Miércoles, 22 Febrero 2017

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Luis Eduardo Chamorro

Luis Eduardo Chamorro

Exsecretario, experto y consultor en temas educativos.
En el curso del mes de junio en curso, la Universidad del Tolima ha recibido varias noticias positivas relacionadas con su desarrollo académico. El Ministerio de Educación Nacional a través de CONACES, otorgó el registro calificado para dos nuevas maestrías  con las cuales se completan 15 en la oferta de este nivel de posgrados. Igualmente, la renovación del registro para dos pregrados que se han estado ofreciendo en esta universidad estatal, el del programa de Arquitectura y de Artes Plásticas y Visuales. Es lo que ha informado el rector de la Universidad, José Herman Muños Ñungo y los correspondientes decanos.
 
Las nuevas maestrías son las de Ciencias de la Cultura Física y del Deporte en la Facultad de Educación y la de Pedagogía y Mediaciones Tecnológicas en el Instituto de Educación a Distancia.
 
Es pertinente poner la mirada sobre  la oferta de formación en educación física y deportes que hace la Facultad de Educación  de la cual es su decano Andrés Felipe Velásquez Mosquera. Porque se trata de un  ámbito de formación profesional que el año inmediatamente anterior logró la Acreditación de Alta Calidad por un período de 4 años, mediante la Resolución 13756 del 2 de septiembre de 2015.
 
El Consejo Nacional de Acreditación, CNA destaca entre los aspectos positivos del pregrado en Educación Física y Deportes, “El alto índice de empleo de los egresados, según el último estudio realizado por la oficina de egresados. El 83 por ciento de los egresados se encontraba laborando en el área de formación”.
 
Se trata de un pregrado que de acuerdo con ranking pre-sapiens reciente, está clasificado en  triple AAA que se otorga a los la más alta calidad , en el presente año, entre los que se ofrecen en el país.
 
LA MAESTRÍA EN CULTURA FÍSICA Y DEPORTES.
 
La denominada Educación Física y deportes que hace parte del plan de estudios en la educación básica y media , va más allá de enseñar a lanzar un balón, saltar vallas  o lanzar una jabalina o un disco. Porque de fondo hay disciplinas  y ciencias cuyos fundamentos teóricos y prácticos debe tener un docente que se dedique a enseñarlas.
 
En la Facultad de Educación de la Universidad del Tolima, se ha creado un grupo de once docentes, entre ellos 6 con título de doctorado en la disciplina de la Educación Física, el deporte y la recreación, grupo que ahora ha logrado el diseño de una Maestría en Ciencias de la Cultura Física  y del Deporte, con registro calificado del Ministerio de Educación Nacional del pasado primero de junio.
 
En el documento maestro elaborado para lograr el registro calificado de esta maestría, se expresa la siguiente: “Diseñado para fortalecer, actualizar y profundizar las competencias didácticas, pedagógicas e investigativas que requieren los profesionales o licenciados en las áreas afines a las Ciencias de la Cultura Física del Deporte y en especial de los graduados del programa Licenciatura en Educación Física, Deportes y Recreación que ofrece la Universidad del Tolima”.
 
En cuanto al deporte, que será uno de los objetos de estudio de esta maestría, en el documento entregado al MEN se dice: “Actualmente el deporte es analizado y estudiado desde muchos ámbitos  como el escolar, el educativo, el competitivo, deporte para todos, deporte adaptado, etc”, de ahí que la maestría incluya en su programa curricular estos y otros aspectos, entre ellos los procesos de investigación científica sobre estos y otros temas y problemas.
 
Son cuatro los grupos de investigación que soportan a la nueva maestría, el grupo Edufísica , que coordina Eduardo Augusto López; el grupo “Formación en Movimiento” , que coordina Néstor William Aponte ; “Devenir Evaluativo” de Luz Stela García y “Espartacus”, que coordina Luis Felipe Contecha.
 
Se espera que el egresado de esta maestría, quede habilitado para desempeñarse como docente-investigador, en atención a que la modalidad del programa es  la investigación; como entrenador-investigador, preparador físico, asistente técnico, instructor de gimnasios y profesor investigador de primera infancia.
 
