Miércoles, 18 Enero 2017

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Ricardo Ferro

Ricardo Ferro

Abogado, especialista en Derecho Público, que cuenta con dos maestrías, una en Urbanismo y Ordenamiento Territorial y otra en Ciencia Política.
A un excongresista con poca recordación en el Salón Elíptico por sus debates o proyectos de Ley pero sí por su abultada pensión, le acaban de nombrar su señora en una apetecida gerencia. ¿Le estarán premiando sus descalificaciones a críticos y opositores? ¿O acaso lo estarán bonificando por sus silencios falderos de varios años?

Joven ingeniero, militante del liberalismo, que atacó por radio y teclas a quienes como yo nos atrevimos a pensar diferente, accede a las mieles de la burocracia. Aunque pareciera que su nombramiento tuviera un maquiavélico doble sentido: por un lado te premio…por el otro te coloco en la dependencia mas olvidada en mi gobierno.

Y que decir de otro ingeniero, exgerente seccional de una EPS, exsecretario de un alcalde Liberal al que dejó en el ojo del huracán, mientras él pudo vivir 10 años sin depender de un sueldo. El personaje se subió al bus de los francotiradores poco antes de la elección y recibió colombina contractual de 25 millones.

El ‘inocente’ remesón incluye además a un enigmático exuniformado que ingresará al gabinete. Al hacer un par de llamadas a Bucaramanga para preguntar cuál fue su huella, me remitieron a notables familias que presuntamente fueron víctimas de escuchas ilegales.

Sobre la nueva adquisición de esta administración, no estaría de más oír directamente de la querida Familia Galvis, admirados hombres de medios, accionistas incluso de EL NUEVO DÍA, cuál fue la calificación ciudadana a este servidor público tras su paso por la Ciudad Bonita.

Lo anterior, considerando que el diario Vanguardia escribió en su momento: “Luego, el actual director del DAS del Valle del Cauca cuando dirigió esta misma entidad de seguridad en Santander protagonizó un escándalo por la presunta interceptación ilegal de llamadas telefónicas a esta casa editorial por lo que fue trasladado al DAS del Quindío”.

Lo que también me informan reporteros de Ibagué, es que un concejal, por allá a principios de siglo, llegaba a las sesiones con aparente rictus paranoide, primero miraba hacia La Dulima, después al Palacio de Justicia, después daba cuatro pasos rumbo al puesto de guardia, desenfundaba un arma, descargaba los proyectiles, los daba a guardar con la chapuza y posteriormente subía a su curul.

A propósito de paranoia, ¿Será que los escándalos derivados de sobrecostos de alumbrados navideños y pesebres, contratos a dedo con lazos familiares, firmas de muertos en escrituras, funcionarios mal posesionados, masacres laborales con echadas de mujeres embarazadas y los vientos de revocatoria que comenzaron a soplar con las Cabañuelas, dispararon los delirios de persecución?

De no ser así, entonces sería bueno aclarar que descalificar opositores con asesores y opinadores ‘prepago’ y/o ‘pospago’, atacar en redes sociales con ‘niños rata’ y falsos perfiles, nombrar en cargos claves a ‘sabuesos’ en la interceptación y, posesionar a carnales y aduladores para asegurar semáforo en verde en temas neurálgicos, no son una ‘Combinación de todas las formas de lucha’ sino una ‘mera coincidencia’.

Solo falta que se pida interceptar los teléfonos de gobernantes, periodistas y abogados que resulten ‘incómodos’…

Sin embargo son más y más los que comienzan a ver la piel de oveja que se cae y desnuda al lobo y a expresarse y a denunciar de una manera valiente. Invitación a todos a estar vigilantes y unidos para defender los supremos intereses de nuestra querida Capital. ¡Y el que tenga miedo, que adopte un perro!




 


Cuenta la historia que en el despacho del Kremlin, el recién posesionado primer secretario del partido comunista encontró tres cartas sobre el escritorio con una nota de instrucciones que le había dejado su antecesor. La arrogancia hizo que las mismas fueran guardadas en el fondo del último cajón.

