Miércoles, 18 Enero 2017

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La semana anterior el abogado Orlando Arciniegas Lagos,  detenido en una cárcel de Pereira, en el marco de una audiencia virtual preparatoria y aceptando los cargos, pidió perdón a los ibaguereños por el grave error cometido en su desempeño como asesor y hombre de confianza del entonces alcalde de Ibagué Luis Hernando Rodríguez, para liderar y manejar la contratación de los xx juegos nacionales.

Todos conocen la astucia y el cinismo de Arciniegas quien no desaprovechó la ocasión y a las pocas horas, ya estaba solicitando casa por cárcel, aduciendo problemas de salud. Por Dios que ni vergüenza tiene, afortunadamente ésta solicitud le fue negada.

Ojalá en la soledad de su encierro, este señor medite y cavile sobre  el terrible daño que causó a miles de niños, niñas y adolescentes, como principales usuarios de los frustrados escenarios deportivos. Independiente de los seis delitos a los que se allanó, subyacen situaciones penosas y delicadas, como la tragedia que ha significado para los deportistas  tener que acudir a espacios y lugares no diseñados ni apropiados para los entrenamientos, incluso con graves consecuencias para muchos, porque han sufrido accidentes. Los menores de escasos recursos, se quedaron literalmente sin donde practicar algún deporte.

Vale la pena traer a colación una columna que escribiera Arciniegas Lagos el 13 de junio de  2008 en el Diario Portafolio, titulada “A propósito de….” En la que menciona los beneficios de la ley 1098 del 2006, que contiene el código de Infancia y adolescencia, y en uno de sus apartes dice:” La concepción filosófica que trae la nueva ley recoge el criterio de tratados internacionales, en donde se busca acabar con el sustancialismo paternalista y correlacionista para darle la valorización de la forma jurídica, protegiendo a los menores en sus derechos y su dignidad de ciudadanos”.

En ese contexto y  pasados ocho años de su escrito Arciniegas Lagos vulneró  los derechos de los niños, niñas y adolescentes de la ciudad, al negarles el derecho a la recreación, a la participación en la vida cultural y en las artes, contenidos en el artículo 30 de dicha ley.

En dicho artículo se pregunta Arciniegas Lagos ¿cuál es la sociedad que se está formando? Y vean,  con el paso de los años resultó ser un corrupto más que se embolsilló y repartió buena parte de los dineros destinados a los diseños y a la construcción de los nuevos escenarios, donde los menores y la juventud tendrían sus espacios de prácticas deportivas, esas que los alejan del vicio, del delito y de muchas otras tentaciones que llevan al traste el promisorio futuro de un menor.

De igual manera reflexiona Arciniegas en su columna que en el país hay menores oprimidos, explotados, esclavizados, violentados e incluso exterminados. Si señor así es, y la práctica de un deporte es una  vía de escape a estas terribles situaciones.

La juventud ibaguereña perderá por lo menos otros dos años, antes de tener el goce y disfrute de unos escenarios que pusieron a soñar a muchos, porque allí se harían los mejores juegos nacionales de la historia en el país. Como se burlan los gobernantes, los contratistas y los asesores de la gente.  Así las cosas señor Arciniegas Lagos, los ibaguereños lo podrán perdonar, pero el daño será irremediable.
 
Punto Final.- Caos vehicular en ciudad, el pico y placa todo el día era necesario desde el 15 de diciembre.
En los últimos meses Ibagué  ha vivido episodios relacionados con el desapego y desamor que exhiben muchas de las personas que en ella viven, a pesar de disfrutar  de sus oportunidades, de la calidez y  la amabilidad de sus  gentes,  demuestran  que no tienen cultura ciudadana, al exhibir   falta de educación,   poco amor y  escaso  espíritu ciudadano para contribuir a la sana convivencia, a la armonía de paisaje y al disfrute del mobiliario urbano de la ciudad.

Y es que abordar la cultura ciudadana, para muchos puede parecer superficial y de poco interés,  pero no, hay que asumirla  como  de hondo calado. Basta mirar como las ciudades más bellas, amables y turísticas  en el mundo entero, la transforman en la gran oportunidad para posicionar su marca de ciudad.

La disciplina de cultura ciudadana se adquiere en los siguientes órdenes: hogar, colegio, entorno de trabajo y actividades cotidianas. Como quien dice, desde muy niñitos este valor va tomando espacio en nuestra formación como individuos y que a lo largo de la existencia se hace visible con las  actuaciones ciudadanas.

Sin embargo, el arraigo de la cultura ciudadana en particular  para los desadaptados,  necesita  pedagogía a través de programas y proyectos que diseñen los gobernantes. En el caso puntual de Ibagué, muchas campañas se han conocido para ayudar a cimentar la cultura ciudadana, sin que a la fecha se tengan  resultados satisfactorios,   por el contrario, a diario se registran hechos que  avergüenzan y muestran ante propios y extraños una imagen de ciudad, que crece en población  pero decrece en  cultura ciudadana.

En Ibagué no se respetan los símbolos o  las expresiones culturales –murales, figuras, monumentos-  Los pocos escenarios, deportivos, culturales o recreativos  existentes son objeto de vandalismo. Los ibaguereños no tienen andenes para caminar libremente, porque  se encuentran  invadidos por los vehículos. No se pueden aceptar ni las zonas amarillas, porque son una vulneración al libre tránsito y desplazamiento. Los andenes deben estar totalmente libres. En este caso se deben construir más parqueaderos, o extender el pico y placa a todo el día para las motos y vehículos particulares.  Con andenes invadidos, imposible pensar en bici-carriles.

La carrera tercera es el monumento al chicle mascado sobre el piso. Los parques se convirtieron en los inodoros de las mascotas y lugar preferido para el  consumo de  los viciosos. Los separadores de las principales y pocas vías, no tienen el mantenimiento que les permita conservar sus espacios verdes y florecidos. Acá juega papel destacado  la responsabilidad social de las empresas, adoptando  parque o zonas verdes del entorno para asumir  su cuidado y embellecimiento. Los establecimientos, negocios y los hogares deben acatar la instrucción del manejo de basuras, conservar  sus fachadas impecables, como aporte al embellecimiento del paisaje urbanístico.

La Secretaría de Tránsito tiene su cuota de responsabilidad,  al abandonar  o no dar continuidad a las campañas de sensibilización para peatones y conductores. Las normas de tránsito se transgreden a toda hora, pero de manera especial por los motociclistas que pronto se contarán más que los carros y los  accidentes  de tránsito son el pan de cada día.

La administración actual, como promesa de campaña ofreció un programa especial de cultura ciudadana que estaría liderado por el profesor Antas Mockus, pero a un año de mandato, nada sobre el asunto aún es  visible. Ojalá algo se haga al respecto, porque este docente e intelectual sabe manejar los tres elementos que componen la cultura ciudadana, como son la ley, la moral y la cultura.

Mientras tanto, cada quien debe interiorizar las acciones  con las que aportaría a la imagen como ciudad con mejor cultura ciudadana, comenzando por hablar bien de ella, exigiendo  más a sus gobernantes y dejando la indolencia ante quienes atentan  contra los  valores e imagen de esta querida ciudad.
 
 
 
 
 
 
 
 
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