Jueves, 23 Febrero 2017

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Laura Inés Castro Cortes

Laura Inés Castro Cortes

Abogada y Contadora en ejercicio. Especialista Alta Gerencia Universidad de los Andes. Exgerente  Tolima 7 días y Ondas de Ibagué.
 
La semana anterior el abogado Orlando Arciniegas Lagos,  detenido en una cárcel de Pereira, en el marco de una audiencia virtual preparatoria y aceptando los cargos, pidió perdón a los ibaguereños por el grave error cometido en su desempeño como asesor y hombre de confianza del entonces alcalde de Ibagué Luis Hernando Rodríguez, para liderar y manejar la contratación de los xx juegos nacionales.

Todos conocen la astucia y el cinismo de Arciniegas quien no desaprovechó la ocasión y a las pocas horas, ya estaba solicitando casa por cárcel, aduciendo problemas de salud. Por Dios que ni vergüenza tiene, afortunadamente ésta solicitud le fue negada.

Ojalá en la soledad de su encierro, este señor medite y cavile sobre  el terrible daño que causó a miles de niños, niñas y adolescentes, como principales usuarios de los frustrados escenarios deportivos. Independiente de los seis delitos a los que se allanó, subyacen situaciones penosas y delicadas, como la tragedia que ha significado para los deportistas  tener que acudir a espacios y lugares no diseñados ni apropiados para los entrenamientos, incluso con graves consecuencias para muchos, porque han sufrido accidentes. Los menores de escasos recursos, se quedaron literalmente sin donde practicar algún deporte.

Vale la pena traer a colación una columna que escribiera Arciniegas Lagos el 13 de junio de  2008 en el Diario Portafolio, titulada “A propósito de….” En la que menciona los beneficios de la ley 1098 del 2006, que contiene el código de Infancia y adolescencia, y en uno de sus apartes dice:” La concepción filosófica que trae la nueva ley recoge el criterio de tratados internacionales, en donde se busca acabar con el sustancialismo paternalista y correlacionista para darle la valorización de la forma jurídica, protegiendo a los menores en sus derechos y su dignidad de ciudadanos”.

En ese contexto y  pasados ocho años de su escrito Arciniegas Lagos vulneró  los derechos de los niños, niñas y adolescentes de la ciudad, al negarles el derecho a la recreación, a la participación en la vida cultural y en las artes, contenidos en el artículo 30 de dicha ley.

En dicho artículo se pregunta Arciniegas Lagos ¿cuál es la sociedad que se está formando? Y vean,  con el paso de los años resultó ser un corrupto más que se embolsilló y repartió buena parte de los dineros destinados a los diseños y a la construcción de los nuevos escenarios, donde los menores y la juventud tendrían sus espacios de prácticas deportivas, esas que los alejan del vicio, del delito y de muchas otras tentaciones que llevan al traste el promisorio futuro de un menor.

De igual manera reflexiona Arciniegas en su columna que en el país hay menores oprimidos, explotados, esclavizados, violentados e incluso exterminados. Si señor así es, y la práctica de un deporte es una  vía de escape a estas terribles situaciones.

La juventud ibaguereña perderá por lo menos otros dos años, antes de tener el goce y disfrute de unos escenarios que pusieron a soñar a muchos, porque allí se harían los mejores juegos nacionales de la historia en el país. Como se burlan los gobernantes, los contratistas y los asesores de la gente.  Así las cosas señor Arciniegas Lagos, los ibaguereños lo podrán perdonar, pero el daño será irremediable.
 
Punto Final.- Caos vehicular en ciudad, el pico y placa todo el día era necesario desde el 15 de diciembre.
El carácter y el temple de un gobernante a la hora de tomar decisiones son indicadores personales muy valorados por los  ciudadanos. El reversazo de la medida que decretaba para Ibagué el “pico y placa” para vehículos particulares a partir del jueves 15 de diciembre de 2016, de 7 de la mañana a 7 de la noche, dejó un sabor agridulce de improvisación, especialmente para la mayoría de ibaguereños que están afrontando los diarios trancones que padece la ciudad.

Lastimosamente se vive en una sociedad consumista liderada por los gremios económicos de la ciudad que no están pensando en asuntos vitales y primordiales como el medio ambiente y la calidad de vida de los habitantes en Ibagué.

