrespeto al personal,  el egoísmo y finalmente el presunto delito en el tema de la escritura de servidumbre.  Los seis temas restantes están dentro de su Plan de Desarrollo, que como todos sabemos no despega aún.

Es importante destacar que en los subjetivos está el secreto, porque ya existen  las investigaciones disciplinas en la Procuraduría General de la Nación, los procesos ante el Ministerio de la protección Social y con el último la respectiva denuncia penal ante la Fiscalía, por los presuntos delitos de fraude procesal y uso de documento público falso. Eso sin contar las investigaciones por responsabilidad fiscal que afronta ya en la Contraloría General de la República por  hallazgos de responsabilidad fiscal cuando se desempeñaba como Secretario de Salud en la Capital de la República y que  superan los 1000 millones de pesos.

Salir a pedir revocatoria en estos momentos, no es lo más acertado.  Por eso  suscito el rechazo generalizado, porque el Alcalde de Ibagué  cuenta con  más del 50% de imagen favorable y a la fecha no tienen ningún hecho comprobado de corrupción. Pero lo que sí logro el concejal Bolívar  fue victimizar  y de alguna manera generar el efecto mártir sobre el mandatario local.

Por su lado el alcalde debe asumir actitudes de líder y hacer enmienda para modificar ese odioso estilo de gobernar, intentando hacer equipo con sus colaboradores y comenzar a empatar las promesas de campaña con su plan de gobierno, porque a decir verdad entre la ciudadanía hay  expectativa y preocupación, por los procesos de todo tipo que está afrontando el mandatario y de pronto el que menos se piense,  lo llegue a dejar  prematuramente  por fuera del cargo. Eso sería sumarle otro mal a la ciudad.
 
 
 
Trimestralmente el país por cuenta de las empresas encuestadoras y sus alianzas con  medios de medios de comunicación, está conociendo la imagen favorable o desfavorable de sus mandatarios, y también comprobando que no siempre alta favorabilidad,  es sinónimo de buena gestión.  

Guillermo Alfonso Jaramillo alcalde de Ibagué, en los tres primeros meses de gobierno supero el 70% de imagen favorable. En mayo la imagen del mandatario alcanzó el 68% y lo dejo como el tercer mejor alcalde del país. Conocida la última encuesta, la imagen favorable es del  52% ubicándolo como el   sexto mejor  alcalde del país. A pesar de que es un honroso lugar, la tendencia de su favorabilidad es a la baja.

Nadie duda que Jaramillo Martínez tiene buenas intenciones, pero es que no disimula sus ansias  políticas y esas son las que lo han hecho perder el foco  en temas principalísimos  como el de la movilidad y la  seguridad. Este alcalde  ha dedicado mucho tiempo a la consulta minera, un tema vital, pero que sin duda alguna lo distrae  de asuntos igualmente  importantes.

A siete meses de gobierno, también es cierto que no hay mucho que mostrar, pero no ayuda que esta administración improvisa, teniendo que asumir sus  consecuencias.

Veamos, La no aprobación de varios de los proyectos presentados ante el Concejo municipal, los bandazos en las medidas respecto del tránsito, del parrillero, manejo asuntos laborales con las embarazadas, manejo del estadio por parte del deportes Tolima,  y del espacio público entre muchos otros. Así mismo la poca efectividad de las estrategias para contrarrestar la inseguridad, podrían percibirse como una mala comunicación y coordinación entre el alcalde y el comandante de la policía.
 
Para colmo de males, ahora no solo será la consulta minera, sino también el SI para el plebiscito, que coparán gran parte del trabajo productivo del burgomaestre,  quien prefiere estar en constante campaña, olvidándose de su  misión de gobernar.

Ojalá el tiempo que anuncia,  compartirá con los ibaguereños a través de la estrategia de visitar todos  los barrios para socializar los  dos temas, le permita comprobar que día a día se está alejando de los compromisos y lo peor de todo que la ciudad no ve planteamientos de solución a problemas que él vehementemente juró solucionar.

Su presencia en las comunas será una excelente oportunidad para justificar,  que la cascada de impuestos que se vienen,  son necesarios para la transformación y el progreso de la ciudad.
Así las cosas, esta última encuesta con un 52% de imagen favorable, deja ver que el alcalde se está acercando a la verdadera percepción de lo que ha sido su gestión en estos siete meses y que la  imagen favorable de los seis primeros meses, equivaldría a un período de prueba extendido que le otorgaron sus gobernados.

 
Sostiene la Corte Constitucional, a través de las muchas sentencias que se ocupan del espacio público: “a los particulares no le es posible exigir el reconocimiento de derechos sobre el espacio público, como quiera que se trata de un bien inalienable, imprescriptible e inembargable”.

Así las cosas debemos entender que la defensa del espacio público,  es  un asunto de preminente atención por parte de la administración municipal. En Ibagué los vendedores ambulantes, los informales y hasta los formales, olvidan que el espacio público es de uso común y prevalece frente al interés particular.