Sin embargo, ante el desespero por encontrar respuestas a los problemas, una a una fueron leídas por el destinatario y puestas en práctica.

La primera carta indicaba que ante una difícil crisis, el gobernante debía optar por echarle toda la culpa a su antecesor. Haciendo caso a la misiva, fue extremadamente fácil aplacar los caldeados ánimos de los ciudadanos.

Meses mas tarde, el todopoderoso volvió a flaquear ante su pueblo y tuvo que abrir el segundo sobre. Su instrucción era igual de sencilla. Simplemente había que culpar de todo a los opositores, que en su caso, estaban en el extranjero.

Mas adelante, se presentó una nueva crisis que obligó a abrir el tercer y último sobre y vaya sorpresa para el mandatario cuando se encontró con una lapidaria instrucción que decía: “Es hora de sentarse a escribir tres cartas para tu sucesor”.

No imagino a Luis H. escribiéndole cartas a Jaramillo, y menos a este último leyéndolas. Pero con o sin estas, es innegable la similitud entre la historia rusa y lo ocurrido en Ibagué hasta ahora, es decir, un gobierno que permanentemente dirige los reflectores de la opinión pública hacia el antecesor y casa peleas con todo el mundo, para luego victimizarse tildándolos de “gavilleros”.

Claro que hay crisis de crisis. Una cosa es tratar de desviar la atención frente a una reculada por una medida improvisada y otra muy distinta es pretender crear una cortina de humo para tapar un escándalo de corrupción.

Por lo mismo merece un capítulo aparte la gran indignación que se ha generado en Ibagué porque el Alcalde, el mismo que de candidato ‘barrió ratas’ y se comprometió a acabar con las “mafias” que se habían tomado a Ibagué, ahora está en medio en un escándalo de corrupción por un alumbrado navideño y unos pesebres, en el que precisamente aparecen como protagonistas la selección ‘a dedo’ y los sobrecostos.

Lo normal en estos casos sería acudir a los entes de control para que actúen prontamente, sin embargo llama la atención que ya en columnas de opinión y en emisoras radiales se comience a poner sobre la mesa la posibilidad de una revocatoria del mandato.

Sería un hecho sin precedentes en la historia de Colombia que se solicitara la revocatoria de un alcalde por corrupción, habría que preguntarle a los expertos en la materia si jurídicamente esto es viable. Pero en principio podría ocurrir, teniendo en cuenta que a la gente se le acabó la paciencia frente a este flagelo, y en el caso particular de Ibagué, la ciudadanía se siente ¡defraudada, timada, decepcionada!

Evidentemente en la pasada elección, los ibaguereños votamos abrumadoramente para acabar con la corrupción, y no para “reducirla a sus justas proporciones” o para que la corrupción simplemente cambiara de apellido.
Que fácil es fungir como defensor de los mandatarios de turno. En el top de las frases más usadas están “va muy poco tiempo”, “el anterior era peor”, “con tanto ataque no lo han dejado hacer nada”, “esos son inventos de los que perdieron porque están colinos o inconformes”. Y obvio, además de las respuestas evasivas está el famoso bullyng con el fin de acallar las críticas, por justificadas y propositivas que sean.
 
Pero alguien tiene que decir lo que está pasando. De lo contrario la historia condenará al atraso a territorios prósperos como el nuestro. Todo por cuenta de malos gobiernos y de políticos y líderes de opinión igual de malos que se fueron convirtiendo en escuderos dedicados al ‘tapen, tapen’.
 
Este en un momento crucial para Ibagué. Indudablemente la confianza se rompió después de la debacle de los juegos nacionales y por lo mismo la gente está pidiendo a gritos gobiernos transparentes que tengan cero tolerancia frente a la corrupción.
 