Improvisa el alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, porque no tiene las herramientas para controvertir o sustentar una decisión como la que se estaba tomando, porque de ser así habría podido mantenerla exponiendo a los opositares sus   bondades y beneficios.
Tampoco tiene la ciudad un gremio de taxistas consolidado que ejerza  vocería  ante situaciones como la del “pico y placa”, si ruedan por la ciudad 5 mil taxis, ya es hora que piensen en agremiarse para hacer protagonismo en situaciones puntuales como ésta, donde están en juego la permanencia del servicio público y la contribución a sus problemas de movilidad.

No puede ser excusa la temporada navideña para reversar la decisión, por el contrario es la oportunidad para mostrar a propios y visitantes que Ibagué comienza a entrar por el aro del civismo y el sentido de pertenencia.

En el año de mandato de éste Alcalde no es el primer reversazo, se le cuentan varios y esa debilidad la aprovechan quienes para lograr sus objetivos, pintan situaciones catastróficas y temerarias, como aquello de que la medida de “pico y plaza” todo el día acabaría económicamente con la ciudad. ¿De dónde sacaron ese argumento, cuáles fueron los indicadores o históricos para esa aseveración? Como quien dice, no sabemos quién improvisaba más, si el acalde que la  decretó la medida o los líderes gremiales que la  sustentaban por inconveniente.

 Muy seguramente en enero tampoco será posible aplicar la medida porque es la temporada estudiantil, en febrero nos preparamos para otros eventos, en marzo el festival de duetos, en mayo nos alistamos para fiestas de folclor y así sucesivamente. En conclusión con la improvisación y titubeos del alcalde, muy seguramente la medida será imposible de aplicar.

Alcalde, Sin la certeza del acierto o la equivocación  hay que mantener  la firmeza y  el temple de una  decisión.

Punto Final. ¿Otra vez la discusión del centro de convenciones  para Ibagué?   Señor Presidente de la Cámara de Comercio, defienda el proyecto   vía Picaleña donde la entidad aportó $600 millones.
Me gusta. La medida del pico y placa provisional -ojalá se haga permanente- que  a través del decreto 1218 del 2 de diciembre/16 implementará la alcaldía de la ciudad  a partir del 15 de diciembre y que modifica los horarios de circulación para automotores privados en Ibagué, porque tiene objetivos primordiales como: Cambiar los hábitos y comportamientos  de toda  una comunidad, contribuir al medio ambiente en la disminución  de emisión de gases,   atenuar la contaminación visual y auditiva, mejorar la movilidad, disminuir los índices de accidentalidad y contribuir al espacio público,  que en balance final aportan a la  calidad de vida de los ciudadanos como lo mandan la constitución y las leyes.

Pasar de  una restricción diaria según el último dígito de la placa,  de tres (3) horas  a una de 12 horas, claro que levanta roncha y no se hacen esperar las voces de protesta, argumentando desaceleración de la economía, afectaciones personales y otras tantas. Ya se dice   que mientras en otras ciudades del país en época de fin de año se levanta la restricción, en Ibagué se adopta una medida que ahuyentará al visitante. No crean, si de verdad quieren estar en Ibagué lo harán a pesar de la medida.

Para algunos, antes de adoptar estas medidas se debe agotar la pedagogía de cultura ciudadana, pero éstas no logran los efectos esperados, porque las actitudes de cultura  y civismo  comienzan en la casa y en el  colegio, pero siendo honestos,  en Ibagué falta mucho y este puede ser un buen comienzo.

En la ciudad se tiene muy buena oferta de servicio público, llámense taxis o busetas. Legal o ilegal Uber es una  muy buena opción de transporte. Comparativamente  con otras regiones del país, la capital tolimense tiene tarifas   bajas en el servicio de taxi. 

No me gusta. Se exonere de la medida a políticos o servidores públicos,  porque les quita la  oportunidad, un día en la semana, de abordar un vehículo de servicio público,  conocer la realidad y el devenir de la ciudad en sus diferentes temáticas. De seguro que allí podrían saber la verdad de qué tan segura es Ibagué, la imagen de la Corporación a la que pertenezcan, cómo califican su gestión, entre muchas de las bondades que da el tener contacto con la gente, esa misma que los elige.  Las exoneraciones deben tener verdadera  justificación. En este caso  no la hay.

No me gusta. Que aún no se extienda la medida a las motos, sabiendo que ya casi superan en número a los vehículos, según las estadísticas son los mayores causantes de accidentes en las vías. Su proliferación debe tener control, con medidas especiales partiendo con la obtención de la licencia de conducción. 