A principios de éste año, escuchamos al Secretario de Gobierno,  Camilo González, mencionar el Plan Maestro de Espacio Público que supuestamente se adelanta  para  lograr la reubicación de los vendedores informales, con base en un censo que permitirá determinar situaciones de  legítima confianza, fallos de tutela y otros temas legales.  Este discurso ya lo hemos escuchado antes y en otras administraciones.

Pero sobre el tema hay que hacer varias reflexiones: Ya no se trata de contrarrestar la invasión del espacio público solo en el  sector centro, este fenómeno se ha extendido por toda la ciudad, pero lamentablemente como lo ha explicado la oficina de espacio público y control Urbano, ese despacho no cuenta con personal operativo suficiente  que les permita recorrer la ciudad, para verificar y sancionar la  invasión del espacio público.

Ibagué desde hace muchos años se ubica dentro de las ciudades con mayor índices de desempleo, la gente se cansa de salir a buscar empleo y prefiere espera una opción que le permita sobrevivir, ejerciendo una actividad de manera informal. Por eso vemos como a la apertura  de una entidad o empresa de servicios u otra actividad que genere alto tráfico de personas, inmediatamente aparecen en sus alrededores, los vendedores ambulantes que se instalan con sus productos y servicios,  sin que hayan sido requeridos por autoridad alguna.
 
 
Por los barrios de la ciudad, los puestos informales de comidas en hornillas improvisadas se convierten en el centro de consumo y alimentación, desatendiendo las normas de higiene,  medio ambiente y  afectando la salud de las personas, con los gases y el humo que se inhalan  por  la cocción de los alimentos.  

Por eso no debemos alegrarnos cuando las cifras  del DANE muestran que el desempleo en la ciudad ha disminuido. Nada de eso. La gente está encontrando en una ciudad que no aplica los mandatos constitucionales sobre el espacio público,  el lugar perfecto para violar la misma constitución, las leyes y los acuerdos, argumentando libertad  al trabajo y  mínimo vital, entre muchos de sus derechos, dejando ver que  en Ibagué el desempleo es directamente proporcional a la invasión del espacio público.

Lástima que en el Concejo de la ciudad, la producción de Acuerdos sea tan pobre, y  no se preparen proyectos que trabajen la raíz de un problema y se planteen efectivas soluciones,  en temas como éste,  que requiere de la  inteligencia colectiva y no resiste  discusiones partidistas.
 
Punto Final 1.-- Buen ejemplo dio almacenes SURTIT0DO,  al recuperar el andén  de su establecimiento comercial. Ojalá otros empresarios hagan lo mismo.

Punto final 2.- Se fue  para siempre Juan Mario Laserna, intelectual y libre pensador. Falta que hará para oxigenar la rancia politiquería que asfixia. 
Específicamente en el tema de un  Centro de Ferias y Exposiciones o Centro de Convenciones para Ibagué. FEXPO S.A. el primero en desinflarse después de muchos años sin despegar, solo dejó líos entre la Alcaldía,  que había entregado un lote en el sector de Picaleña bajo la figura de  comodato, la Cámara de Comercio, cientos de inversionistas frustrados,  y de paso   evidencio  ausencia de liderazgo en la ciudad.

En el 2013 la Cámara de Comercio de Ibagué,  lanza un gigantesco globo, cuando anuncia la compra de un terreno en las inmediaciones  de la  calle 145- variante Picaleña-El salado-, para la construcción del Centro de Convenciones y  Eventos, en una primera fase, con aportes de la entidad cameral, la Gobernación del Tolima y la Alcaldía de Ibagué, cercanos a 600  millones de pesos. Se informó que el aporte del Ministerio de Comercio, Turismo e industria, sería de 680 millones y que su construcción se daría con recursos de regalías. Incluso se advirtió que posiblemente en dos años  y medio ya se estarían inaugurando obras. Pasados tres largos años de esa calurosa bendición en el lote, todo no pasa de ser un globo.

En el 2014 bajo la efímera gestión de  Silverio Gómez,  cuando se enunciaba el tema, éste sostenía ante los medios de comunicación,  que un Centro de Convenciones en Ibagué no era lo más aconsejable  y traía como ejemplo las negativas experiencias de otras ciudades con similares características a la nuestra, porque estos centros  en el mediano y corto plazo no garantizaban   sostenibilidad administrativa, económica y  financiera.

Pero lo que se publicitó Silverio Gómez  fue la supuesta firma de un Convenio con FINDETER, para la financiación del desarrollo territorial del Tolima, incluso se habló de que la entidad tendría sus oficinas en la Cámara de Comercio de Ibagué. Inicialmente se mencionaron dos proyectos: Las  construcciones  de un moderno  Centro de Ferias y del primer centro de abastos en el centro del país. Como quien dice, también Silverio Gómez aportó  sus  globos.
 
Ahora en la gestión del alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, se anuncia que a través de una APP, se promovería la construcción del Centro de Ferias y Eventos, y se habla de que podría ser por los lados del barrio El salado. ¿Será otro globo para la popularidad?