No hay la menor duda de que se trata de una maestría que cubre necesidades de formación de diferente índole, principalmente la que requieren docentes que actualmente enseñan la educación física sin tener un título académico específico para su desempeño en esta área.
 
En la región andina “y en general en todo el país se cuenta con nueve  maestrías”, dice el “documento maestro” elaborado, entre otros, por Néstor William Aponte , Nelson Enrique Barragán y Carlos Alberto Ramos. Se ofrecen maestrías de estas características en tres universidades de Bogotá , Manuela Beltrán, Santo Tomás, del Rosario y UDCA; en la Universidad Autónoma de Manizales; en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Tunja; en la  Universidad de Antioquia; en la de Pamplona y la Surcolombiana de Neiva.
 
LA FACULTAD DE EDUCACIÓN
 
Es pertinente decir que la Facultad de Educación de la Universidad del Tolima ha tenido y seguirá teniendo la gran responsabilidad de formar profesionalmente a los docentes  del Tolima y departamentos circunvecinos. Según lo informa el actual decano Andrés Felipe Velásquez, esta facultad contó en el año 2015 con una matrícula de 2 mil 299 estudiantes de los cuales mil 901 en pregrado y 398 en posgrados.
 
Siendo que ya se tiene el programa de Licenciatura en Educación Física con acreditación de alta calidad, se tiene el reto inmediato de lograr esta distinción en los programas de Licenciatura de Ciencias Naturales, Matemáticas e Inglés. Porque  en la ley del plan nacional de desarrollo se establece que las Licenciaturas en Educación deben obtener, obligatoriamente,  la acreditación de alta calidad, hacia mediados del año 2017, como requisito para seguir ofreciendo tales programas a nuevos estudiantes.
 
En cuanto amovilidad académica, en el año 2015 se logró el intercambio o movilidad nacional de 297 estudiantes y la internacional en otros 54; se ha mantenido al edición de dos revistas, Seres y Saberes   y Perspectivas Educativas; están vigentes los convenios con 23 instituciones educativas de Ibagué, 8 convenios con universidades nacionales y 28 con internacionales, actividades que se realizan para cumplir con requisitos de acreditación de la calidad de los programas académicos que se ofrecen.
La alimentación escolar, este año  ha sido noticia nacional por varios motivos. Uno es el de los escándalos originados por mal manejo de los recursos con este destino, es decir, actos de corrupción en varios departamentos. Afortunadamente no es el caso del Tolima ni de Ibagué.
 
Pero la otra noticia, que ha tenido poca prensa, es el de la drástica disminución de los recursos destinados por la nación para las inversiones en refrigerios o alimentación escolar.
 
He puesto mis ojos en el boletín de prensa del miércoles 15 anterior en la que  la Alcaldía de Ibagué anuncia para el 11 de julio la iniciación de la oferta de alimentación escolar para 23.100 estudiantes. Lo paradójico y grave es que habrá alimentación escolar sólo a partir del segundo semestre del año escolar. Sobre eso se ha dicho muy poco.
 
Que la Alimentación Escolar sólo se ofrezca a partir del segundo semestre del año escolar tiene varias consecuencias sobre la cobertura y la permanencia de los estudiantes en las aulas. 
 
Hay escuelas rurales donde los niños no se matriculan si no hay alimentación escolar. Eso ocurre igualmente en la zona urbana. Porque la alimentación escolar se ha
convertido en una estrategia de atracción de estudiantes para la matrícula. Habrá muchos padres que envían a sus hijos a la escuela, por lo menos para garantizar algo de alimentación que ellos no pueden ofrecerle a sus hijos en sus hogares.
 
Aquí es pertinente hacer una pausa para decir que Ibagué es uno de los doce municipios del Tolima con la más baja cobertura escolar.
 
¿Qué ha pasado con la financiación de la Alimentación Escolar en Ibagué, en el presente año?.
 