No me gusta.- En el servicio público no se tomen medidas de restricción para las busetas “chimenea” que afectan tanto el medio ambiente y le restan impacto a las medidas de restricción de los vehículos particulares.
 
Punto Aparte.- Ojalá el gobernador no solicite  la inclusión dentro de las exoneraciones de la medida,   y se quede un día a la semana como un ciudadano de a pie.
Está  por verse si la confesión de  Wilmer Manchola Cano  servirá para que   los ibaguereños sepan quiénes, cómo y cuándo, dentro de la  administración de Luis H. Rodríguez, se apropiaron de los dineros públicos, destinados para la realización de los escenarios deportivos de los pasados juegos nacionales.

Esperar que la valiosa y certera información que supuestamente va a entregar  Manchola Cano, para obtener rebaja de pena a sus delitos,   sirva para estremecer y sacudir  a la ciudad  y de paso convertirla en una oportunidad para identificar plenamente a los responsables de la vergüenza nacional  en la que se convirtió el desfalco de esos recursos, que  supuestamente la mostrarían como  una ciudad de especial atractivo turístico , por estar dotada de modernos e imponentes escenarios para la práctica de diversos disciplinas deportivas.

Ojalá en este triste y vergonzoso  episodio  se conozca la verdad y  quede al descubierto la voraz ambición de los  corruptos que se camuflan  en la política, en el empresariado  y en los cargos públicos. Les llegó la hora, a esos que desde siempre han venido  desangrando al estado,  pero que en este caso, dadas las  las consecuencias  y la magnitud del daño a la ciudad entera y en particular a la  comunidad deportiva,  sus piruetas y maromas contractuales quedarán al descubierto, por lo que tendrán que responder ante la justicia.  Al menos esa es la expectativa.

Si esa confesión va a mover  en Ibagué los cimientos en todos los órdenes, quiere decir que sus gentes tienen la opción de un nuevo comienzo, dándose la oportunidad de explorar renovados  liderazgos y comenzar a reflexionar cómo será en un futuro su decisión democrática,   haciéndole  el quite a tanto “personajillo” deshonesto que  incursiona en la política y que se aprovecha de esa condición para  influenciar  en otros sectores de la economía, tal y como ocurrió con el proceso de contratación de los diseños y escenarios de los juegos nacionales.

En estas circunstancias cabe el  refrán: “no hay mal,  que por bien no venga”. El mal que  hicieron estos delincuentes    en términos deportivos, culturales y sociales, toma dimensión de  tragedia y con mayor preocupación, cuando se dice por parte de la actual administración, que podrán pasar dos años, antes de que Ibagué cuente  nuevamente con escenarios deportivos, con el agravante de no saber si se construirán  con base en los diseños originales,  porque los recursos con los que se cuenta, sólo alcanzará para construcciones normalitas, tal y como lo manifestó la Directora Nacional de Coldeportes, Clara Luz Roldán.

La consecuencia del estremecimiento también debe servir para declarar personas no gratas, a todos aquellos que participaron en ese entramado de corrupción,  porque la ciudad no les dará opción en ninguno de sus  escenarios y lo mejor es que cambien de domicilio, porque el daño que le ha  hecho a Ibagué, es una clara muestra de desamor, desapego y cero sentido de pertenencia.

Punto Final.- Con astucia y pensamiento maquiavélico, el que pondrá a temblar al Tolima será  el abogado Orlando Arciniegas Lagos, quien  en su negociación con la Fiscalía por el caso de los Juegos Nacionales y otros sonados casos de corrupción,  anunció que delatará a políticos, funcionarios y empresarios de todo el departamento. Es decir dará ñapa. Que susto.
 
En los últimos meses Ibagué  ha vivido episodios relacionados con el desapego y desamor que exhiben muchas de las personas que en ella viven, a pesar de disfrutar  de sus oportunidades, de la calidez y  la amabilidad de sus  gentes,  demuestran  que no tienen cultura ciudadana, al exhibir   falta de educación,   poco amor y  escaso  espíritu ciudadano para contribuir a la sana convivencia, a la armonía de paisaje y al disfrute del mobiliario urbano de la ciudad.

Y es que abordar la cultura ciudadana, para muchos puede parecer superficial y de poco interés,  pero no, hay que asumirla  como  de hondo calado. Basta mirar como las ciudades más bellas, amables y turísticas  en el mundo entero, la transforman en la gran oportunidad para posicionar su marca de ciudad.