Trabajo de gestión y liderazgo el que tiene la Cámara de Comercio de Ibagué, porque debe explicarle a los ibaguereños qué ha pasado y qué pasará con el lote de cinco  hectáreas  de la calle 145,  que le costó a la Cámara de Comercio 400 millones,  informar si hubo gestión respecto de los  aportes de $680 millones de pesos  anunciados por el Ministerio de Comercio, Turismo e Industria, así como los aportes de la Gobernación  y la Alcaldía. Ah y si fue cierto el convenio  que firmó Silverio Gómez con FINDETER.

Sé que en estos momentos la Cámara de Comercio  contrató los servicios de una consultoría, liderada por un idóneo  y experto profesional en materia de planeación y temas afines, para que  en el corto plazo y teniendo como base los hechos, la información y la documentación que históricamente se  tienen,  emita concepto técnico y financiero, respecto de la ubicación,  viabilidad y sostenibilidad de un gran centro que convenciones, exposiciones,  ferias y grandes eventos y encuentros.  No olvidar que  tanto análisis genera parálisis.

De todo lo anterior preocupa, que no se trabaja de manera concertada con la Administraciones departamental y municipal,  y cada quien va por su lado.

Por eso, no estaría de más que el gobernador Oscar Barreto que siempre ha vivido en Ibagué, ilustre al señor Alcalde de las globos  ya lanzados respeto del tema  y se comience a trabajar en serio con todas las entidades responsables e interesadas, para conjurar  esta crisis de liderazgo que está impactando  desde hace rato y  de manera negativa  la imagen de la ciudad en el contexto nacional.
Los que alientan el debate de la megamineria,  concentran su discurso en los daños ambientales y  ecológicos que traería esta actividad a la zona cañón del Combeima. Guardadas las proporciones, resulta prioritario revisar la indiscriminada actividad turística que se está implementando sin regulación ni control alguno en esa importante reserva forestal y natural de la que se enorgullece Ibagué.

Existe gran cantidad de información respecto de la creciente contaminación que padece el río Combeima, especialmente por los trayectos donde tiene asentamientos humanos, por la falta de conciencia y cultura ciudadana, para preservar ese importante afluente hídrico que abastece de agua a los Ibaguereños y surte el riego de importantes cultivos.

El indicador más preocupante es la dramática caída del caudal del río Combeima que en 45 años, ha pasado de 9.780 litros  de agua por segundo a 2.500  litros de agua  por segundo, que a pesar de ser suficiente para abastecer la actual demanda de la ciudad,  deja señales  de alarma, porque la tendencia es a la baja.

A propósito de los fenómenos acaecidos por cuenta del calentamiento global, en los últimos 10 años, la prensa local y nacional, alerta sobre los riesgos de sequía en el rio Combeima, sumado a ello las diversas actividades humanas, industriales y comerciales, que terminan por verter deshechos y contaminantes en sus aguas. La incultura de los habitantes del sector, que sin misericordia alguna arrojan basuras sobre las aguas del río.

Ahora bien, en los últimos 20 años el sector del Cañón del Combeima desde Juntas y hasta la Vega, se ha convertido en un atractivo turístico especialmente por su gastronomía, que si bien es cierto, es insipiente se considera la primera motivación, seguida del ejercicio de contemplar el paisaje.

En muchos casos, se ve a los visitantes de los restaurantes que están más cerca al río,  que sin ningún  rubor organizan su baño y comelona a la orilla del río, con las sabidas consecuencias ambientales. Preocupa la falta de capacitación e información que tienen muchos de los propietarios de dichos establecimientos de comercio, que no hacen nada para que estas situaciones no se presenten, incluso a veces se observa que ellos mismos las propician. Por Dios, nadie se debe bañar en el río.

Nos rasgamos las vestiduras por la megamineria,  pero el transitar semanal de miles de visitantes que en sus vehículos acuden en busca de alimentos, sumado a ello la escasa cultura ambiental y ecológica, de seguro,   en el largo plazo tendrá  consecuencias catastróficas.

Turismo es otra cosa y se organiza de manera diferente, porque esta actividad conlleva al acompañamiento de las entidades responsables del mismo, llámese Secretaría de Cultura y Turismo, tanto municipal como departamental, Cortolima, Ibal, Sena y todas las demás que puedan contribuir a darle el rotulo de TURISTICO al cañón del Combeima.

Algo se tiene que hacer para mitigar el impacto ambiental que está viviendo este vital sector de la ciudad, porque de seguir así, en 30 años no habrá, ni río y menos espacio para el turismo.

Así las cosas, desde ya se debe ir pensando en hacer un análisis juicioso y volver a su estado natural ese recorrido del rio Combeima, consolidar las reservas forestales, armonizar las diferentes actividades que allí se desarrollan  y garantizar que por siempre, Ibagué tendrá asegurado el suministro de agua para de las futuras generaciones. 
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