Inicialmente, el Ministerio de Educación asignó, en febrero, 844.665.645 pesos seg
pesos a ración para el año 2016  segl cuatrienio. AQued  se convierte, para Ibaguestudiantes en las aulas.
la permanencia de loún el documento de Planeación Nacional, cifra que es distinta según la Secretaria de Educación de Ibagué, Flor Alva Vargas,  pues serían apenas 69 millones 992 mil pesos. El año inmediatamente anterior tal transferencia fue de 5.584 millones de pesos, lo cual implica que el aporte de la  nación  para este servicio   en Ibagué,  es de 5.500 millones  de pesos menos, este año 2016.
 
El gasto en alimentación escolar  en el año 2015 en Ibagué fue de 7.251 millones de pesos, porque se le suman 1.670 millones de pesos que aportó el municipio de recursos propios .
 
El año pasado, gracias a tener mayores recursos financieros para alimentación escolar, tal servicio se ofreció a 41.084 estudiantes. Este año se anuncia alimentación escolar sólo para 23.100 estudiantes, es decir, 17.984 estudiantes menos.
 
Este año 2016, el costo de la ración  aumentó a 1.833 pesos  en promedio por ración de complemento alimentario y de $3.695 de almuerzos de los cuales el 70% corresponde al aporte realizado por el municipio.
 
Son cifras que ponen una alarma de semáforo en rojo. No hay la menor duda.
 
 
 
El maestro Cesar Augusto Zambrano, director de la orquesta sinfónica de la Universidad del Tolima, con el apoyo de directivos de la misma, desarrolla la idea de que la música puede contribuir al mejoramiento de las tensiones que, propias de la  crisis, se han agudizado durante ya un semestre en esta universidad pública, debido al déficit de caja que tiene a esta institución, funcionando a media marcha y en un clima institucional poco favorable.
 
“Todo el departamento del Tolima, debería decir, ¡somos universidad!”, es la frase que con énfasis pronuncia el maestro Zambrano,  al referirse a los conciertos que con el nombre de “Cantamos de viva voz ¡Somos Universidad!,  ya se  han realizado tres , uno en el auditorio de la música de la institución, otro en el Teatro Tolima y el último en la sala Alberto Castilla del Conservatorio. El próximo será en Bogotá y se espera que en el auditorio esté presente la Ministra de Educación Gina Parody al lado de personajes tolimenses radicados en la capital y una nutrida participación de la colonia tolimense que allí es abundante.
 
Tácita o expresamente está la idea o hipótesis de que la música puede producir como efectos, calmar la tensión propia de las crisis y las palabras de tantos discursos de oposición o respaldo que se han pronunciado por parte de docentes, trabajadores y estudiantes en el curso del año; puede cambiar las emociones y actitudes negativas, o entusiasmar a los tolimenses y sus gobernantes hacia el apoyo que requiere la universidad.
 
“La música se ha utilizado tanto para producir  agresividad como la tranquilidad”, lo dice Brahyan Steven Lòpez. Y se espera, entonces, que la combinación de música instrumental alegre  o la de los clásicos, con los arreglos que le ha hecho el Maestro Zambrano, sea útil en los apoyos y procesos de cambio que requiere la Universidad, para seguir adelante. “El propósito es sensibilizar ,ver con alegría que vamos a seguir adelante. Necesitamos crear espacios para tener diálogo humano. Que miremos la universidad como algo grato”, agrega el maestro Zambrano.
 
El SONIDO DE INSTRUMENTOS MUSICALES Y MENOS DISCURSOS .
 
 
“Me llevarás en ti; “Que más quieres de mí”, en las voces de los solistas Angie Natalia Franco y Juan Sebastián Oviedo, con el acompañamiento del Coro   y la orquesta sinfónica  integradas por estudiantes de diferentes facultades. O la cantata “Camino de la Patria”, con la letra del poema de Carlos Castro Saavedra, declamado por Carlos Alfonso Quimbayo, se espera que, además de arrancar aplausos nutridos, también ayude a reflexionar sobre la situación actual de la Universidad y el apoyo que requiere de los egresados y de los tolimenses en general.
 