La disciplina de cultura ciudadana se adquiere en los siguientes órdenes: hogar, colegio, entorno de trabajo y actividades cotidianas. Como quien dice, desde muy niñitos este valor va tomando espacio en nuestra formación como individuos y que a lo largo de la existencia se hace visible con las  actuaciones ciudadanas.

Sin embargo, el arraigo de la cultura ciudadana en particular  para los desadaptados,  necesita  pedagogía a través de programas y proyectos que diseñen los gobernantes. En el caso puntual de Ibagué, muchas campañas se han conocido para ayudar a cimentar la cultura ciudadana, sin que a la fecha se tengan  resultados satisfactorios,   por el contrario, a diario se registran hechos que  avergüenzan y muestran ante propios y extraños una imagen de ciudad, que crece en población  pero decrece en  cultura ciudadana.

En Ibagué no se respetan los símbolos o  las expresiones culturales –murales, figuras, monumentos-  Los pocos escenarios, deportivos, culturales o recreativos  existentes son objeto de vandalismo. Los ibaguereños no tienen andenes para caminar libremente, porque  se encuentran  invadidos por los vehículos. No se pueden aceptar ni las zonas amarillas, porque son una vulneración al libre tránsito y desplazamiento. Los andenes deben estar totalmente libres. En este caso se deben construir más parqueaderos, o extender el pico y placa a todo el día para las motos y vehículos particulares.  Con andenes invadidos, imposible pensar en bici-carriles.

La carrera tercera es el monumento al chicle mascado sobre el piso. Los parques se convirtieron en los inodoros de las mascotas y lugar preferido para el  consumo de  los viciosos. Los separadores de las principales y pocas vías, no tienen el mantenimiento que les permita conservar sus espacios verdes y florecidos. Acá juega papel destacado  la responsabilidad social de las empresas, adoptando  parque o zonas verdes del entorno para asumir  su cuidado y embellecimiento. Los establecimientos, negocios y los hogares deben acatar la instrucción del manejo de basuras, conservar  sus fachadas impecables, como aporte al embellecimiento del paisaje urbanístico.

La Secretaría de Tránsito tiene su cuota de responsabilidad,  al abandonar  o no dar continuidad a las campañas de sensibilización para peatones y conductores. Las normas de tránsito se transgreden a toda hora, pero de manera especial por los motociclistas que pronto se contarán más que los carros y los  accidentes  de tránsito son el pan de cada día.

La administración actual, como promesa de campaña ofreció un programa especial de cultura ciudadana que estaría liderado por el profesor Antas Mockus, pero a un año de mandato, nada sobre el asunto aún es  visible. Ojalá algo se haga al respecto, porque este docente e intelectual sabe manejar los tres elementos que componen la cultura ciudadana, como son la ley, la moral y la cultura.

Mientras tanto, cada quien debe interiorizar las acciones  con las que aportaría a la imagen como ciudad con mejor cultura ciudadana, comenzando por hablar bien de ella, exigiendo  más a sus gobernantes y dejando la indolencia ante quienes atentan  contra los  valores e imagen de esta querida ciudad.
 
 
 
 
 
 
 
 
Los medios de comunicación no son excluyentes sino complementarios,  ahora con los avances tecnológicos,  se tienen nuevas opciones de acceder a las noticias y a la información en todos sus géneros y matices.

En el caso de la capital tolimense, la historia periodística ha tenido más retrocesos que avances, especialmente en la escrita. La cultura de la radio aún predomina,  seguida por los portales noticiosos en internet  de las emisoras,  las revistas y portales  creados por periodistas ibaguereños para la ciudad, la región y el mundo.

Ibagué cuenta con suficiente oferta radial venida de las grandes cadenas radiales y de unas pocas emisoras independientes, que contra viento y marea mantienen vigencia, y  algunas superan los 70 años al aire. Y es que hacer prensa en un medio tan agreste y reducido es una labor titánica si se tiene en cuenta que finalmente son empresas que obligatoriamente deben tener un margen de utilidad para seguir operando.  

Pero ahí está el meollo del asunto, porque mientras las grandes cadenas  radiales tienen en apariencia definidas sus estructuras  para  proveer contenidos, llámese noticia u opinión,  de lo que es mercadeo y  publicidad, en las  emisoras y ahora los medios virtuales independientes,  son sus  propietarios o gerentes, los que se encargan de ofertar la inversión publicitaria  al tiempo que manejan las noticias y la opinión.

