Miércoles, 18 Enero 2017

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Efecto bumerán es el resultado contrario al que se busca por la mala utilización de un método.

En mayo del 2015 cuando  Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, lanzó oficialmente su candidatura a la alcaldía de Ibagué, en la vereda Coello-Cocora- junto a los tubos que por años habían estado a la intemperie y que supuestamente servirían para las obras del acueducto complementario de Ibagué, advirtiendo  que en su administración daría una lucha frontal contra la corrupción, porque él llegaba con las “manos limpias” a derrotar las mafias políticas y que su lanzamiento obedecía a la petición de miles de  ibaguereños hastiados de la corrupción.

En esa ocasión  expresó además: “La gente está fastidiada, todos piden una alcaldía diferente, una administración sin roscas. “La ciudad ha sido tomada “por una mafia de políticos que solo buscan su lucro personal”,  “todo mundo conoce a esos vagabundos”.
Y se le hizo el milagro. Miles de Los ibaguereños lo eligieron  como el alcalde que llegaría a transformar la ciudad. Pasados 12 meses de gestión,   quien lo creyera,  se escuchan sonidos de revocatoria a  su mandato  dizque por “corrupción”.

¿Qué fue lo que paso?  ¿Le  fallo  al alcalde su método de gobernar, de trabajar, de delegar, de socializar y el más sensible,  el método de escoger a sus inmediatos colaboradores y staff de asesores? Al parecer la respuesta es  Si a todas las anteriores.

Muchos quisiéramos creer  que el mandatario tiene sus “manos limpias”, a pesar de las pruebas de tráfico de influencias, el gobernar con sus “amigos”, los despidos y malas relaciones laborales, la soberbia y terquedad  de nombrar colaboradores con posibles inhabilidades, entre muchos de sus pecados que no necesariamente  significan apropiarse de los sagrados dineros del estado, pero que si entrañan hechos de corrupción.

Pero lo que sí está en duda  es la pulcritud  de muchos de sus asesores y  colaboradores que aprovechan la bipolaridad, los  despistes, la desconcentración  y  las rabietas del mandatario para extralimitarse en sus funciones, especialmente con las licitaciones y los contratos, cobrar favores y supuestas asesorías jurídicas, porque incluso muchos (as)  ya hablan de estar haciendo la plata y la forma para ser los sucesores de Jaramillo Martínez, habrase visto que desfachatez, como quien dice lo más parecido a esa mafia de políticos que solo buscan  lucro personal, es decir los nuevos vagabundos que está conociendo la ciudad.

En conclusión, el método de gobernar del alcalde le está pasando factura, porque el discurso contra la  corrupción con el que llegó a la alcaldía, será el mismo que le mortificará e incluso podría jugarle una mala pasada para terminar exitosamente su mandato o para  futuras aspiraciones políticas. Total efecto  bumerán
 
 
Punto Final.-
La persona  que ejerce la política y navega en ella  casi siempre  incluso sin querer, está inmersa en episodios de corrupción. Qué vergüenza.
 


 

Chantaje

Ene 18, 2017
Es el término  utilizado por los líderes de los barrios que respaldan la gestión del alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, frente a otros líderes comunales  que están condicionando su voto a la consulta popular  minera, siempre y cuando el mandatario de los ibaguereños acepté y autorice las obras que anuncia el gobernador Oscar Barreto en la capital musical

Imposible saber  qué estaría pasando si el resultado de las elecciones pasadas hubiera arrojado resultados distintos y el Tolima e Ibagué, estuvieran bajo el mandato de los hermanos Mauricio y Guillermo Alfonso  Jaramillo Martínez.

Nadie se imagina el alcalde diciéndole a su hermano gobernador que no da la autorización para pavimentar por lo menos 200 vías en ciudad, recuperación de alcantarillados, construcción de tres coliseos, escenarios deportivos en sectores populares, buscar la solución al problema del cruce de la 60 con quinta, entre las solicitudes más destacadas que viene haciendo Barreto Quiroga desde mediados del año pasado.