Aquí no se trata ni de tener mala memoria y permitir que haya impunidad para los responsables de ese deplorable escándalo nacional del que fue protagonista la ciudad en el pasado cuatrienio, ni tampoco se puede llegar al extremo, que por andar todo el tiempo ‘mirando por el retrovisor’, nos olvidemos del presente y pasemos de agache frente a nuevos episodios de corrupción que se puedan presentar.
 
Infortunadamente para la tierrita lo de los juegos nacionales no es un hecho aislado y por lo mismo, el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, en su reciente visita a la capital tolimense, tuvo que hacer referencia a otros elefantes blancos ampliamente conocidos.
 
¡Que bueno que la Fiscalía haya decidido poner el dedo en la llaga en temas neurálgicos como el acueducto complementario! No se puede permitir que Ibagué vaya a engrosar la lista de ciudades en las cuales los acueductos para lo único que sirven es para que funcionarios y contratistas se enriquezcan mientras la población sigue sin tener acceso al agua potable. O como dijera un veedor ciudadano “hay que acabar con la picardía de quienes se gastan millonadas de plata en acueductos, para que al final los contratos les den de comer a muchos, pero las obras no le den de beber a ninguno”.
 
Claro que por el bien de la ciudad ojalá no se le siga agregando trabajo a la Fiscalía, porque de que nos sirve cerrar dolorosos capítulos pasados, si después van a aparecer ‘perlas’ como alumbrados navideños de mil seiscientos millones de pesos  y  pesebres de más de trece millones cada uno, que terminan poniendo en duda el tan anunciado final de una era de corrupción.
 
Por lo pronto, habrá que prepararse para ver más seguido al Doctor Néstor Humberto por el Tolima. Su promesa de sacar del “baúl de la impunidad” ésta y otras investigaciones, llena de esperanza al pueblo del Tolima en el arranque de este 2017.

 
Finalmente termina este año 2016. Alegrías y tristezas de la gente acucharéis.

El colombiano promedio se siente traicionado por aquellos que, por estar cuidando sus puestos, terminaron cediendo a la ‘mermelada’ y clavaron al pueblo con más impuestos.

La mejor manera de que los ciudadanos se manifiesten frente a la corrupción no es en las encuestas o en las redes sociales, sino en la próxima elección.

Inmediatamente después de analizar el descalabro nacional, cómo obviar lo ocurrido en la parroquia, es decir en el plano local.  

Casi se caería en la tentación de comernos el cuento de la transparencia, si no fuera porque a punta de ‘contratitis’ a familiares y amigos quedaron en evidencia.

Especializados en la venta de humo. Ya pasaron doce meses sin poder contar logro alguno.

Ser libre para muchos funcionarios públicos se volvió un privilegio, habrá que revisar cómo se está educando en la casa y en el colegio.

Prejuicios frente a los medios pregonó en un principio la Administración, pero poco a poco la pauta se ha visto, aunque no con ello ha mejorado la comunicación.

Aires de grandeza se observan en disputas con el Gobernador, ojalá se solucionen los problemas por el bien del municipio y de la región.

Se dan buenos consejos, cuando empresarios, gremios y ciudadanía se ‘enchipan’. Hay que seguir actuando en equipo, son evidentes los buenos resultados cuando todos participan.

Cuánta complacencia sentimos por los triunfos del Deportes Tolima. En 2017 esperemos que con el nuevo entrenador podamos llegar a la cima.

Útiles de colegio ya están en la mira de los siempre golpeados padres de familia. Con ese reguero de impuestos y gastos, con el bolsillo acá nadie se reconcilia.

Amor y paz para todos los niños y niñas de mi querida Ibagué. A los papitos, mamitas, tíos, tías, abuelos y abuelas respeto, cariño, afecto y ojos y oídos bien abiertos siempre recordaré.

Según las tradiciones, el 31 de diciembre con uvas y maletas hay que estar. De parte de Valentina, Patricia y este ‘escribidor’, felices pascuas y nuestros mejores deseos para el año por comenzar.



 
Aquí a las cosas hay que llamarlas por su nombre, y en estos tres actos lo que se observa es lo contrario, es decir, algo opaco, algo turbio. 