Desde el comienzo del año, integrantes de diferentes estamentos de la Universidad han realizado “asambleas permanentes” para discutir sobre los hechos de la actual crisis de nuestra universidad y también para elaborar propuestas convertidas en documentos que han circulado por diferentes medios. Ahora, la idea es la incorporar la música. Escuchar violines, violas, violonchelos, contrabajos, el piano, las flautas , las trompetas, los clarinetes y otros instrumentos, en manos las manos de los 40 integrantes de la orquesta.
 
“Por ser la música el lenguaje que mejor comunica los valores espirituales de los tolimenses, el concierto busca provocar, en adelante, la manifestación de los más nobles sentimientos y pensamientos de apoyo a la institución”.
 
 Muy emocionante, por ejemplo, escuchar la composición musical de Zambrano, bajo la inspiración del poema de Carlos Castro Saavedra. Porque es apropiado ahora cuando se invoca la necesidad de lograr la paz en Colombia. Y en la Universidad es pertinente hacer una pausa para llegar a la paz y negociar la convivencia tan necesaria para que siga funcionando.  Es la cantata número 7 , interpretada por la orquesta y el coro en el que se escuchó de fondo,  el poema del poeta de la paz: “Cuando reyes y siervos juntos al fuego, fuego sean de amor y de esperanza…Cuando la paz recobre su paloma y acudan los vecinos a mirarla”.  
 
LA OBRA DE ZAMBRANO EN LA UT.
 
El maestro Zambrano llegó a la Universidad del Tolima en el año 1.975, hace 41 años. Desde entonces ha hecho aportes significativos al desarrollo humanístico de docentes, directivos, personal administrativo y estudiantes de la Universidad. Su labor está adscrita al Centro Cultural  y de él depende la Orquesta Sinfónica, integrada por 40 músicos; el Coro  del que hacen parte 30 estudiantes , el Coro infantil y cuanta actividad de expresión musical se realiza en el Auditorio de la Música que ahora tiene  la Universidad en el bloque 33.
 
Como anécdota trae al recuerdo que el piano de que dispone el auditorio, fue comprado con aportes  del gobierno departamental en el primer período de Oscar Barreto, el actual gobernador. Su costo fue de cerca de unos 70  millones de pesos y su valor fue compartido por igual, entre la universidad y la gobernación.
 
El maestro Zambrano vive para la música desde cuando cursó los primeros años de bachillerato musical en el Conservatorio del Tolima; se trasladó a Bogotá para continuar sus estudios de música y allí fue integrante de la Orquesta Sinfónica de Colombia y de la Filarmónica de Bogotá, como intérprete del violonchelo, su instrumento preferido.
 
En la Universidad del Distrito, dirigió los coros, hasta cuando se vinculó a la Universidad del Tolima, en remplazo del maestro José Ignacio Camacho Toscano.  En el año 2016, tiene 67 años de edad y su esposa Amparo Aguiar interpreta el violín. Porque se trata de una familia de músicos y melómanos a los que se suman sus dos hijos.
 
Zambrano es el autor de la música del himno de la universidad; de 24 cantatas y  de por lo menos 60 arreglos musicales. 
En el debate de control  político que realizó el concejo municipal de Ibagué ayer jueves sobre la suerte del programa Universidad Humana del gobierno de Luis H, sirvió para que los concejales se plantearan múltiples interrogantes.
 
¿Qué va a pasar con Universidad Humana en el gobierno del actual alcalde  Guillermo Alfonso Jaramillo? ¿Por qué tan alta deserción en los estudiantes que han sido beneficiarios de este subsidio de matricula? Fueron los interrogantes centrales que sirvieron de guía al debate en el concejo.
 
Se debe comenzar por decir, que muchos ciudadanos han llegado a creer que el programa Universidad Humana era en la realidad una institución universitaria nueva que surgía en Ibagué. Lo cual no es cierto. Simplemente se trata de un subsidio a la demanda de educación superior en la que la Alcaldía se encarga de pagar los costos de matrícula de los estudiantes beneficiarios.
 
El nuevo Alcalde Jaramillo, desde luego, no siente mucho entusiasmo al cargar con ese nombre del programa, porque tal nombre identifica parcialmente al gobierno municipal anterior del cual es su crítico fuerte. Desde luego que se garantiza el subsidio de matrícula para los 452 estudiantes que sobreviven después de  una deserción que se calcula en el 60 por ciento, bastante alta, no hay la menor duda. Son 893 los estudiantes que han abandonado las aulas de las instituciones de educación superior  donde se matricularon.
 