Difícil entender la respuesta del alcalde: “Bienvenidas las obras para Ibagué, pero planeadas y concertadas, no clientelistas y politiqueras”. Y cómo cree el alcalde que se mantiene vigencia y presencia en el escenario político, él sabe, porque hace lo  mismo que cuestiona; clientelismo y politiquería. Jaramillo levanta la voz como si en su administración no imperara la improvisación.

Preocupa que tras un año de mandato, Barreto  ofrece hacer obras en Ibagué  y Jaramillo no autoriza. Vean  donde estamos, en un  enfrentamiento entre los líderes y voceros de la comunidad ibaguereña. Para rematar en esta nueva situación que se venía cocinando por el lado de los inconformes, sale a terciar la Jefe de la Oficina Jurídica, Gladys Gutiérrez diciendo que hay ignorancia e ignorantes  en los dos temas –consulta minera e intervención con obras por parte del gobernador-. Le están pidiendo que salga a ofrecer disculpas por la descalificación a los líderes. Le va tocar para calmar ánimos.

Para nadie es un secreto que todos están mirando las elecciones del 2018 y el alcalde dirá, que cualquier cosa que se autorice y sume votos, puede atentar contra sus intereses políticos. Por favor que no siga diciendo que le interesa Ibagué, porque si así fuera, hace rato habría fumado la pipa de la paz con Barreto y tendríamos obras importantes y necesarias para la ciudad.

Los líderes no pueden dejarse influenciar, la mayoría de ellos  han visto pasar  por sus comunidades muchos alcaldes y gobernadores  y las gentes esperan conserven la sensatez y la imparcialidad en temas sensibles y de interés universal, que muchas veces no pueden mezclarse. De ahí la importancia de la concertación y la comunicación fluida. Quedan muy mal ante la opinión pública,  los líderes que utilizan los micrófonos para irrespetar a sus mandatarios y de paso   desdibujan la transparencia de sus propósitos.

Increíble pensar que los dos mandatarios se van a llevar los cuatro años de gobierno en enfrentamientos y peleas que en el primer año han contribuido al desgaste, dejándolos rezagados en imagen y favorabilidad. El país tiene muchos ejemplos de Gobernadores y alcaldes que aplican la sinergia y ganan por partida doble, con imagen para el presente  y con  votos para el futuro.

Punto final.- A la primera gestora del municipio, mujer profesional y talentosa,  se le olvidó el compromiso de convertirse en la coequipera de su esposo. 



 
Desde hace muchos años se viene hablando de la amenaza ecológica que tiene  para el cañón del Combeima, la proliferación de negocios de comidas típicas -muy pocos bajo  la regulación y vigilancia de la secretaria de salud-, las diversas actividades turísticas y con ellas la polución y contaminación que dejan los miles de vehículos que cada  fin de semana lo visitan, porque de seguro afectarán su esencia y  pondrán  en peligro el río Combeima  que abastece el 80% de agua a la población de Ibagué.

El fenómeno del calentamiento global también ha llegado a ese lugar, porque antes  su clima bordeaba el  frío, y por esa razón nadie se atrevía a meterse al río a darse un chapuzón, pero ahora su clima es más cálido y lo que se está presenciando puede ser más grave que los efectos de la actividad minera en esa zona.

El espectáculo que pudo apreciarse el domingo 1 de enero de 2017 a  orillas del  río Combeima entre los sectores de Llanitos, Pastales y Villarrestrepo, fue deprimente al ver  cientos de visitantes que  no tuvieron reparos en montar sus ollas y disponer del río como un balneario más. Parecía Gualanday en sus años dorados.

Lamentable que los propietarios de los negocios de comidas que están a la orilla del río no tengan conciencia ecológica, advirtiendo a los visitantes que el río es sólo para contemplarlo, que se le respeta y no se contamina.