Ese maridaje es lo que de alguna manera ha generado un “estigma” por parte del alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, y que desafortunadamente su antecesor  dejo la infame huella de corrupción en muchas de sus gestiones, oportunidad que no desaprovecho el mandatario para extenderle cuenta de cobro a los medios de comunicación diciendo: “Mi relación con los medios va a ser directa y por supuesto lo más importante que uno puede tener con la prensa es dar noticia y eso es lo que le vamos a dar, los que están acostumbrados a una inmensa mermelada tienen que olvidarse de ello, yo dije algo en campaña y lo voy a cumplir”.(Entrevista concedida a la emisora Ecos del Combeima  por Guillermo Alfonso Jaramillo, en calidad de alcalde electo el 27 de octubre de 2015).

A casi un  año de su mandato ha cumplido con la promesa, su relación con unos poquitos medios ha sido directa y personalizada, es decir con sus  amigos, porque sólo en un medio escrito, en una que otra cadena radial y una revista de internet, se ha visto la pauta oficial. Los demás han sufrido el rigor de su veto económico

También   cumple el señor Jaramillo  con la entrega de noticias, como la de  su particular estilo de gobernar a los madrazos, sus pésimas relaciones con los sindicatos, su especial disciplina Petrista de contratar directamente,  los dineros mal invertidos en la consulta minera, su desdén para apersonarse de la construcción de los escenarios deportivos que retrocedieron  50 años la infraestructura deportiva de la ciudad, sus malas relaciones con el gobernador del Tolima, para mencionar algunas. Ah y que sin cumplir un año de mandato tiene más de seis investigaciones de diferentes órdenes.

Las pocas noticias positivas de la Administración para el devenir de sus gentes y la ciudad,  han sido opacadas por las negativas. Pero eso sí, los medios hacen  eco de los globos que constantemente lanza  el mandatario.

Tampoco el gremio de los radiodifusores se ha pronunciado o solidarizado con esta situación, por ejemplo, teniendo una charla con el mandatario para saber el fondo del veto económico, y para que de manera particular cada  medio de comunicación, sepa el por qué no tiene la opción de estar en el  plan de medios de la  Alcaldía.

Cada  administración  es como una huella digital, diferente,  y la relación con los medios la traza el mandatario  generando noticia al tiempo que hace inversión publicitaria, marcando diferencia entre mermelada e inversión. ¿Será muy difícil?
Ya es conocido de todos que  Orlando Arciniegas capturado y  judicializado,  fue la persona en quien usted depositó  absoluta y total  confianza para ejercer el manejo de  lo concerniente a la contratación de los majestuosos y modernos  escenarios deportivos de los  XX Juegos Nacionales, y quien ahora  está haciendo acuerdos con la justicia, aplicando la estrategia de la delación de quienes fueron sus aliados  en el macabro juego de apropiarse de miles de millones,  que a la final no permitieron que  en Ibagué se construyeran los escenarios deportivos prometidos.

Como responsable de la administración que  brindaría a los tolimenses  los mejores juegos deportivos de su  historia, no puede ahora mostrar una actitud “tranquila y pasiva” como si en esta debacle usted  nada tuviera que ver.

Sin que nadie se lo pida salga a los medios, haga comunicados o escriba un libro, porque la ciudad merece saber ¿qué diablos le vio usted a ese señor Arciniegas para que le otorgara semejante poder? ¿Qué fue lo que realmente paso para que éste delincuente hiciera y deshiciera con los dineros de los juegos? ¿Por qué usted no se percató de los diferentes delitos con los que  se entrenaban sus otros colaboradores?

Nadie puede creer que  duerma tranquilo sabiendo que miles de niños y niñas, adolescentes y deportistas de normal o alto rendimiento, no tienen donde entrenar, practicar o exhibir su disciplina deportiva, dejándolos sumidos en la desesperanza, porque de  contar con  escenarios que requerían mantenimiento y  remodelaciones,  de un día para otro quedaron sin NADA.

Muéstrele a esa ciudad que le dio el voto  para que fuera su alcalde  durante cuatro años, que siente vergüenza, pena y mucho dolor por haber permitido que este escándalo  de corrupción, alcanzará las proporciones que hoy tiene  afectada  la imagen de ciudad, mellado  el ánimo de los ibaguereños y minada la confianza y la credibilidad  en la clase política de la región.