El concejal Pedro Mora afirmó enfáticamente: “El programa Universidad Humana desaparece porque no fue incluido expresamente en el nuevo Plan de Desarrollo Municipal”. Lo que sí ha quedado es la opción de crear una universidad ibaguereña, que seguramente recogería a los estudiantes de este programa.
 
Surgió en el debate, la información de que los estudiantes de Universidad Humana son objeto de discriminación en las instituciones universitarias; que puede haber detrimento patrimonial si no se cumple con el objetivo de graduar a los estudiantes beneficiarios; que la Secretaría de Educación Municipal no ha hecho el seguimiento y apoyo para el desarrollo exitoso de este programa.
 
En fin, quedamos a la expectativa sobre el futuro de Universidad Humana, uno de los programas que identificó al gobierno de Luis H. Rodríguez. 
En cuanto a eficiencia interna del sistema escolar en el Tolima, la reprobación o “pérdida del año escolar” sigue siendo lo más crítico, sin embargo la deserción escolar está  vigente y afecta la cobertura escolar.
 
En el año  2014, la cifra de deserción intraanual, es decir, la del abandono de las aulas por parte de los estudiantes en el curso del año escolar, llegó a la cifra de 12 mil 611 en los 47 municipios del Tolima, de ellos 4 mil 161 en Ibagué. La capital  aporta  la tercera parte del total de desertores, a pesar de que su tasa de deserción no es la más alta entre los 47 municipios del Tolima (3.57 por ciento).
 
¿Por qué los estudiantes que se matriculan, abandonan las aulas? Son abundantes los estudios que se han realizado sobre este tema y problema. El Ministerio de Educación Nacional tiene en marcha un Plan Nacional de Deserción y realiza una encuesta permanente para indagar sobre los  razones de la deserción.
 
En el año 2010, este  Ministerio   , a través de la Universidad Nacional realizó una gran encuesta nacional para “Identificar y realizar un análisis de los factores asociados a la permanencia y deserción escolar en las instituciones educativas oficiales del país”. Ha sido el estudio de mayor cobertura nacional sobre el tema de la deserción en cuanto se aplicaron encuestas a 46 mil 530 estudiantes, 21 mil 840 docentes, 2 mil 916 directivos y 84  secretarios de educación de 139 municipios.

 
POCO INTERÉS POR LA EDUCACIÓN, NO GUSTA COMO LOS DOCENTES ENSEÑAN.

 
La encuesta a la que hago referencia, incluyó  34 razones por las cuales desertan los estudiantes, para seleccionar entre ellas las respuestas de los encuestados. El cambio de domicilio está en el primer lugar, pero, seguido de tres razones que tienen que ver con las características  de la oferta educativa que se hace en Colombia: Los hogares no motivan a sus niños y adolescentes a estudiar; los hogares le dan poca importancia a la educación; hay poco gusto por la educación.
 
En el Tolima, las 5 primeras causas de la deserción, según la encuesta, son en su orden: 1. La poca motivación de los hogares a sus niños para estudiar. 2. Los cambios de domicilio. 3. El poco gusto por el estudio. 4. El trabajo infantil  y 5. La poca importancia que los hogares dan a la educación.
 
En síntesis, hay poco interés por la educación porque no hay pertinencia educativa y curricular, padres y estudiantes ven poco útil e interesante lo que se enseña; hay insatisfacción por las formas   como los docentes enseñan.  Factores sobre los cuales habría que intervenir, a través de la formación inicial y permanente de los docentes, en primer lugar. En los casos de alta deserción, el 23 por ciento de  los estudiantes contestaron que abandonaban los establecimientos educativos por “la forma como enseñaban los profesores que era aburrida”, manifestación de que hay déficit de formación pedagógica, didáctica y curricular en los docentes.
 
¿Alguna vez se ha retirado del colegio?, se le preguntó a los estudiantes. En  Ibagué, el 22 por ciento dio  como razón el haber perdido al menos un curso.