En Diciembre del 2014 el Concejo de la ciudad, mediante Acuerdo 023, declaró el día cívico del Río Combeima, acuerdo que pretende..” el primer viernes del mes de octubre de cada año, realizar  actos conmemorativos a favor del río, para construir conciencia ciudadana de la gran función que presta como motor de desarrollo y riqueza hidrográfica, de la cual depende la subsistencia y supervivencia de los habitantes del Municipio, para despertar el sentido de pertenencia de la cuenca del río y el compromiso de acción para su conservación, recuperación y uso sostenible…”. Al parecer todo ha quedado en letra muerta, porque de otra manera toda la comunidad de ese sector, estaría atenta a la defensa del río, anteponiéndola a los intereses económicos.

La amenaza que se cierne sobre el río Combeima debe ser atendida ya  por la Corporación Autónoma Regional del Tolima, la Gobernación del Tolima, la Alcaldía de Ibagué y  demás instituciones afines al propósito,  para que se revise con seriedad y objetividad la peligrosa tendencia de convertir al río Combeima en lugar para  paseo de olla.

Para ello es necesario diseñar y aplicar  estrategias de preservación, control y vigilancia que en estos momentos pareciera no tener el cañón en los fines de semana, a la que se suma el caos vehicular que afecta la movilidad sin que se tenga personal de policía o tránsito para atender situaciones puntuales.

Hace poco se hizo mención de la necesidad de  adoptar  para los vehículos particulares  que se desplazan a ese lugar durante los fines de semana,  la medida de pico y placa, y fue la de “Troya” se le vinieron encima  a la administración municipal  los dueños de los negocios que allí funcionan  que están pensando cómo se afectarían sus ingresos,  ¿pero quién está pensando en el río? Nadie.

La trascendencia del asunto amerita una mesa de diálogo respecto del futuro incierto que se  avizora para  el río  de seguir con la contaminación que día a día reduce su cauce. Para los ibaguereños el cañón del Combeima debe ser algo así como un santuario ambiental.

No está fácil, pero se debe comenzar por algo. Alcalde y Gobernador este es un asunto importante de su agenda conjunta, Cortolima puede mediar.

Punto Final. El Alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo da muestras de ser un hombre honrado y transparente, cosa que no puede afirmarse de algunos de sus colaboradores. Bienvenido el cambio de gabinete, pero no más de lo mismo por favor.



 
Me gusta. La medida del pico y placa provisional -ojalá se haga permanente- que  a través del decreto 1218 del 2 de diciembre/16 implementará la alcaldía de la ciudad  a partir del 15 de diciembre y que modifica los horarios de circulación para automotores privados en Ibagué, porque tiene objetivos primordiales como: Cambiar los hábitos y comportamientos  de toda  una comunidad, contribuir al medio ambiente en la disminución  de emisión de gases,   atenuar la contaminación visual y auditiva, mejorar la movilidad, disminuir los índices de accidentalidad y contribuir al espacio público,  que en balance final aportan a la  calidad de vida de los ciudadanos como lo mandan la constitución y las leyes.

Pasar de  una restricción diaria según el último dígito de la placa,  de tres (3) horas  a una de 12 horas, claro que levanta roncha y no se hacen esperar las voces de protesta, argumentando desaceleración de la economía, afectaciones personales y otras tantas. Ya se dice   que mientras en otras ciudades del país en época de fin de año se levanta la restricción, en Ibagué se adopta una medida que ahuyentará al visitante. No crean, si de verdad quieren estar en Ibagué lo harán a pesar de la medida.

Para algunos, antes de adoptar estas medidas se debe agotar la pedagogía de cultura ciudadana, pero éstas no logran los efectos esperados, porque las actitudes de cultura  y civismo  comienzan en la casa y en el  colegio, pero siendo honestos,  en Ibagué falta mucho y este puede ser un buen comienzo.

En la ciudad se tiene muy buena oferta de servicio público, llámense taxis o busetas. Legal o ilegal Uber es una  muy buena opción de transporte. Comparativamente  con otras regiones del país, la capital tolimense tiene tarifas   bajas en el servicio de taxi. 