Acto primero.

La alcaldía de Ibagué suscribió convenio ‘a dedo’ con la Corporación Festival Folclórico para el alumbrado navideño por cerca de mil 600 millones de pesos.

Acto segundo.

La alcaldía de Ibagué celebró convenio ‘a dedo’ con mamá del asesor jurídico del alcalde por 138 millones de pesos.
Acto tercero.

La alcaldía de Ibagué hizo el 96% de la contratación ‘a dedo’ según informe de la contraloría Municipal.

¿Como se llama la obra?

‘Ibagué transparente’ ¡por supuesto que no! Ni porque se tratara de un juego de antónimos de esos que utilizan los profesores para enseñar palabras opuestas a los niños en segundo de primaria.

Aquí a las cosas hay que llamarlas por su nombre, y en estos tres actos lo que se observa es lo contrario, es decir, algo opaco, algo turbio.

Cuando los ibaguereños nos quedamos estupefactos por el multimillonario convenio para el alumbrado navideño, no fue precisamente porque nos encandelillara el exceso de luces, sino mas bien por la forma descarada en que los recursos públicos terminaron pasando por una entidad que jamás había hecho alumbrados de este tipo, y que solo prestó su nombre, tal y como lo recogió en una nota el portal El Olfato “…Betty García, directora de la Corporación Festival Folclórico, admitió que esta organización suscribió el millonario convenio con la Alcaldía de Ibagué, pero todo el contrato lo ejecutará Moriah Company”. Claro que la frase campeona en todo el escándalo del alumbrado navideño provino del presidente del consejo directivo de la corporación, quien ante los cuestionamientos de un medio radial simplemente atinó a responder “Yo no soy profesor de ética” y agregó “no sabemos de alumbrado público, nos tocó buscar las personas expertas en ello”.

En conclusión, la Administración municipal en lugar de hacer una licitación para que se presentaran varios oferentes y lograr con ello un mejor precio, prefirió un convenio ‘a dedo’ con una entidad sin experiencia como la Corporación Festival Folclórico, para que esta a su vez contratara ‘a dedo’ a quien realmente ejecutaría el contrato. ¡Vergonzoso! El viernes solo se hablaba de ‘transparencia’ en Ibagué. Fue la palabra de moda en la rendición de cuentas de la alcaldía. Sin embargo, como dice el adagio popular “dime de que alardeas y te diré de que careces”.

Es muy doloroso que mientras la Contraloría General de la República incluye el desfalco en juegos nacionales como una de las mayores muestras de corrupción en el país, la administración municipal actual, la del ´corazón’, la de la ‘transparencia’, en lugar de dar señales de cambio, se vea involucrada en temas tan cuestionables como el de un alumbrado ‘a dedo’ que solo faltó que lo promocionaran como “el mejor alumbrado navideño de la historia”, o un convenio también ‘a dedo’ con la mamá de una de las personas mas cercanas al alcalde. No tengo nada en contra ni de la alcaldía, ni de la Corporación Festival Folclórico, ni del asesor jurídico o su señora madre, pero ¡por favor! si realmente queremos que en Ibagué las cosas mejoren, hay que cambiar la conciencia colectiva y no tener un doble rasero para justificar algunos actos.
En diciembre se acostumbra hacer balances sobre lo ocurrido a lo largo del año, pero qué tal si en lugar de eso, jugamos al sí y al no. Eso sí, me vuelvo a pedir el no, solo espero que no me hagan conejo como ocurrió el 2 de octubre con el plebiscito.

Comencemos con el Secretario de Hacienda, quien comenzó hablando duro a los concejales y a la prensa y terminó reconociendo en voz baja su falta de experiencia en el sector oficial. Una pregunta fácil: ¿Será que en 2017 los problemas de bajo recaudo se solucionarán clavando a la gente con mas impuestos?

A la Secretaría de Educación habría que preguntarle si comerá natilla al frente del cargo en propiedad, porque sería terrible para el sector que en 2017 sigan reinando las interinidades prolongadas como ocurrió en el presente año, donde al final no se sabía si la secretaria estaba encargada, encantada o encartada.