Como van las cosas, muchos de sus inmediatos colaboradores terminarán presos y difícilmente podrán recuperase todos los dineros con los que estos señores, faltaron a su sagrado deber de una gestión transparente y honesta.

Lo más complicado de esta situación es que la gran mayoría de Ibaguereños, no creen que usted  sea ajeno a esta situación,  recordamos que hace pocos días  uno de los contratistas, habló de comisión del 20%  de estos torcidos para Luís H. Rodríguez, alcalde de la época.  También es sabido que Arciniegas desde un comienzo ha sido enfático en pregonar  la inocencia de ese alcalde que “supuestamente” confió en él,   porque en esa  repartija  de miles de millones él  estaba ciego, sordo y mudo. Difícil creerlo.

Mire que cada semana esta novela que contiene una historia de corrupción de grandes proporciones,  tiene capítulos de mucho suspenso y si le está haciendo seguimiento, podrá comprobar que el día menos pensado le va a tocar el capítulo dónde el protagonista será usted.
Por eso, vaya a la justicia hable y  acepte su ineludible responsabilidad, su gran pecado de omisión –el de acción está por verse- pero no nos siga engañando haciéndonos creer que no sabe nada y tampoco tiene nada para contar.

Lo más triste de esta historia es que como van de lentas las actuaciones en la justicia y  los avances para la terminación de los escenarios, fácilmente para las próximas elecciones alcaldía Ibagué  periodo 2020-2023, el caballito de batalla de los candidatos, será la terminación de los escenarios  deportivos para los ibaguereños. Ojalá me equivoque.

 
No es fácil  proveer el contenido y lograr la cofinanciación de un especial en la Revista Semana, considerada la de mayor circulación por su calidad editorial, periodística e influencia en el manejo de los temas trascendentales, desde la capital al resto del país.

No es un embeleco del gobernador Oscar Barreto Quiroga, porque la revista dentro de su portafolio de servicios, ofrece los especiales regionales, que en este caso se denominó: Tolima, la tierra que soñamos.

Como un plus de la revista semanal, llega el especial de 150 páginas  donde los cuatro primeros columnistas, abordaron el tema de la violencia, la paz y la reconciliación, todos ellos en el escenario regional. Los demás columnistas y periodistas encargados de su contenido, se aseguraron de llamar la atención en las oportunidades y las fortalezas que tiene el Tolima para convertirse en un departamento que juegue en las grandes ligas del emprendimiento y la competitividad.

En un especial con un propósito definido y en positivo, de gran alcance periodístico y  alta inversión publicitaria, no tenía cabida la columna del abogado Wilson Leal: Devolviendo atenciones,  haciendo referencia a la gestión del alcalde de Ibagué  Guillermo Alfonso Jaramillo y los favores que le está devolviendo a Gustavo Petro. No dijo nada nuevo el abogado Leal, todo eso ya se ha visto, leído y escuchado. No había comenzado a circular la revista con el especial, y ya estaba opacado su único  propósito. Vender la marca Tolima.
¿Los directores y editores del especial no se percataron de ese pequeño detalle? Otra  cosa es que lo hayan percibido  y se impuso la publicación de la columna, ante la inversión que hacia la Gobernación del Tolima y  más de 30 empresarios del orden local, regional y nacional,  la Revista se hizo la de la visto gorda. Es una hipótesis.
 
También peca el abogado Leal por su falta de sentido común, ¿o  estaba haciendo un favor? No se puede creer que una persona de las calidades personales y competencias profesionales le juegue así al Tolima. La “pelea” es entre Gobernador y Alcalde, la llegada de terceros atizando hoguera no ayuda a bajar la espuma de la discordia.
Qué estarán pensando los empresarios que patrocinaron el especial, cuando aquí ocurrió lo del punto negro en la hoja blanca. Los medios no hicieron eco del importante contenido editorial, sino de la columna del abogado Wilson Leal porque estaba en el lugar equivocado.

Sólo resta esperar que la publicación a pesar de ese impase, logre su cometido y los colombianos vean que el Tolima es una tierra que promete.
 
Punto Aparte: ¿Cuándo será que los Gremios Económicos del Tolima se ponen serios a exigirles a los mandatarios el cumplimiento de sus planes de desarrollo? 
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