No me gusta. Se exonere de la medida a políticos o servidores públicos,  porque les quita la  oportunidad, un día en la semana, de abordar un vehículo de servicio público,  conocer la realidad y el devenir de la ciudad en sus diferentes temáticas. De seguro que allí podrían saber la verdad de qué tan segura es Ibagué, la imagen de la Corporación a la que pertenezcan, cómo califican su gestión, entre muchas de las bondades que da el tener contacto con la gente, esa misma que los elige.  Las exoneraciones deben tener verdadera  justificación. En este caso  no la hay.

No me gusta. Que aún no se extienda la medida a las motos, sabiendo que ya casi superan en número a los vehículos, según las estadísticas son los mayores causantes de accidentes en las vías. Su proliferación debe tener control, con medidas especiales partiendo con la obtención de la licencia de conducción. 

No me gusta.- En el servicio público no se tomen medidas de restricción para las busetas “chimenea” que afectan tanto el medio ambiente y le restan impacto a las medidas de restricción de los vehículos particulares.
 
Punto Aparte.- Ojalá el gobernador no solicite  la inclusión dentro de las exoneraciones de la medida,   y se quede un día a la semana como un ciudadano de a pie.
Está  por verse si la confesión de  Wilmer Manchola Cano  servirá para que   los ibaguereños sepan quiénes, cómo y cuándo, dentro de la  administración de Luis H. Rodríguez, se apropiaron de los dineros públicos, destinados para la realización de los escenarios deportivos de los pasados juegos nacionales.

Esperar que la valiosa y certera información que supuestamente va a entregar  Manchola Cano, para obtener rebaja de pena a sus delitos,   sirva para estremecer y sacudir  a la ciudad  y de paso convertirla en una oportunidad para identificar plenamente a los responsables de la vergüenza nacional  en la que se convirtió el desfalco de esos recursos, que  supuestamente la mostrarían como  una ciudad de especial atractivo turístico , por estar dotada de modernos e imponentes escenarios para la práctica de diversos disciplinas deportivas.

Ojalá en este triste y vergonzoso  episodio  se conozca la verdad y  quede al descubierto la voraz ambición de los  corruptos que se camuflan  en la política, en el empresariado  y en los cargos públicos. Les llegó la hora, a esos que desde siempre han venido  desangrando al estado,  pero que en este caso, dadas las  las consecuencias  y la magnitud del daño a la ciudad entera y en particular a la  comunidad deportiva,  sus piruetas y maromas contractuales quedarán al descubierto, por lo que tendrán que responder ante la justicia.  Al menos esa es la expectativa.

Si esa confesión va a mover  en Ibagué los cimientos en todos los órdenes, quiere decir que sus gentes tienen la opción de un nuevo comienzo, dándose la oportunidad de explorar renovados  liderazgos y comenzar a reflexionar cómo será en un futuro su decisión democrática,   haciéndole  el quite a tanto “personajillo” deshonesto que  incursiona en la política y que se aprovecha de esa condición para  influenciar  en otros sectores de la economía, tal y como ocurrió con el proceso de contratación de los diseños y escenarios de los juegos nacionales.

En estas circunstancias cabe el  refrán: “no hay mal,  que por bien no venga”. El mal que  hicieron estos delincuentes    en términos deportivos, culturales y sociales, toma dimensión de  tragedia y con mayor preocupación, cuando se dice por parte de la actual administración, que podrán pasar dos años, antes de que Ibagué cuente  nuevamente con escenarios deportivos, con el agravante de no saber si se construirán  con base en los diseños originales,  porque los recursos con los que se cuenta, sólo alcanzará para construcciones normalitas, tal y como lo manifestó la Directora Nacional de Coldeportes, Clara Luz Roldán.

La consecuencia del estremecimiento también debe servir para declarar personas no gratas, a todos aquellos que participaron en ese entramado de corrupción,  porque la ciudad no les dará opción en ninguno de sus  escenarios y lo mejor es que cambien de domicilio, porque el daño que le ha  hecho a Ibagué, es una clara muestra de desamor, desapego y cero sentido de pertenencia.

Punto Final.- Con astucia y pensamiento maquiavélico, el que pondrá a temblar al Tolima será  el abogado Orlando Arciniegas Lagos, quien  en su negociación con la Fiscalía por el caso de los Juegos Nacionales y otros sonados casos de corrupción,  anunció que delatará a políticos, funcionarios y empresarios de todo el departamento. Es decir dará ñapa. Que susto.
 