Por los lados de Tránsito, interrogantes hay muchos, pero para no volver sobre temas como los altos costos que tuvo el trasteo de este año y decretos ‘ensayo’ como el que se expidió hace unos días para ampliar el pico y placa a todo el día y en toda la ciudad, una inquietud que resumiría la presente vigencia sería si ese desorden que se observa a las afueras de las instalaciones es un reflejo de la forma en que cierra el año la Secretaría.

Con respecto al Ibal también habría que evitar revivir preguntas no contestadas relacionadas con la pérdida de recursos para el acueducto complementario, para hacer referencia a ese posible arboricidio que se viene llevando a cabo en el área de influencia de la obra de la bocatoma de Cay. Y surge una duda muy grande: ¿será que todos esos árboles que se han tumbado durante las últimas semanas no representan graves afectaciones medioambientales a mediano y largo plazos?

Al Secretario de Gobierno y después de un año completo escuchando noticias que evidencian una crisis en materia de seguridad en la ciudad, la duda es una sola: ¿en serio, el problema de seguridad en Ibagué es de percepción?

Por los lados de Infibagué, la pregunta para el Gerente es si en 2017 se convertirá en gerente liquidador.

Por último, al Alcalde habrá que preguntarle si después de todos los escándalos que ha protagonizado en su primer año de gobierno, incluyendo señalamientos por contratación a dedo, nombramientos en su equipo de personas posiblemente inhabilitadas, despido de mujeres embarazadas y hasta el sonado caso de la firma de la escritura, donde terminó denunciado ante la Fiscalía por el abogado Jaime Granados, no le parece que pasamos de ‘guatemala’ a ‘guatepeor’.

Claro que con estas preguntas más de uno reviraría con un vehemente ¡así cualquiera gana! Por el bien de la ciudad me gustaría que ojalá no tuvieran la razón.

Saque de Banda: Insisto e insistiré en la necesidad de avanzar en cámaras de seguridad en los parques, reforestación y motorrutas. Ibagué lo necesita urgente.


 
¿Qué tal los regalitos de navidad anticipados de la Administración municipal para los ibaguereños? En la misma semana en que se incrementó el predial para los inmuebles industriales y comerciales de más de 77 millones de pesos, se expidió el Decreto 1218 de 2016 que ampliará el pico y placa para los vehículos particulares durante todo el día y en toda la ciudad.

Con respecto al incremento en el predial ya expresé mis observaciones en una columna anterior (5.200 millones de razones para no subir impuestos). Ahora bien, en lo referente al pico y placa, considero que la administración debería ponerse en los zapatos de los ciudadanos, antes de tomar medidas que han venido siendo revaluadas en otras urbes.

Y es que así como la alcaldía pretende que los propietarios de vehículos no saquen durante todo un día su carro, en toda la ciudad, también debería tener en cuenta que con esa medida se está afectando a las familias que cuentan con un solo vehículo para transportarse.

Es evidente que una persona que con gran esfuerzo compra un automóvil para lo más elemental, es decir, para ir a trabajar y para llevar y traer sus hijos al colegio, cuando es limitada en la utilización de su vehículo, pues termina gastando un dinero adicional para cumplir con su agenda de ese día.

Pero con todo y lo retardataria que pueda ser la medida, que tal si para equiparar las cargas se disminuye el valor anual del impuesto de los vehículos en una quinta parte. Porque así las cosas, un día laboral sin carro, le puede representar al ciudadano más de 200 desplazamientos adicionales al año que tendrá que pagar. Y, si desde lo público se quiere propender por una justa distribución de cargas y beneficios, lo sensato sería que a menor utilización del automóvil por cuenta de una decisión de la administración, menor el gravamen.