 
DATOS CUANTITATIVOS SOBRE LA DESERCIÓN ESCOLAR

 
Sobre una matrícula de 286 mil 764 estudiantes,  12 mil 611 abandonaron las aulas en el curso del año escolar del 2014, en los 47 municipios del Tolima. Eso equivale a una tasa de deserción del 4.4 por ciento, tasa que ha venido disminuyendo a través de los años. En Ibagué, esa tasa de deserción es de 3.57 por ciento y el los 46 municipios no certificados del 4.95 por ciento.  Por niveles educativos, en todo el Tolima, la mayor tasa de deserción ocurre en el nivel de secundaria, del 4.9 por ciento, seguida del nivel de educación primaria con un 4.39 por ciento.
 
¿Cuáles son los municipios con mayor y menor deserción escolar?  Roncesvalles es el municipio con mayor deserción en el nivel de educación preescolar (11.11 por ciento); también lo es el nivel de educación primaria con 8.7 por ciento de deserción; en educación Media  con una deserción, del 14.46 por ciento, la más alta. El municipio de Villarrica tiene las tasas de deserción más alta entre los 47 municipios del Tolima, en el nivel de secundaria, con un 10.54 por ciento.
 
En contraste, los municipios con las tasas de deserción más bajas son Coello, Murillo y Suarez, donde no ocurre este fenómeno en el nivel de preescolar (deserción cero); en San Luis la deserción en primaria es tan solo del 1.41 por ciento; en Piedras, en secundaria es apenas del 1.88 por ciento y Honda tiene la tasa de deserción más baja en educación media, con un 1.32 por ciento.

 
ESTRATEGIAS PARA DISMINUIR LA DESERCIÓN.

 
Como resultado de estudios y experiencias en el país y en otros países de Latinoamérica, las experiencias exitosas para intervenir sobre la deserción se pueden resumir así: Aumentar la cobertura de preescolar; aplicar la promoción automática para reducir el fenómeno de extraedad, simultáneamente; focalizar la oferta de subsidios entre ellos, becas y alimentación escolar; mejorar la infraestructura escolar; lograr que los padres de familia valoren la educación.
 
En Colombia, en los últimos años se han implementado estrategias para mejorar el acceso y la permanencia escolar, mediante la implementación de la gratuidad educativa; estímulos para las instituciones educativas con menores tasas de deserción; apoyos financieros para alimentación  escolar, transporte y costos de uniformes y útiles escolares; aplicación de Modelos Pedagógicos flexibles en la zona rural; subsidios de “Familias en Acción”; desarrollo del programa “Ni uno menos”, entre otros.
 
Si se calcula que en el Tolima, 83 mil 720 (2014)  jóvenes entre 17 y 21 están por fuera de las aulas de  las Instituciones Educativas de Educación Superior , lo razonable es que la Universidad del Tolima, que es la de mayor cobertura de este nivel educativo, sea la que responda, prioritariamente ,  a este déficit de cobertura. De ahí que, a la par del análisis de la situación financiera que agobia a la UT, se debe mirar hacia   la evolución de su  población estudiantil matriculada.
 
Ocurre que el total de estudiantes matriculados en la Universidad del Tolima está disminuyendo año a año, desde el 2013 cuando llegó a la cumbre de 44 mil 494 estudiantes matriculados  en los programas de pregrado, en el semestre A. De este total ,36 mil 642 en la modalidad a distancia (82.3%) y 7 mil  852 en la modalidad presencial.
 
Del análisis de la evolución de la matrícula en pregrados, en los semestres A, para que sean comparables, se llega a una matrícula en el presente año  2016,  de 18 mil 547 matriculados, de los cuales 10 mil 300  en la modalidad a distancia  (el 55.5%) y 8 mil 247 en la modalidad presencial (el 44.5%).
 
Es importante poner  la mirada sobre la evolución de la matrícula en la UT y su relación con sus efectos sobre  los  ingresos propios. La matrícula de la modalidad a distancia que ofrece la UT en 22 departamentos de Colombia, ha caído año a año y esto afecta significativamente los ingresos propios de la Universidad, máxime si se tienen en cuenta que sus estudiantes pagan el salario mínimo, frente a los de la modalidad presencial cuya matrícula tiene un costo que depende de los ingresos que acredite su familia, en las declaraciones de renta.
 