En los últimos meses Ibagué  ha vivido episodios relacionados con el desapego y desamor que exhiben muchas de las personas que en ella viven, a pesar de disfrutar  de sus oportunidades, de la calidez y  la amabilidad de sus  gentes,  demuestran  que no tienen cultura ciudadana, al exhibir   falta de educación,   poco amor y  escaso  espíritu ciudadano para contribuir a la sana convivencia, a la armonía de paisaje y al disfrute del mobiliario urbano de la ciudad.

Y es que abordar la cultura ciudadana, para muchos puede parecer superficial y de poco interés,  pero no, hay que asumirla  como  de hondo calado. Basta mirar como las ciudades más bellas, amables y turísticas  en el mundo entero, la transforman en la gran oportunidad para posicionar su marca de ciudad.

La disciplina de cultura ciudadana se adquiere en los siguientes órdenes: hogar, colegio, entorno de trabajo y actividades cotidianas. Como quien dice, desde muy niñitos este valor va tomando espacio en nuestra formación como individuos y que a lo largo de la existencia se hace visible con las  actuaciones ciudadanas.

Sin embargo, el arraigo de la cultura ciudadana en particular  para los desadaptados,  necesita  pedagogía a través de programas y proyectos que diseñen los gobernantes. En el caso puntual de Ibagué, muchas campañas se han conocido para ayudar a cimentar la cultura ciudadana, sin que a la fecha se tengan  resultados satisfactorios,   por el contrario, a diario se registran hechos que  avergüenzan y muestran ante propios y extraños una imagen de ciudad, que crece en población  pero decrece en  cultura ciudadana.

En Ibagué no se respetan los símbolos o  las expresiones culturales –murales, figuras, monumentos-  Los pocos escenarios, deportivos, culturales o recreativos  existentes son objeto de vandalismo. Los ibaguereños no tienen andenes para caminar libremente, porque  se encuentran  invadidos por los vehículos. No se pueden aceptar ni las zonas amarillas, porque son una vulneración al libre tránsito y desplazamiento. Los andenes deben estar totalmente libres. En este caso se deben construir más parqueaderos, o extender el pico y placa a todo el día para las motos y vehículos particulares.  Con andenes invadidos, imposible pensar en bici-carriles.

La carrera tercera es el monumento al chicle mascado sobre el piso. Los parques se convirtieron en los inodoros de las mascotas y lugar preferido para el  consumo de  los viciosos. Los separadores de las principales y pocas vías, no tienen el mantenimiento que les permita conservar sus espacios verdes y florecidos. Acá juega papel destacado  la responsabilidad social de las empresas, adoptando  parque o zonas verdes del entorno para asumir  su cuidado y embellecimiento. Los establecimientos, negocios y los hogares deben acatar la instrucción del manejo de basuras, conservar  sus fachadas impecables, como aporte al embellecimiento del paisaje urbanístico.

La Secretaría de Tránsito tiene su cuota de responsabilidad,  al abandonar  o no dar continuidad a las campañas de sensibilización para peatones y conductores. Las normas de tránsito se transgreden a toda hora, pero de manera especial por los motociclistas que pronto se contarán más que los carros y los  accidentes  de tránsito son el pan de cada día.

La administración actual, como promesa de campaña ofreció un programa especial de cultura ciudadana que estaría liderado por el profesor Antas Mockus, pero a un año de mandato, nada sobre el asunto aún es  visible. Ojalá algo se haga al respecto, porque este docente e intelectual sabe manejar los tres elementos que componen la cultura ciudadana, como son la ley, la moral y la cultura.

Mientras tanto, cada quien debe interiorizar las acciones  con las que aportaría a la imagen como ciudad con mejor cultura ciudadana, comenzando por hablar bien de ella, exigiendo  más a sus gobernantes y dejando la indolencia ante quienes atentan  contra los  valores e imagen de esta querida ciudad.
 
 
 
 
 
 
 
 
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