Claro que tan cuestionable es la ampliación del pico y placa en toda la ciudad, todo el día, como el hecho de que el Decreto 1218 de 2016 excluye del cumplimiento de la restricción a los vehículos oficiales, por cuanto deberían ser los funcionarios públicos precisamente los primeros en dar ejemplo y aportarle a la movilidad de la ciudad.

Como le vendría de bien a Ibagué que los secretarios de despacho, los gerentes de las entidades descentralizadas y hasta el mismo alcalde tomaran el servicio público por lo menos una vez a la semana para que vivieran lo que vive cualquier ciudadano de a pie todos los días para poder llegar a su trabajo a tiempo.

Saque de Banda: Y mientras se le mete la mano al bolsillo a la ciudadanía, todos nos preguntamos cómo es posible, que de los 110 mil millones que había comprometido el Gobierno nacional para el acueducto complementario y para los escenarios deportivos en Ibagué, se vaya a terminar un año después con 0.0 pesos. ¿Le estarán cobrando a Jaramillo la mala ejecución (61%) o la estruendosa derrota en el plebiscito?


 
Se que la situación no podía ser más patética: un alcalde que le había apostado todo en su gobierno a hacer unos juegos deportivos nacionales que cada vez se embolataban más. Un asesor que había salido por la puerta de atrás de la Gobernación y fue reenganchado la Administración local precisamente para gerenciar las justas en mención. Un consorcio del cual hacía parte un señor conocido como ‘El chatarrero’, que generaba todas las dudas en cuanto a las posibilidades de cumplir con sus obligaciones contractuales. Todos los deportistas sin tener dónde entrenar. El tiempo jugando en contra. Unas elecciones locales en curso a punto de judicializarse y como si fuera poco, el Presidente de la República “le puso la cereza al pastel” cuando en un emotivo discurso en la capital tolimense dijo:

“Yo les digo aquí: No hay la menor posibilidad de que no se realicen los juegos aquí en Ibagué. Acabo de hablar con el Director de Coldeportes (Andrés Botero), todo va marchando, todo se va a hacer, y vamos a tener los mejores Juegos Nacionales de la historia aquí en Ibagué. De manera que no se preocupen por eso.”

Niño Dios, finalmente los Juegos casi superan en subsedes a las Farc en zonas de concentración y los escenarios que teníamos están destruidos, mientras los nuevos están sin terminar. Infortunadamente ya es tarde para pedirte “los mejores juegos nacionales de la historia”, de los que según Santos no habría la menor posibilidad de que no se harán en Ibagué. La ciudad fue timada y de los 140 mil millones de pesos que se destinaron para los Juegos ya vamos en un detrimento por encima de los 60 mil millones.

Quiero pedirte, Niño Dios, que la ciudadanía se preocupe mucho más por el destino de los recursos públicos. Que los gobernantes entiendan que los dineros oficiales no son de ellos sino del pueblo y que por lo mismo deben invertirse siempre buscando el beneficio general. No se puede defender la corrupción ni en presente, ni en pasado, ni en futuro.

Seguramente habrá gobernantes o personas cercanas a estos que se molesten con el control social, pero es necesario que historias como esta no se repitan en nuestra ciudad.

Querido Niño Dios, por último quisiera saber cuándo volveremos a tener dónde entrenar. Algunos deportistas están hacinados en bodegas, otros arriesgan su vida a diario en vías nacionales y los de natación ni se diga las maromas que deben hacer para no perder su condición física. Ah, pero eso sí, por favor no vayas a permitir que Ibagué vaya a terminar con unos escenarios “de tercera” o “barriales” como lo sentenció la nueva directora de Coldeportes cuando vino a nuestra ciudad.

Saque de Banda: Ojalá que mientras la Fiscalía cumple con su parte por el desfalco en Juegos, el Gobierno actual avance con cronogramas serios y exigibles para que no se siga revictimizando a los deportistas de Ibagué.

Es urgente que se puedan tener sitios adecuados para entrenar. Cada día que pasa es perjudicial para los niños y jóvenes que aspiran no solo a participar en los próximos juegos nacionales, sino también a ser medallistas olímpicos.



 
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