Si la matrícula de la UT era de 12 mil 685 en el semestre A del 2015 y pasó a ser de 10 mil 300 en el primer semestre del 2016, los 2 mil 385 estudiantes menos en la modalidad a distancia, implican una disminución en los ingresos, de  mil 644 millones de pesos  por semestre, aproximadamente. Si esto se repite año a año, los efectos pueden ser graves en cuanto a  la sostenibilidad financiera de la Universidad. No ocurre lo mismo en la modalidad presencial, donde la disminución de la matrícula es menos grave. Los estudiantes de la modalidad presencial eran 8 mil 542 en el 2015 y pasaron a ser 8 mil 247 en el 2016.
 
ALGUNAS RAZONES DE LA DISMINUCIÓN DE LA MATRÍCULA EN EL IDEAD.
 
 En el IDEAD de la UT, que opera con estudiantes de la modalidad a distancia, la disminución de la matricula tiene varias razones. Una de ellas es que se suspendió la mayor parte de la oferta de esta modalidad a través de instituciones de Educación Superior ubicadas en diferentes lugares del país. Esas ofertas las cubre, ahora, UNIMINUTO, principalmente. Se establecieron requisitos nuevos para el ingreso de estudiantes, similares a los de la modalidad presencial, exigiendo un puntaje mínimo en las pruebas SABER 11 y máximo dos grupos por cada programa. Entonces, la disminución  de la cobertura de la modalidad a distancia, emana de una decisión de las directivas de la universidad. No se tuvo en cuenta los efectos que tal decisión tendría sobre los ingresos financieros en el presupuesto.
 
Se obró bajo la idea de que, para lograr la acreditación de alta calidad de los programas académicos y la acreditación institucional de la Universidad, se debía disminuir la cobertura. Lo cual no es tan cierto porque se da el caso de universidades con acreditación de alta calidad que ha crecido en su cobertura, año a año. También es evidente que la Universidad del Tolima funcionó en otros años con alta cobertura sin que se llegara a situaciones críticas como las que se afrontan en la actualidad.
 
EL INFORME DEL MINISTERIO DE EDUCACIÓN NACIONAL.
 
En el curso de la semana anterior, se conoció el informe de 70 páginas de los 6 funcionarios de la Subdirección de Inspección y Vigilancia del Ministerio de Educación que visitaron la Universidad durante los días 25 a 27 de febrero pasado, cuando la institución tuvo cerradas sus puertas.
 
La citada comisión centra su “inspección” en aspectos relacionados con la situación financiara de la Universidad. Con relación a la disminución de la matrícula que nos ocupa en este escrito, la comisión dice: “Se pudo verificar que la población estudiantil ha disminuido, pasando en el 2012 semestre A de 36 mil 523  al 2015 semestre A,  a 21 mil 995 estudiantes, por lo tanto se hace necesario realizar un estudio sobre la necesidad real de docentes y administrativos versus la población estudiantil. Así mismo debe hacerse un análisis de causas toda vez que dicha reducción ha impactado significativamente en los ingresos por concepto de matrícula debiendo analizarse además la forma como estos serán compensados”.
 
Sobre cobertura de la Universidad del Tolima también es pertinente decir que entre las múltiples propuestas hechas para solucionar la crisis financiera de la Universidad se han propuesto como fuentes de financiación adicionales, el incremento de la oferta de posgrados. La matrícula en los posgrados, también ha decrecido. En el semestre A del año 2013 eran 2 mil 114 estudiantes de posgrados, cifra que pasó  ser de 635 en el semestre B del 2015, siendo que se trata de una de las fuentes de ingresos de recursos propios de alta demanda.  Igualmente se ha propuesto el incremento en la oferta de diplomados y la venta de servicios, a través de convenios que pueden realizar cada una de las facultades de la universidad.
Hay una noticia positiva sobre la Universidad del Tolima, en medio de su situación financiera crítica. El  Ministerio de Educación Nacional hizo ajustes a la clasificación que hizo de las 187 Instituciones de Educación Superior que funcionan en el país, según el MIDE, es decir , el Modelo de Indicadores de desempeño de la Educación Superior en Colombia.

 
Esa clasificación se divulgó en el mes de julio del año pasado 2015 y la Universidad del Tolima ocupó  el puesto 171 entre las instituciones de educación superior , lo cual causó sorpresa en el Tolima.  Ahora, de acuerdo con los ajustes que se le han hecho a esa clasificación, la Universidad del Tolima  ocupa el puesto 95 en la categoría de pregrados, una de las cuatro que se tienen en cuenta. Esto significa que subió 76 puestos en este ranking de MIDE. Pero entre las instituciones de educación superior que tienen su sede central en Ibagué, el puesto 15 lo ocupa la Universidad de Ibagué y el puesto 72 el Conservatorio, en esta categoría de pregrados.
 

¿En qué se destaca la Universidad del Tolima? Obtiene el  puesto 20  en investigación, según el número de docentes con doctorado, docentes con posgrado, investigadores clasificados por Colciencias y artículos científicos publicados por docentes de la Universidad.

 

En docencia, la Universidad del Tolima ocupa el puesto 55 entre las instituciones educativas del país, el puesto 104 en la dimensión de presencia y atracción; el puesto 111 en cuanto a internacionalización; el puesto 132 en graduados y el puesto 160 en desempeño según los resultados de las pruebas SABER PRO  que presenta los egresados como requisito para graduarse como profesionales.

 
Esto último es un dato malo. Porque de una u otra manera es uno de los indicadores de la calidad educativa en la Universidad del Tolima.
 


Quedamos, entonces, a la expectativa de los resultados del índice MIDE del presente año, que no ha sido divulgado hasta ahora. ¿Será que la Universidad del Tolima mejora su ubicación en este ranking de las universidad del país?¿Será que la Universidad del Tolima mejora su ubicación en este ranking de las universidad del país?
Tenemos Plan Departamental de Desarrollo aprobado por la Asamblea Departamental. Se trata de un instrumento de planificación que de una u otra manera crea  para el gobierno departamental compromisos ante los tolimenses. Se aproximan a lo que las autoridades departamentales piensan ejecutar en el cuatrienio 2016-2019.
 


De la lectura del plan, en cuanto tiene que ver con educación , se han formulado metas ambiciosas. En la actual crisis financiera que vive el gobierno y el país, resulta difícil cumplir todas las metas planteadas. Pero, muestran una buena intención.

 
Así, por ejemplo, encuentro como algo positivo que se haga énfasis en la oferta de educación para la primera infancia, para los niños que tienen derecho a educación preescolar.

 
Porque la oferta educativa de preescolar es bastante precaria, de baja cobertura por varios motivos. Uno de ellos es que la nación sólo financia en forma estable, la atención educativa para uno de los grados de preescolar, el grado de transición destinado a niños de 5 años de edad.  Sin financiación estable y fija queda la educación preescolar de los grados de prejardín para infantes de 3 años de edad y el grado de jardín para infantes de 4 años de edad. La financiación estatal se da para estos dos grados de preescolar, sólo en caso de que la economía nacional supere el 4 por ciento de crecimiento en el  Producto Interno Bruto y eso ya no ha ocurrido en los años inmediatamente anteriores y se prevé que para los siguientes , tampoco.
 

La educación preescolar ha sido desatendida. En el 2015 la matrícula de prejardín y jardín en los 46 municipios no certificados sólo llegó a la cifra de 1.304 estudiantes. La del grado de transición para infantes de 5 años, llegó a la cifra de 13.118 matriculados y, en consecuencia se calcula en 4.022 los infantes que quedaron por fuera de las aulas.

 
Por eso es bueno que en el Plan Departamental de Desarrollo, la educación preescolar sea una prioridad. Bienvenidas las metas de alcanzar la cobertura bruta de preescolar del 33 por ciento ; la construcción o remodelación de 6 megajardines y el suministro de alimentación escolar a 30.000 niños de preescolar.
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